lunes, 28 de agosto de 2023

Monogamia feroz

 Te encuentras con esos amigos que llevan más de diez años casados y sientes que son un solo ente que respira y camina en dos piernas, como unos siameses que de tanto andar juntos ya saben lo que cada uno va a decir y se completan las frases; te parecía lindo antes, pero ahora, después de tanto trajinar por la vida te parece un poco fatigoso.

Escuchas en consulta a esos veinteañeros que al calor de la pasión engendraron un hijo que llegó a destiempo, que interrumpe sus rutinas y se suma a sus múltiples desencuentros; que será criado por la dedicada abuela quien no pudo educar a sus propios vástagos por tener que salir cada día a buscar el sustento, pero que ahora está dispuesta a reparar a través de este ser todos los errores que cometió y que seguirá cometiendo su descendencia sin que nadie pueda evitarlo... No entiendes por qué estos casi infantes insisten en permanecer juntos intentando exorcizar sus múltiples demonios (especialmente el de los celos obsesivos, omnipresentes) cada uno revisando el Whatsapp del otro en busca de señales de engaño, de pruebas contundentes de que se flirtea y se demuestra interés fuera de este círculo de inexistente felicidad y más bien fuente de agobio.

Te preguntas por qué algunas parejas se dan siempre la razón frente a los demás, ¿acaso evitan una discusión o simplemente la posponen para la llegada a casa? ¿Cómo se soportan esos que pelean todo el día y parecen no tener nada en común? Y además, ¿es posible que todas las anécdotas sean compartidas, no hay espacio para la individualidad, no tienen vidas por separado?

Tratas de imaginar cómo sería cada uno si no estuviera fusionado con el otro (sobre todo el que parece estar más a la sombra del que ama); cuáles serían sus ideas si no tuvieran que demostrar al mundo que sólo esa persona de entre miles le agrada y es la única con quien le interesa estar. Observas con inquietud cómo deben negar el natural deseo y abstenerse de mirar más de una vez a alguien que les parece atractivo sólo por "evitar problemas"; que cada uno está siempre bajo sospecha para su media naranja y cualquier tercero resulta siendo una amenaza (lo atisbas cuando el amado se va al baño y por un momento el otro es nuevamente un individuo que coquetea, pero su gesto vuelve a ser indiferente cuando aquel regresa). Sabes que será así interminablemente hasta que alguno de los dos se canse o se vaya con uno o una más joven (o más rico o más interesante, lo que sea).

Piensas ¿Alguna vez actué como ellos? ¿Llegué a creer que otro y yo éramos la encarnación del amor, de todos los amores de la historia del mundo, que no se iba a acabar nunca y los demás eran unos pobres mortales por no experimentar esa sublime sensación? Por supuesto que sí y también una vez tras otra me decepcioné sin que por eso dejara de intentar tocar el cielo de la realización a partir de la búsqueda de una aparente completud, la persecución incesante de eso que, por lo irrealizable, nos es tan esquivo. 

¿Cuántas veces fingimos desinterés, negamos atracciones, dejamos de cometer infidelidades solo para esgrimir frente al otro una superioridad moral a prueba de la más exhaustiva investigación, para poder reclamar exclusividad y dedicación sin ambages? Nos morimos de miedo de perder "eso" que creemos tan valioso aunque sea disfuncional y caótico; nos sentimos cómodos con nuestras miserias ya reveladas en pareja; el pánico a la soledad o a pasar de nuevo por el proceso de conquista y la posterior desilusión nos arrojan a esa caverna de disconfort, a esa paranoia constante, a la terrible sensación de conservar “lo poco" bueno ante la perspectiva de quedarnos un día sin nada.

¡Qué agotador tener que mentirnos y negar nuestra naturaleza para parecer normales dentro de una sociedad tan patológica! Honestamente, ¿es buena idea la monogamia?


domingo, 13 de agosto de 2023

Soledad y libertad

 Quemar las naves para la RAE es una expresión que significa "tomar una decisión irreversible". Según Wikipedia, el término puede referirse a la decisión de Hernán Cortés durante la Conquista de México de inutilizar sus naves para dejar claro a sus hombres que la retirada era imposible. 

