Guayabo postelectoral
Aunque ya pasaron varias semanas desde las más recientes elecciones en mi país, definitivamente para algunos, entre los que me incluyo, sigue siendo inevitable la sensación de que algo se rompió. Y no es únicamente por el hecho de haber perdido (aunque los malos ‘ganadores' lo asuman con un ánimo revanchista y nos restrieguen en la cara su ‘triunfo'), es esa atmósfera de profundo racismo que se vivió y aún persiste -aunque ya en las pasadas contiendas el señalamiento hacia la candidata afrodescendiente a la vicepresidencia fue fuerte-, que esta vez se generalizó a todas y todos quienes apoyamos el proyecto de la izquierda. Es difícil entender cómo nuestras familias, la mayoría de clase obrera, descendientes de indígenas y afros, dependientes de un trabajo para sobrevivir y que habiendo logrado con mucho esfuerzo mejorar las condiciones de vida de sus antepasados, mostraran tanto rechazo hacia los pueblos originarios tachándolos de ignorantes, sucios y casi salvajes e incapaces...