He visto cómo la vida pasa frente a mí. A mi lado. Por encima de mi cabeza. He sentido el ardor de la pasión, las ganas de comerme el mundo y he tenido miedo; de volar, de gritar, de amar; de entregarme al placer, a lo desconocido, a la incertidumbre. Sólo al dolor me he abandonado completamente. Sólo a él me he abrazado con furia y he sido suya como de nadie. He dejado que penetre mi cuerpo y le he permitido conquistar el territorio de mis dudas y adueñarse de mí. Ya nada puedo hacer. Ya nada queda por hacer. Mis murallas ya no pueden derrumbarse. La llave que abre el cerrojo está enterrada en el fondo de un abismo. Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad. Mi piel ya no resiste. Espero el fin.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Nuestro encuentro
Muchos días antes, pero especialmente ese, estaba muy emocionada: teníamos una cita, ¡te iba a ver! Después de haberlo confirmado meses atr...
-
El rayo de luz que entraba por la ventana iluminaba tus ojos que descubrí de un color diferente al que imaginaba en los claroscuros de esa...
-
La vida que pasa y en la que se va de creer a no creer y a hacerlo nuevamente: en ella, en el amor, en la humanidad; sentir la muerte que r...
-
Todas las ciudades, aún las más detestables, se ven lindas de noche desde un avión A veces cansa ir de un lugar a otro, a veces uno solo qui...