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Guayabo postelectoral

 Aunque ya pasaron varias semanas desde las más recientes elecciones en mi país, definitivamente para algunos, entre los que me incluyo, sigue siendo inevitable la sensación de que algo se rompió. Y no es únicamente por el hecho de haber perdido (aunque los malos ‘ganadores' lo asuman con un ánimo revanchista y nos restrieguen en la cara su ‘triunfo'), es esa atmósfera de profundo racismo que se vivió -aunque ya en las pasadas contiendas el señalamiento hacia la candidata afrodescendiente a la vicepresidencia fue fuerte-, que esta vez se generalizó a todas y todos quienes apoyamos el proyecto de la izquierda. Es difícil entender cómo nuestras familias, la mayoría de clase obrera, descendientes de indígenas y afros, dependientes de un trabajo para sobrevivir y que habiendo logrado con mucho esfuerzo mejorar las condiciones de vida de sus antepasados, mostraran tanto rechazo hacia los pueblos originarios tachándolos de ignorantes, sucios y casi salvajes e incapaces de aportar des...

Vivir es gemir

  Tantos gemidos como personas en el mundo los he escuchado de todos los tipos unos suenan como lamentos  otros como suspiros hay unos de hambre, otros de muerte   de éxtasis existen los apagados, los arrancados, los exagerados los míos en el amor son quedos -mis lágrimas también caen en silencio mientras la rabia la grito- hay quienes gimen como animalitos moribundos otros como grandes bestias heridas nosotras entre más lo hacemos menos estamos sintiendo ellos emiten además  quejidos,  bramidos,  estertores, aullidos exhalaciones mi bisabuela materna lo hacía con un pitido por su asma  mi abuela paterna por sus hijos muertos dime por qué gimes y te diré qué te causa placer  o te hiere.

Nuestro encuentro

 Muchos días antes, pero especialmente ese, estaba muy emocionada: teníamos una cita, ¡te iba a ver! Después de haberlo confirmado meses atrás y gracias al regalo de alguien amado que sabe lo importante que eres para mí, podríamos estar, no solo en la misma ciudad, sino en el mismo lugar, aunque no de una manera tan íntima como quisiera. Nuestro encuentro me tomó en medio de una fuerte gripa, el pecho me dolía de tanto toser y era penoso hacerlo delante de la gente que volteaba a mirar escandalizada al oír la ruidosa expectoración de quién se está atragantando con la flema. Para empeorar las cosas tenía que viajar a la capital -que está a 2.600 metros sobre el nivel del mar y en las noches puede ser bastante fría-, mi pasaje era de clase económica, así que no podía llevar muchas cosas para abrigarme; todo pintaba mal, aunque al llegar al sitio en el que me hospedaría pude ver que estaríamos cerca y con fortuna y para variar, no llegaría tarde a nuestro encuentro. Reconozco que no m...

El algoritmo

 En casi todas las ciudades del país y me atrevo a decir que del mundo, los platos tradicionales han ido desapareciendo de los restaurantes -excepto aquellos que ya constituyen una ”marca”, como la bandeja paisa- y aunque haya cada vez más abundancia de ofertas pareciera que todas terminan sabiendo igual, en el caso de la comida rápida a la excesiva cantidad de salsa tártara, barbecue o cualquiera a la que llamen pretenciosamente ‘de la casa' que le adicionan para tapar la falta de sazón. Si alguien atrevido intenta apartarse de la corriente la va a tener un poco difícil, hay un restaurante de mariscos de los pocos buenos que existen en la ciudad y en el que incluyeron hace poco hamburguesas en el menú; cuando pregunté por qué lo habían hecho, me dijeron que la gente las había pedido: tuvieron que adaptar su carta, que era muy específica, a los gustos de los comensales, porque ya saben,  el cliente siempre tiene la razón.  Se siente casi lo mismo con la música, cuand...

