jueves, 31 de julio de 2025

 ¿En qué momento mis ojos 

empezaron a mirarte distinto?

A veces, 

me salvas de una pesadilla

otras, me hundes en una

me das una ilusión 

y luego me llena de miedo

tu afán por dejar la puerta abierta

aclarando que podrías irte mañana u otro día


Puedo sentirme absolutamente complacida 

o completamente sola a tu lado

 -y eso asusta-

es para alucinar cómo te idealizo

luego te destruyo

todo en cuestión de minutos,

tal vez para no creer lo rara

lo extasiada que me siento 

sin algo a lo cual aferrarme 

y sin desear hacerlo


porque estar y estarnos es como una sed 

que no se sacia

como beber de una fuente inagotable

no recordar nada de lo anterior

con tu voz como una sinfonía 

estruendo armonioso que me hace querer vivir

escuchándola

martes, 22 de julio de 2025

Flashbacks

 En noches de desvelo alucino con el lugar vacío

que aún guarda 

los ecos de las risas

la sal de los sudores

el timbre de las voces que variaba

del susurro embelesado 

al cataclismo del desencuentro

sin nuestros cuerpos en él,

pero en la memoria siempre


A veces, parece un sueño: 

¿estuve realmente ahí?

¿Éramos nosotros 

(uno que ya no existe)

en cada rincón del baño, 

de la cocina, de la habitación?

¿Qué fue del gato

que nos miraba con ojos desorbitados

para luego dormir

acurrucado en la ventana?


Tanto que costó salir de allí 

y ahora solo quedan

un cementerio de muebles 

coronados de sábanas como fantasmas,

unas materas con cadáveres de plantas

y por todas partes 

las huellas invisibles de las pieles

como escena de un crimen

que nunca pudo resolverse.

lunes, 7 de julio de 2025

He dicho basta

 La vida se aprende viviendo: no me pidas, niño, que te muestre el mundo del que ya estoy de vuelta.

No tengo por qué enseñarte el Golem de Borges ni la locura de Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia; no esperes que te cuente que Nina Simone escupió la rabia negra y aún me estremece la canción de Silvio; no quieras conocer a través de mis ojos la belleza de Brando.

¡Yo! ¡Que suspiré tantas veces por la muerte de Emma Bovary y la injusticia cometida con Valjean! 

Que aprendí mi primer poema a los 6 y buscaba en los periódicos del domingo las caricaturas y el crucigrama que nunca lograba llenar.

No pretendas convencerme de que la letra escrita no importa, mientras me tratas de impresionar con tu pasión inagotable y te ríes con payasos que no buscan emular a Keaton ni a Chaplin. 

Yo perdí a Garzón bajo las balas en una esquina.

Fui envilecida por Escobar en los ochentas y un poco asesinada con Pizarro en los noventas.

Lloré con cada masacre en los pueblos de mi tierra.

(Pero no tienes por qué saber de eso y tampoco tienes la culpa). 

Solo venimos de tiempos distintos, de viajes en tren, yo, y en aviones supersónicos, tú.

No lo hagas ahora, que solo deseo hacer mermeladas y sentarme en una mecedora con un gato sobre mis piernas, mientras suena la voz quebrada de Serrat en el viejo radio.

Deja que muera en paz.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...