Una inocente niña tuvo la desgracia de mirar a la cara a Medusa y desde entonces se convirtió en una estatua de piedra. Quedó petrificada, los inviernos pasaron y no pudo disfrutarlos, tampoco las celebraciones, los proyectos, las oportunidades... Todo pasó a su alrededor y ella sólo vio la vida seguir de lado como quien ve llover, siempre triste.
Nunca pudo deshacer el hechizo, nadie pudo rescatarla; congelada en ese sitio vio ajarse su piel y encanecer su cabellera; su vientre nunca dio fruto y no supo lo que era la felicidad.
Dio la espalda a la existencia y rechazó todo lo que Medusa representaba: odió a Dios y a su iglesia porque ella asistía religiosamente cada domingo; no quiso convertirse en madre por temor a repetir la historia; no pudo saber si lo poco que hizo fue una reacción a su autoritarismo o porque realmente lo deseaba; nunca se resignó a escuchar la frase lapidaria "usted verá, de todas maneras, es la única que se va a joder la vida", la única respuesta posible cuando demandaba consejo.
Cometió el error de esperar su aprobación o al menos, algo de apoyo; nunca logró que la entendiera o siquiera le interesara saber quién era. A pesar de que nunca supo verdaderamente lo que pensaba siempre pudo sentir su rechazo y su odio, tal vez nunca le perdonó que él la hubiera amado tanto en el poco tiempo que compartieron juntos.
Y es posible que, en el fondo, la hija la culpara de la muerte del padre y por haberlo olvidado tan pronto, por permitir que otros la tocaran cuando su cadáver aún no había sido digerido por los gusanos.
Hubo cosas buenas -pocas-, como el olor de su pijama debajo de la almohada que la consolaba cuando ella salía en la noche a menos de un año de la muerte de él; esas noches en que lloraba de rabia al ver cómo pisoteaba su memoria...
Ahora cada año y por cuenta de las apariencias tendrá que apretar los dientes y darle un regalo, deseando en el fondo que las cosas cambien o la maldición se rompa antes de que una de las dos muera.
Si así fuera, tal vez al pie de la tumba las lágrimas no serían solo de culpa.