viernes, 26 de febrero de 2016

Otro día en la red

Decidió que no volvería a indignarse por lo que pasara en el planeta: de nada le servía a las ballenas que ella compartiera imágenes horripilantes de sus matanzas en las costas ensangrentadas de países muy muy lejanos...

Era cierto, flaco favor le hacían a los niños palestinos sus ruegos por detener la masacre, es posible que ese día -ni ningún otro- Netanyahu no revisara su twitter y entonces nunca se enteraría de que una valiente suramericana lo había conminado a dejar en paz a sus sufridos vecinos.

Eso sí, pensó en lo que en esos momentos podría estar tramando Obama y su ejército de asesinos que predicaban la paz y practicaban las guerras; se preguntó qué cosa nueva estarían inventando las multinacionales para envenenarnos y odió a los políticos de su país por ser tan malditamente ambiciosos y corruptos.

Pero ya era hora de bañarse y salir a comprar lo del  almuerzo, asi que cerró su portátil y se metió a la ducha. Cuando salió a las calles soleadas y polvorientas todo estaba tranquilo. Si no es porque uno de esos endiablados buses que iban a toda atentando contra lo que se pusiera en su camino casi la atropella, hubiera flotado en una realidad que parecía mucho más apacible que la que reflejaba su facebook.

Era curioso cómo alguien consciente como ella, de vez en cuando caía en el embrujo de las redes sociales, cómo a veces sentia deseos de publicar la mejor foto de hace tres o diez años para acumular "me gusta". No podía dejar de sentir un poco de vergüenza consigo misma (no con los otros, que al fin y al cabo hacían lo mismo), por esperar aunque fuera un solo comentario en sus publicaciones, por emocionarse cada vez que llegaba una notificación, por sumar emocionada las felicitaciones de cumpleaños. No tenía cómo explicar esa pulsión que le costaba muho frenar cada vez que iba a engullir alguna comida sabrosa (las lentejas de todos los días no le producían esa sensación) o visitaba algun lugar nuevo, de compartir la foto con sus amistades virtuales. Ahora todos, que antes valoraban tanto la privacidad, se habían vuelto exhibicionistas y fetichistas, adoradores de objetos cuyo altar era el muro de su perfil en la red.

También el voyeurismo era un problema que no podía descuidar: había pasado muchas horas revisando los perfiles de otros, mirando sus fotos y preguntándose de dónde sacarían plata para viajar tanto, si todos eran una manada de ignorantes y mediocres, muchos sin título universitario, muchos con títulos comprados en universidades de garage...

Definitivamente, algún día cerraría todas sus cuentas y volvería a ser feliz e indocumentada, ignorando la vida de los demás y el caos en el mundo.

Lamentablemente, hoy no era ese día.

viernes, 12 de febrero de 2016

Mi filosofía

Puedo pasar horas mirando la pantalla y no me importa, nada de lo que veo se me antoja, pareciera que soy inmune a la publicidad... Luego veo cómo acuchillan a una ballena y lloro, veo a los perros abandonados y quisiera llevármelos a todos a la casa: ése es el tipo de cosas que me conmueven. Vienen a decirme que estoy mal, que soy un fracaso porque otras de menos edad ya acumulan muchos y lujosos bienes y yo sólo me hago cargo de una gata con tres patas que puede irse cualquier día. Entiendo su punto, pero no pueden esperar que desee una vida de altibajos económicos/emocionales, caídas de la bolsa, caprichos infantiles y demás, sólo para complacerlos. Prefiero mi rutina de sólo estar, vivir, sin pensar en lo que vendrá. Así quiero que me encuentre el fin de los tiempos que será el fin de mi vida, porque sé que nada me espera del otro lado.

Muchos necesitan gurús porque su libro sagrado les dice que no confíen en su razón, que por el contrario crean en toda suerte de charlatanes y embaucadores. Ahora no son sólo los que prometen una vida después de ésta en un supuesto paraíso: son los que aseguran la obtención de cuanta chuchería es deseada por nuestra gente insatisfecha de objetos, a través de triquiñuelas y rituales absurdos, los que detentan el poder... Se les llama de muchas maneras (hay uno en Venezuela que se autodenomina "arquitecto de sueños") ¿Y qué mejor ejemplo de prosperidad que sus propias arcas llenas? Así nadie lo pone en duda, porque ellos, que hablan de éxito, son exitosos y con eso refuerzan sus propias mentiras... No hay manera de perder, es una apuesta segura.

¿Y si invirtiéramos en otras cosas además de lo necesario y de lo mucho innecesario en conocimiento y sabiduría? No se trata de que todos vayan a la universidad y obtengan un diploma, se trata de que el sentido de la vida sea verdaderamente crecer y desarrollarse, no acumular bienes materiales. ¿Si transitar por cada etapa no tuviera más finalidad que llegar al otro lado siendo mucho mejor, más sabio?

Por la vía del consumo no se llega a ser mejor ciudadano, tal vez se obtenga cierta felicidad, efímera, pero desaparece la solidaridad, porque lo único que importa es la satisfacción de un deseo, el de uno; se genera competencia, envidia, frustración... 

¿Qué tal si cada paso que diéramos tuviera la firme intención de no perjudicar a los demás? ¿Si se educara a la gente en la ayuda al otro, los niveles de violencia no disminuirían consecuentemente? ¿Si ese señor o señora no llegara al banco indispuesto por haber sido casi atropellado por un carro a toda velocidad o por haber viajado con su artritis de pie durante un trayecto de horas porque nadie se dignó a compartir un asiento? ¿Si se instruye en el cuidado del espacio no arrojando basuras, en el respeto por los peatones, a detenerse no sólo en los semáforos en rojo sino en las intersecciones cuando no hay espacio para cruzar para no joder a los demás? ¿Si retornamos al saludo amable, a ceder el paso, a prestar ayuda al anciano, al discapacitado? ¿Y si generamos espacios de crecimiento personal no sólo para individuos, sino para adultos, niños, grupos familiares? ¿Dónde está la población educada, que se deja avasallar por charlatanes y pseudo científicos? ¿Por qué lo investigado no se pone al servicio de la comunidad? ¿Por qué lo descubierto sobre la mejor manera de alcanzar la armonía familiar no se traduce en talleres de formación para padres, hijos y en general en repartir felicidad que esté más ligada a la tranquilidad mental que al éxito material?

Claro, nada de esto les conviene para su mercadeo de objetos, su venta de "experiencias", su lógica de vender todo lo que sea susceptible de ser vendido. Y lo que no.

Lamentos

Sé que no debo, pero a veces me descubro sintiendo.
Me sorprendo esperando que alguna vez lleguen a aceptarme
Y me respeten.
En ocasiones deseo ser lo que ellos quieren
También a veces lamento haber sido una gran decepción
Lo siento más por ellos que por mí:
Soy solo un remedo.

Sé que algunos sufren porque no soy lo que esperaban
Resienten mi fracaso porque es el suyo
Nunca pensaron
Que el paso por este mundo podría ser de otra manera
Solo buscaban que me acogiera a su libreto
Y yo lo destruí hace tiempo con mis desaciertos.

Así que de aquello tan prometedor ya no queda nada
Solo unas cuantas fotos gastadas
Y la historia de una vida desperdiciada.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...