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Mostrando entradas de febrero, 2026

Afuera

 Me inspeccionó a través del parabrisas de un carro que no es mío, con sus ojos, no inyectados en sangre, sino surcados por vetas azules, moradas y rojas -tal vez debido al humo de los carros o al polvo que levantan sus ruedas sobre el asfalto-; me lanzó una mirada con rabia y como una cobarde la esquivé, intentando hacer una mueca de pesar que solo fue de vergüenza por estar del otro lado del vidrio, por no ser como él (aunque hubiera podido serlo), por no hacer más para que no haya millones en su situación, por regodearme en mi tonta comodidad, en mi mundillo de ‘intelectuales' que no tienen nada más que una colección de citas en la cabeza y se emborrachan cada 15 días cuando cobran el sueldo del contratito que algún político ‘benévolo' y ‘amante de las artes' les suelta. Lo vi maldecir y sentí miedo, porque temí que rompiera el vidrio y las astillas de los cristales se clavaran en mis ojos, pero a la vez me compadecí y quise abrazarlo; me pregunté si su improperio tendrí...

Algunas verdades

 Nunca te amé solo sentí lástima  parecías tan poco si te hacía un cumplido me reía por dentro la mayor parte del tiempo fingía tus ejecutorias amorosas me provocaban aburrimiento  ganas de salir corriendo pero me quedaba pensando que nadie más lo haría  esperando no sé qué cuando decía que te extrañaba  era mentira porque me llamaste de tantas maneras -con odio- rechazaste mis caricias me humillaste tantas veces criticaste mi peso, mi pelo  mi risa las palabras que usaba las canciones que oía mi ropa, siempre inconveniente mi forma de pensar y actuar pero me dolía tu dolor más que el mío tus fingidas lágrimas se clavaban en mi pecho creía en promesas que olvidabas en 20 segundos en besos duros como el mármol nunca me aceptaste pero yo tampoco Nunca te amé o tal vez fuiste el amor de mi vida ¿cómo saberlo, si el día a día, la tormenta a nuestro alrededor nos hizo odiarnos? Nuestro amor renacía cada noche y moría al amanecer cuando los gallos anunciaban una ...

¿Por qué ‘La huérfana'?

 Hace ya casi 15 años, cuando buscaba un nombre para este proyecto de escritura, a alguien se le ocurrió dármelo en forma de comentario halagador: "usted se parece a la protagonista de la película La huérfana que no demuestra la edad que tiene".  Y así se quedó. Apartando el hecho de que crecí sin padre como muchas y muchos otros y de que la violencia en mi país y la vida misma nos arrebataron tantas figuras paternas y nos sumieron en tantos duelos, el nombre de este blog también refleja una sensación, una forma de estar en el mundo que me acompañó durante mucho tiempo. A muchos podría escandalizarles el término, como si el sentimiento de orfandad no fuera universal, algo muy cercano a sentirse solo al lado de otro o en medio de una multitud, y a estarlo verdaderamente a través de los sufrimientos, los retos, las decisiones importantes; a sentirse tantas veces perdido, desorientado con respecto la vida, pues, ¿no estamos todos viviendo esta experiencia por primera vez, sin po...