Es lo que viene a mi cabeza cuando pienso que con el género masculino algo se rompió y no hay vuelta atrás. 

Y eso que si alguien es biológica y decididamente heterosexual soy yo, porque desde muy temprano en la vida me volvieron loca la voz, el olor, la presencia de los hombres; su "mundo" -del que envidiaba el aparente dominio de tanta variedad de temas e intereses- y lo que creía que era su aporte "tan fundamental" para la humanidad, tanto en las artes como en la política y en las ciencias (eran épocas en las que ignoraba que lo que me aburría de las mujeres era lo que se nos había impuesto al relegarnos al ámbito "menor" del hogar y la crianza, sí, como si fuera algo menor sacar adelante a sus crías para que ellos pudieran perpetuar sus linajes y sus intereses).

Pero es lamentable lo que hicieron la sociedad y especialmente el régimen patriarcal con este ser que, por muy feminista que una sea debe reconocerlo, no es despreciable per se. En lo que lo convirtieron, en un inseguro patológico que debe estar reafirmando su poder para sentirse aceptado, que no puede y no debe permitirse sensibilidades a riesgo de ser considerado menos hombre, que cree que su misión en la vida -con excepciones, obviamente- es ir por ahí haciendo guerras, destruyendo, pisoteando, apoderándose de tierras, de riquezas y muy frecuentemente asesinando tanto a sus iguales como a las mujeres (de las que se asume dueño y señor), es un papel muy triste y patético de representar.

A muchas nos pesa haber conocido el amor a través de la tragedia de Romeo y Julieta y haber crecido pensando que la travesía con un otro masculino debía pasar por un sufrimiento interminable, aguantar violencias y majaderías, dejar de ser una misma, sacrificar la libertad de pensar, decir y cuestionar por temor a soportar sus arranques de furia o lastimar su frágil ego. Por eso en este trayecto del camino me propongo no soportar más abusos, crueldades, silencios castigadores, desprecios y descalificaciones sólo por compañía o por el placer de unos cuantos besos y del encuentro de cuerpos (porque el tan anhelado de almas es muchísimo más esquivo). 

Me rehúso a aceptar algo menos que ser tratada como un ser valioso, no delicado ni frágil, pero sí digno de respeto. No aceptaré más calificativos de fastidiosa o tóxica por pedir explicaciones mínimas, exigir responsabilidad afectiva o demostraciones de cariño. No toleraré más insultos, recriminaciones, intentos de aislarme, de prohibirme palabras, compañías o actividades, de poseerme como un objeto. Aunque eso implique enfrentarme a la idea de ir a los lugares que quiero sola, plantearme una vida sin las cosas bonitas de estar en pareja y acostumbrarme a que se me mire raro en restaurantes o cines, porque aunque se hable mucho de cultivar el amor propio, a veces se ve con sospecha a aquellos que caminan sin una compañía a su lado.

Empiezo a ver las ventajas: nadie me pide explicaciones o sabotea mis planes simplemente porque no le interesan; nadie me acusa de lo que no he hecho ni se enfurece porque expreso mi punto de vista; ahora amarme, escucharme y complacerme son sólo mi responsabilidad.

Como un mantra que tomo de la película Argentina, 1985 proclamado a raíz de las tantas atrocidades develadas en el juicio a la Junta Militar, me digo hoy a mí misma: Nunca Más, Mónica. 

domingo, 6 de agosto de 2023

De 2020

Sólo temo.
De día, de noche,
sólo el pánico sujeta mi mano.
Háblame, dime que lo superaré
este horrible tiempo.
Ya no deseo ver a nadie
la risa desapareció de mis labios.
Sólo pienso en dormir
Y no despertar.
No es el virus el responsable de mi agonía
Es un temor que no descifro: a morir sí,
a enfermar
pero también a vivir.
Es el horror de esta vida lo que me atenaza
¿Tendré salvación?
¿Saldré del otro lado, estaré bien?
La ansiedad no me deja pensar
mi mente está vacía
ya no hay ideología ni pensamiento
no logro articular las ideas
no puedo opinar sobre nada.
Soy como un árbol hueco
y ni siquiera las termitas 
quieren habitarme.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...