miércoles, 29 de octubre de 2025

Yendo hacia ti

 Ansiosa

voy a tu encuentro 

temiendo que mi cuerpo se disuelva

convirtiéndose en un magma inasible

al contacto con tus besos


que salga volando 

como una cometa sin hilo

y se desoriente en el firmamento

de tus caricias


he deseado tanto tus manos 

sobre mi piel

que me da miedo caer muerta

y no poder sentirlas


ahora que el miedo desapareció

el mundo quedó en silencio

y el éxtasis* que nubla la razón

todavía hace sentir sus réplicas 

por toda mi humanidad


                                                          *quisiera dedicarlo

                                                           a mis amigas, abuelas, tías

                                                           a todas aquellas que no supieron 

                                                           nada del placer.

jueves, 16 de octubre de 2025

"Pierde la esperanza y empieza a hacerlo"

 No son pocos los que toleran la existencia gracias a esa idea tranquilizante de: "hoy estamos mal, pero mañana estaremos mejor"; ya sea en referencia a su estado anímico, económico o laboral, la situación del país en el que viven o del planeta en general. Pareciera que la idea de un futuro estado de mayor bienestar que el actual nos sostiene nos permite resistir los embates de la cotidianidad, de la catástrofe ambiental que se avecina, del dolor de la existencia, del vacío y la tristeza que produce que ninguna cosa o actividad nos satisfaga del todo y casi nada dependa de nosotros; pensando que algún día llegará el amor que nos reparará, la verdad que nos guiará, la justicia que nos dará a todos techo y pan: el triunfo de la igualdad. 

Pero, ¿de qué sirve esa esperanza? Tal vez solo le sirva a ellos, a los que sí manejan los hilos para que el mundo marche y todos ajustemos el paso, para que continuemos engrasando las ruedas de la inmensa máquina de la explotación y compremos sus productos e ideas basura, y salgamos no solo a elegirlos una y otra vez, sino que limpiemos sus escritorios y lavemos sus carros de lujo.

Me niego a seguir teniendo esperanza, a resignarme a vivir un hoy de mierda alentada por un mañana mejor; prefiero alimentar la sombra del pesimismo y la apatía, sepultar toda fe en la humanidad y en cualquier ente imaginario e inexistente abrazando la amargura y el escepticismo, esperando lo peor siempre, para no ser atacada de sorpresa por la brutalidad de la perversa mente y actividad humanas, sabiendo que todo, completamente todo empeorará irremediablemente; eso sí, sin dejar de hacer lo que pueda por cambiar las cosas -aunque no lo logre ni siquiera en mi pequeño entorno-, siempre desde la certeza de mi absoluta insignificancia. 

Como dijo Zizek: "la esperanza es para aquellos que están aguardando a que otros hagan su trabajo. Pierde la esperanza y empieza a hacerlo".

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miércoles, 8 de octubre de 2025

¿Nos están quedando pequeños?

 Sin apoyar de ninguna manera las tesis absurdas de que el feminismo perjudicó a las mujeres (y sobre todo, de manera aún más ilógica, a los pobrecitos hombres), pues si bien el haber obtenido logros como el acceso al trabajo y a nuestros bienes no nos ha liberado de las obligaciones domésticas -que siguen siendo mayores en casi todos los casos, lo cual no es precisamente culpa del feminismo sino del machismo que persiste-; pero no se entiende cómo un montón de diosas inteligentísimas, que se siguen cultivando, estudiando maestrías o doctorados, viajando solas o con amigas, independientes económicamente, conscientes políticamente, que han ido o siguen asistiendo psicoterapia, permanecen junto a hombres que parecen haberse quedado muy atrás con lo poco que aprendieron y el patriarcado les dio, conservando sus creencias y posturas de siempre, negándose a salir de sus zonas de confort y piensa: "¿en qué momento se quedaron tan rezagados?" ¿Es por miedo a enfrentarse con sus carencias, por el orgullo de perder sus privilegios que se quedan estáticos, como tercas mulas que se niegan a seguir avanzando?

Lo peor es que así son aceptados y amados por ellas, quienes aunque sean profesionales exitosas siguen llevando la carga más pesada en la relación (fenómeno que se ha llamado mankeeping), pues son las que se ocupan de que haya comunicación asertiva, están al tanto de cosas importantes como las discusiones incómodas y la necesidad de trabajar en la relación de las celebraciones y los planes, y, en general, son quienes sostienen emocionalmente a sus parejas sin recibir el  mismo soporte por parte de ellos. Lo sorprendente es que a pesar de saber que estos no asumen las mismas responsabilidades, siguen buscando la realización en las interacciones con los hombres tal vez por validación, presión social, temor a estar solas, compañía o sexo, pues sigue siendo muy fuerte la tendencia a idealizar a la pareja heterosexual tradicional.

También porque son conscientes de la cada vez más lejana posibilidad de construir vínculos significativos y que persiste en el tiempo en esta época de redes sociales e innumerables sitios de citas que nos empujan a un cada vez mayor consumo de relaciones desechables, sexo rápido, química que desaparece después de una salida y la tendencia a rechazar lo que no se ajuste a nuestras preferencias; con una ley del cada vez menor esfuerzo por cultivarlas, especialmente en lo que se refiere a ellos, pues la oferta de cuerpos es tan abrumadoramente numerosa y variada que las personas y sobre todo las mujeres, terminan convirtiéndose en objetos descartables.

Así que, se prefiere un hombre poco o nada deconstruido o consciente aunque su única cualidad sea querer estar, siempre con la idea ilusa de que si nos esforzamos más podríamos convencerlos de cambiar, aunque eso implique estar esperando algo que nunca va a convertirse en realidad y que implica un esfuerzo mayor que el de quedarse solas o cultivar otras relaciones, incluida una más sólida con nosotras mismas.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...