Orfandades

 La vida que pasa y en la que se va de creer a no creer y a hacerlo nuevamente: en ella, en el amor, en la humanidad; sentir la muerte que roza, que respira en la nuca, que sacude como el terremoto que acaba de azotar a Venezuela. Vivir una vez más la agonía de la derrota, la decepción, buscar la fe donde no aparece; esperar el momento de volver a escribir, desear hacerlo y no saber qué letras poner en el teclado. El mundo a veces es un barrio del que uno quiere mudarse, solo que las consecuencias no serían tan simples como cuando se busca un lugar mejor donde vivir. Porque cambiar de vivienda abre la posibilidad de encontrar algo mejor o peor; en cambio, irse de este mundo es irremediable. El cansancio invade, hartos no solo de este vecindario ruidoso y sucio, sino de los vecinos que nos saturan con su maldad y su estupidez. Cansa -y duele- que cada 30 horas una mujer o una niña muera asesinada; de las Yulianas, Valentinas, Natalias y Agostinas a las que se les quitó la posibilida...

Enloqueciendo (again)

Todas las ciudades, aún las más detestables, se ven lindas de noche desde un avión A veces cansa ir de un lugar a otro, a veces uno solo quiere quedarse Pero de vez en cuando hay que moverse, solo para comprobar que se está vivo Los aeropuertos son lugares tan hostiles como el mundo mismo  Se parecen a la vida pero no lo son, porque son artificiales Son estandartes del capitalismo en los que todos se sienten ricos por el solo hecho de pisarlos (todo cuesta muchísimo más que en cualquier parte) Algunos dicen que son como pequeñas ciudades, aunque hay cierto tipo de personas que nunca tendrán cabida en ellos (pero las ciudades también suelen expulsar a mucha gente) Se parecen un poco al mundo, con gente llegando y yéndose, gente en tránsito, gente que perdió la conexión...  Pero si eres el que va en la fila y se retrasa ya no eres uno de ellos, porque no se puede parar la rueda Si eres un viejo que cae al suelo, alguien que no tiene con qué pagar un exceso o retraso, eres un ind...

Día Santo

 El rayo de luz que entraba por la ventana  iluminaba tus ojos que descubrí de un color diferente al que imaginaba en los claroscuros de esas noches  en las que representábamos el performance  del matrimonio que no somos (con la tele encendida y los niños durmiendo) porque en ese instante en el que las cortinas sacudidas por el viento  -como lo hace con el mar en las tardes tempestuosas y como en él nos sumergimos en esa cama  gigante como un buque atracado en un banco de arena- verdaderamente fuimos  aunque bien pudo ser una pequeña balsa la que nos contuviera en el frágil equilibrio de las zambullidas sin fin de los besos que se estrellaban contra partes del cuerpo del otro como quién succiona hasta el final el jugo de la ostra no solo estábamos desnudos, nos despojamos de la piel tú roto, yo llena de remiendos tan torpes por causa del deseo que las voces al otro lado del teléfono sonaban de ultratumba tan perdidos en el tiempo que nos preguntábamos ...

Un sitio especial

 Nadie le ha dado el reconocimiento que merece, y si bien la habitación en que dormimos, la sala para las visitas, incluso la cocina son espacios en los que tomamos decisiones y nos hacemos propósitos de todo tipo, para muchos nuestro confesionario, área de contrición y muro de lamentaciones es ese pequeño recinto en el que nos despojamos de la suciedad y en el que pensamos, guardamos nuestros secretos más íntimos y hasta hemos y nos han amado. En el que lloramos una que otra vez lágrimas amargas sentados en el suelo, en la taza del inodoro o debajo del agua que corría (¡lo hice siempre que murieron o se fueron de mi vida seres queridos!), en ese ritual que se repite a diario como tantos otros. ¿Quién no ha cantado en el baño sus alegrías y despechos, preparado sus discursos o declaraciones, emocionado ante una cita o inminente celebración? Pasamos por alto que lo que dejamos en cada uno de sus rincones es un cúmulo de historias, un abanico de emociones, una gran parte de nuestra v...

