martes, 27 de septiembre de 2011

El hombre ideal

Deben ser muchas las mujeres bonitas e inteligentes que al pasearse por ahí con su dolor de cabeza de turno (digo, "pareja") escuchan de allegados y extraños la típica frase: "¿usted por qué anda con ese si puede conseguir algo mejor?" No dudemos de que tienen razón y que sus intenciones de vernos con tipos maravillosos sean sinceras -excepto por las amigas solteronas que se morirían de la envidia por tener al menos "eso" que nosotras tenemos-, pero ¿cómo hacemos para explicarles que ese que nos merecemos, ese inteligente, caballero, gentil y cariñoso hombre NO EXISTE?

Porque, seamos realistas, nada más lejos de la perfección que un hombre, nada que sirva más de ejemplo para explicar la teoría de la evolución que un macho. ¿Alguien duda de su parecido con los primates? Siempre están mascando, rascando o golpeando algo, viven fascinados con oler cada uno de sus orificios y sus únicos intereses no son más que comer y reproducirse, y ahora, en la era del cable, ver deportes.  

Si han contribuido de manera desproporcionada con respecto a nosotras al avance de la ciencia es porque hemos hecho de todo para facilitarles la vida o, ¿qué sería de ellos sin sus madres y sus mujercitas? Les resolvemos los problemas cotidianos, los que más quitan tiempo y energía; como no tenemos su misma sed de reconocimiento no nos importa permanecer en la sombra; los cuidamos, los mimamos, LOS SOPORTAMOS, les alimentamos el ego (aunque no son pocos los ejemplos de relaciones que terminan porque cometemos la herejía de criticarlos o cuestionarlos; es entonces cuando reclaman nuestra falta de apoyo y justifican el buscarse a otra que SÍ les dice lo que qnecesitan oír).

Por eso da igual uno u otro: todos son igualmente egocéntricos y megalómanos porque son terriblemente inseguros. Todos nos producen la misma sensación de lástima cuando se esfuerzan por ser el mejor amante que hemos tenido y terminan acabando sin que nosotras hayamos empezado. A todos los queremos rescatar de su estupidez a costa de nuestra propia estabilidad emocional y terminamos peleándonos el lugar con sus mamás y con cualquiera que venga a arrebatarnos nuestra oportunidad de defenderlos de sí mismos y de su condición... Una carga que para ellos se hace demasiado pesada y difícil y que no podrían llevar si los dejáramos solos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un día de mierda

Una de las fiestas comerciales que más detesto es ésta del amor y la amistad, donde todo el mundo se ve obligado a comprar chucherías para regalarle al compañero de oficina que le salió en un papelito aún cuando no tenga con él o ella más que una relación laboral, o a la pareja (porque el amor se alimenta de detalles), aún cuando todos sepamos que las relaciones están más llenas de odio que de amor y eso no lo arregla ningún chocolate.

Pero además de la hipocresía lo que más me molesta es que en este inmundo país se celebre precisamente a mediados de septiembre, cuando para mí se cumple un año más de la muerte de la persona que más quería en el mundo y que tuvo la desgracia de morir precisamente el 15, la misma fecha en que nació.

Mientras yo lloro mi desgracia los malditos imbéciles, los retrasados que ya no entienden ni siquiera su lengua materna se deleitan comprando botellas de bebidas asquerosas y baratas, preparándose para poner en sus carros a todo volumen su música estúpida, soñando con ir al puteadero, perdón, a la discoteca de moda como si no lo hicieran todos los fines de semana. 

Las prepagos que van en cacheteros a la universidad no para aprender, sino para conseguir clientes, cuentan los billetes ganados con el sudor de sus cucas y corren al estudio F más cercano (la boutique de ellas), a comprar la pinta con que atraerán la mirada del lavaperros de moda y al salón de belleza donde les plancharán sus trajinados pelos y empiezan a calcular si su próxima inversión será en el culo o en una motico, pensando en que si tienen suerte y lo maman bien hasta podrían levantarse un carro o un negocio para pagarse el título que las hará respetables cuando ya no tengan que dedicarse al otro negocio.

Pareciera que en este pueblo mezquino todo estuviera montado a propósito para hacer sentir desgraciada a la gente que como yo no tiene pareja o acaba de salir de una desafortunada relación -como todas- en la que se tenía que dejar de ser uno mismo para que el otro lo aceptara, como si no fuera un avance haberse librado del yugo, como si para todos fuera una verdad indiscutible aquello de "no seré feliz pero tengo marido".

