Desear...
Se aprende en la facultad de psicología que el deseo es lo que nos mantiene vivos, especialmente el de vivir (aunque no todos los que siguen en este mundo deseen hacerlo) y para la muestra un botón: una de las características de los episodios depresivos es la afectación del deseo, de la capacidad de desear y de disfrutar o sentir placer con las cosas que antes lo producían (anhedonia). Pero, ¿qué es el deseo y sobre qué se sostiene? ¿Sobre aquello que nos gusta o creemos que nos dará satisfacción, sobre lo que aprendimos que era valioso e importante o sobre lo que nos venden todos los días como más que deseable, necesario? ¿Deseamos con la ilusión de ser deseadas y deseados, o nuestro deseo es inmune a la reciprocidad y a la satisfacción? ¿Es diferente el deseo nuestro al de ellos? Parecería una respuesta obvia, pero ¿a qué se debería la diferencia? ¿Al patriarcado, tal vez, que nos sitúa a las mujeres como objetos de deseo y a los hombres como sujetos deseantes de nuestros ...