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar  en inventar un nuevo alfabeto tendría que llenarme de neologismos  para que las trajinadas palabras de antes  no te ensucien -así es lo que despiertas en mí de inefable- solo ciertas letras deberían estar en mi abecedario: las de tu nombre mantra que no me canso de repetir que te trae a mi presencia  cuando nos separamos un instante no importa cuántos lo hayan llevado ninguno fue digno de él  lo digo cada vez como si fuera la primera evocando tus manos lo rosado de tus mejillas  tus labios los quiebres de tu voz tus suspiros Enloquecí y dejé de escucharlos soy una tapia en la que rebotan los prejuicios ajenos (que si antes no importaban ahora me alientan) porque no saben lo mucho que te buscaba  en la música de ese lugar oscuro que te deseaba en las tardes solitarias lo que sabía sin saber cuando te soñaba sin recordarlo sin conocerte sin haber olido tu cuello ni acariciado tus rizos sin haber sentido tu pi...

Petrotusa

 Empiezo a experimentar una especie de guayabo por la inminente salida un personaje tan histórico como Petro de la presidencia, aunque también a medida que se acerca el 7 de agosto siento un poco más de tranquilidad; y es que estos tres años y medio han sido de una ‘paridera' constante, un vivir ‘entre saltos de angustia y horror' (parafraseando a Silvio Rodríguez), tanto por los ataques de la oposición como de los grandes medios de comunicación y en general, desde casi todos los flancos, casi desde el primer día del mandato. Pero, sobre todo por los desatinos, los errores, las muchas metidas de pata y por supuesto, la gran cantidad de cosas que no se lograron.  Se pecó de muchas maneras, pero diría que uno de los mayores descaches provino del exceso de confianza: de la idea, por ejemplo, del electo presidente y sus fieles, de que por ser un gobierno progresista iba a ser más fácil negociar con el ELN y otros grupos armados, algo que terminó convirtiéndose en un estruendoso -y...

Afuera

 Me inspeccionó a través del parabrisas de un carro que no es mío, con sus ojos, no inyectados en sangre, sino surcados por vetas azules, moradas y rojas -tal vez debido al humo de los carros o al polvo que levantan sus ruedas sobre el asfalto-; me lanzó una mirada con rabia y como una cobarde la esquivé, intentando hacer una mueca de pesar que solo fue de vergüenza por estar del otro lado del vidrio, por no ser como él (aunque hubiera podido serlo), por no hacer más para que no haya millones en su situación, por regodearme en mi tonta comodidad, en mi mundillo de ‘intelectuales' que no tienen nada más que una colección de citas en la cabeza y se emborrachan cada 15 días cuando cobran el sueldo del contratito que algún político ‘benévolo' y ‘amante de las artes' les suelta. Lo vi maldecir y sentí miedo, porque temí que rompiera el vidrio y las astillas de los cristales se clavaran en mis ojos, pero a la vez me compadecí y quise abrazarlo; me pregunté si su improperio tendrí...

Algunas verdades

 Nunca te amé solo sentí lástima  parecías tan poco si te hacía un cumplido me reía por dentro la mayor parte del tiempo fingía tus ejecutorias amorosas me provocaban aburrimiento  ganas de salir corriendo pero me quedaba pensando que nadie más lo haría  esperando no sé qué cuando decía que te extrañaba  era mentira porque me llamaste de tantas maneras -con odio- rechazaste mis caricias me humillaste tantas veces criticaste mi peso, mi pelo  mi risa las palabras que usaba las canciones que oía mi ropa, siempre inconveniente mi forma de pensar y actuar pero me dolía tu dolor más que el mío tus fingidas lágrimas se clavaban en mi pecho creía en promesas que olvidabas en 20 segundos en besos duros como el mármol nunca me aceptaste pero yo tampoco Nunca te amé o tal vez fuiste el amor de mi vida ¿cómo saberlo, si el día a día, la tormenta a nuestro alrededor nos hizo odiarnos? Nuestro amor renacía cada noche y moría al amanecer cuando los gallos anunciaban una ...

¿Por qué ‘La huérfana'?

