martes, 10 de marzo de 2026

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar 

un nuevo alfabeto

-tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras de antes no te ensucien

así es lo que despiertas en mí de inefable-

solo ciertas letras deberían estar en mi abecedario

las de tu nombre, mantra que no me canso de repetir

que te trae a mi presencia cuando nos separamos un instante

no importa cuántos lo hayan llevado

ninguno fue digno de él

y yo lo digo cada vez como si fuera la primera

evocando tus manos, lo rosado de tus mejillas 

tus labios

los quiebres de tu voz

tus suspiros


Enloquecí y dejé de escucharlos

soy una tapia en la que rebotan los prejuicios ajenos

(que si antes no importaban ahora me alientan)

porque no saben lo mucho que te buscaba en la música de ese lugar oscuro

lo que te deseaba en las tardes solitarias

lo que sabía sin saber cuando te soñaba sin recordarlo

sin conocerte

sin haber olido tu cuello ni acariciado tus rizos

sin haber sentido tu piel sobre la mía

te amé desde siempre y ahora solo te tengo

al estirar mi brazo, al abrir mis ojos

al voltear mi cabeza

bautízame de nuevo con tu nombre

porque esta que soy volvió a nacer

cuando descifró el código sagrado.

viernes, 6 de marzo de 2026

Petrotusa

 Empiezo a experimentar una especie de guayabo por la inminente salida un personaje tan histórico como Petro de la presidencia, aunque también a medida que se acerca el 7 de agosto siento un poco más de tranquilidad; y es que estos tres años y medio han sido de una ‘paridera' constante, un vivir ‘entre saltos de angustia y horror' (parafraseando a Silvio Rodríguez), tanto por los ataques de la oposición como de los grandes medios de comunicación y en general, desde casi todos los flancos, casi desde el primer día del mandato. Pero, sobre todo por los desatinos, los errores, las muchas metidas de pata y por supuesto, la gran cantidad de cosas que no se lograron. 

Se pecó de muchas maneras, pero diría que uno de los mayores descaches provino del exceso de confianza: de la idea, por ejemplo, del electo presidente y sus fieles, de que por ser un gobierno progresista iba a ser más fácil negociar con el ELN y otros grupos armados, algo que terminó convirtiéndose en un estruendoso -y costoso en aspectos políticos económicos y de vidas humanas- fracaso.

No voy a criticar el ya solucionado impasse con el gobierno gringo, teniendo en cuenta que, aunque muy millonario, el jefe de estado de allá es un atarván inculto que se limpia el trasero con la diplomacia y los derechos humanos; pero sí el no haber podido evitar el cáncer de la corrupción y el nombramiento en altos cargos de personas sin cumplir con los requisitos e incluyendo documentación falsa, cosa que constituye un delito, tal vez debido a un fenómeno que describía León Valencia como la falta de la burocracia requerida para manejar un país, algo que para la izquierda, acostumbrada a perder todas las elecciones, era hasta hace cuatro años impensable.

Por supuesto que no contar con individuos preparados para ser funcionarios de alto nivel por no haber participado de los gobiernos anteriores, en muchos casos por sustracción de materia (algunos fueron asesinados, como en el caso de la UP), otros por ser estigmatizados o perseguidos o simplemente excluidos, no justifica las malas prácticas y quienes hayan incurrido en ellas deben ser sancionados.

A todo esto se suma la idea -bastante sobredimensionada por cierto- que tiene el presidente de su propio poder, lo cual lo hace exagerar sus logros; en ese sentido concuerdo con Ernesto Samper, quien cuando le preguntaron cómo le había parecido este gobierno respondió: “no tan malo como dice la oposición, ni tan bueno como dicen sus seguidores".

Lo que sí se debe reconocer es que más allá de lo bien o mal que lo haya hecho (hay números que demuestran que la economía, el empleo y otros rubros mejoraron con respecto a los anteriores, a pesar de lo que digan los medios masivos y la oposición), este gobierno le permitió errar a unos distintos a los de siempre, dejando claro el mensaje de que la democracia es que no solo detenten el poder unos pocos privilegiados, sino todos aquellos a quienes el pueblo, en su sabiduría o insensatez, tenga a bien elegir.

Día Santo

 El rayo de luz que entraba por la ventana  iluminaba tus ojos que descubrí de un color diferente al que imaginaba en los claroscuros de esa...