 Hace ya casi 15 años, cuando buscaba un nombre para este proyecto de escritura, a alguien se le ocurrió dármelo en forma de comentario halagador: "usted se parece a la protagonista de la película La huérfana que no demuestra la edad que tiene".  Y así se quedó. Apartando el hecho de que crecí sin padre como muchas y muchos otros y de que la violencia en mi país y la vida misma nos arrebataron tantas figuras paternas y nos sumieron en tantos duelos, el nombre de este blog también refleja una sensación, una forma de estar en el mundo que me acompañó durante mucho tiempo. A muchos podría escandalizarles el término, como si el sentimiento de orfandad no fuera universal, algo muy cercano a sentirse solo al lado de otro o en medio de una multitud, y a estarlo verdaderamente a través de los sufrimientos, los retos, las decisiones importantes; a sentirse tantas veces perdido, desorientado con respecto la vida, pues, ¿no estamos todos viviendo esta experiencia por primera vez, sin po...

Desear...

 Se aprende en la facultad de psicología que el deseo es lo que nos mantiene vivos, especialmente el de vivir (aunque no todos los que siguen en este mundo deseen hacerlo) y para la muestra un botón: una de las características de los episodios depresivos es la afectación del deseo, de la capacidad de desear y de disfrutar o sentir placer con las cosas que antes lo producían (anhedonia).  Pero, ¿qué es el deseo y sobre qué se sostiene? ¿Sobre aquello que nos gusta o creemos que nos dará satisfacción, sobre lo que aprendimos que era valioso e importante o sobre lo que nos venden todos los días como más que deseable, necesario? ¿Deseamos con la ilusión de ser deseadas y deseados, o nuestro deseo es inmune a la reciprocidad y a la satisfacción? ¿Es diferente el deseo nuestro al de ellos? Parecería una respuesta obvia, pero ¿a qué se debería la diferencia? ¿Al patriarcado, tal vez, que nos sitúa a las mujeres como objetos de deseo y a los hombres como sujetos deseantes de nuestros ...

Temores nocturnos

 ¿Cómo evitar sucumbir, una vez más, ante el miedo?  ¿Cómo no sentir que saborear algo tan precioso significa poder perderlo?  ¿Cómo no hundirse en la posesión, en la duda de los celos, en la hoguera de las inseguridades?  ¿Cómo tener la mente clara, sin que se pierda en los vericuetos de la especulación, de la amenaza de la traición?  ¿Cómo amar sin querer encerrar al otro en la jaula de los propios temores, cómo pensarlo y pensarnos libres?  

La vida

 ¡Lástima que se empieza a disfrutar y entender tan tarde! Con tanto que la sufrimos, la desperdiciamos, a la vez que la gozamos y le tememos... Lo que se impone después de la tormenta y la tragedia, lo que renace -a veces no lo notamos y es ahí cuando nos atrapa la desesperación-, pero incluso cuando sentimos que ya no nos queda ni un mínimo de fuerza por tantas horas de sufrir o no haber dormido, un rayito de sol se cuela por entre las cortinas cerradas. O cuando lo hemos dado todo por perdido y se nos aparece una pepita de oro en el camino... Y es que, si no cayera la lluvia después los días de sol, si no saliera el sol después de varios días de lluvia, si después de la catástrofe no brillara la esperanza, ¿cómo podríamos seguir?  Viene a mí un fragmento del texto que escribí hace varios años llamado  Tributo :  Eso tan fuerte que sobrevive muchas horas al frío y a la intemperie o bajo toneladas de tierra...  ¡La Vida! que retumba con un grito cuando ya se ha...

Confesiones de una huérfana

 No sé si todos en algún momento nos hemos sentido extraños o anormales, pero yo sí me sentí así desde muy temprano: odiaba el colegio, a los niños por tontos y bruscos (las niñas solo me parecían aburridas, pero no las odiaba), a algunas profesoras y en general, no sé por qué, le temía a la gente, grande o pequeña. Tal vez era por ser tan asustadiza que las personas me parecían demasiado crueles, no entendía por qué se reían si alguien tropezaba y caía al suelo o se burlaban de los "defectos físicos" de otros (que ahora ni siquiera se llaman así, pues ser de contextura gruesa, baja estatura o tener una mancha es una condición, no un defecto). Entonces, odiaba, con todas mis fuerzas todo y a todos: estar en el mundo, levantarme cada mañana e ir al colegio, las visitas a los abuelos por compromiso, las idas al cementerio los domingos... Todo lo que no era divertido ni emocionante, lo que era impuesto. He llegado a entender que no había nada malo en mí, solo que no quería el li...