Mientras llega el fatídico día enfriaré una botella de vino chileno de las que seguramente usan en Chile para limpiar los tornillos y buscaré a alguien con quién compartirla... De otro modo me la tomaré sola, me fumaré un paquete de cigarrillos y me acostaré con ganas de no despertar, lamentándome por no tener un mocito que me lleve a Papagayo...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Historia de una traición

Aunque ambos eran inteligentes, el menor siempre se destacó por una gran malicia que en ocasiones se convertía en crueldad. Era manipulador y siempre lograba que el mayor se sometiera a sus órdenes, ya que éste sólo buscaba complacerlo y lograr -algún día- la misma admiración que él le prodigaba...

Nunca hubo indicios de rencillas o rivalidad, sólo una “competencia sana" dirían algunos; lo cierto es que nadie podría sospechar que el del humor negro, el encantador de serpientes, el desfalcador del municipio, albergaba un odio callado y antiguo contra su hermano, tan antiguo como los juegos y las escapadas al río de cuando eran niños, como los primeros amores y las primeras borracheras, como los sueños de ser inmensamente ricos para rodearse de todo lo que les gustaba... Sí, lo odiaba y él mismo no sabía por qué, tal vez le molestaba su ingenuidad, su estúpida actitud bonachona, su pusilanimidad...

Cuando el negro se metió en el negocio no tardó en convencer al mono de que era la manera más fácil y segura de lograrlo, el plan estaba en marcha y había que dejar que tomara la decisión por sí solo, no debía sentirse presionado, nadie tendría la culpa si algo salía mal como efectivamente pasó.

Hay que ser muy malo para mandar a un hermano con una maleta llena de droga, pero hay que ser peor para delatarlo, que es lo que al parecer sucedió, porque ¿quién caía en los 80s cuando todos, hasta las mismas autoridades estaban extasiados con las maravillas de la coca?

El mono terminó preso en una cárcel gringa y el negro se volvió millonario. Allí sólo lo visitó un par de veces y casi no le hablaba ni lo miraba, Abel no entendía el por qué de tanta inclemencia y tampoco por qué era tan difícil conseguirle un abogado que al menos hablara español, no como el defensor de oficio que le había asignado el gobierno al que no le entendía ni jota...

Al final una pinche deuda de juego con un chicano que su poderoso hermano no quiso pagar le costó la vida. La viuda y los dos hijos tuvieron que recibirlo en un ataúd sofisticado en el aeropuerto mientras el otro se paseaba con putas por toda la ciudad. Cuando a Caín lo mataron ocho años después en la calle como a un perro yo no pude derramar ni una lágrima, me había quitado a mi familia, nos arrebató lo que más queríamos... 

Por algo su propia madre lo llamaba a escondidas Satanás.


Instrucciones para volar una nave espacial

Éramos afortunados: teníamos la casa para nosotros y sólo debíamos asegurarnos de que todo estuviera ordenado pasadas las seis cuando mi mamá llegara del trabajo. Además, la mesa del comedor era redonda y el adorno que estaba en el centro -un tazón con frutas de vidrio- le daba la forma puntiaguda que necesitábamos cuando extendíamos la sábana por encima. Luego, sólo era cuestión de acercarla al equipo de sonido que con sus botones y luces era la perfecta tabla de control, meternos debajo, cerrar todas las compuertas y despegar... Mi hermano era el capitán y sabía hacer las voces de los operadores, un poco gangosas y bastante incomprensibles. Los viajes eran accidentados pero siempre aterrizábamos sanos y salvos para seguir con otro juego.

Cuando le regalaron el casete con la banda sonora de James Bond nos dispusimos a recrear las películas que habíamos visto y solo necesitábamos a un malo, porque yo era la bella damisela y mi hermano el héroe. Los amigos ingenuos que eran invitados a jugar Atari terminaban amarrados debajo de la cama o metidos en un clóset casi ahogándose, bañados en sudor y amordazados; yo sentía una mezcla de miedo y lástima que a veces me llevaba a liberarlos antes de tiempo y eso hacía que se enamoraran de mí, por lo cual a veces tenía que soportar sus ojos de ternero degollado sin que me dirigieran una sola palabra y que a veces me hacían salir corriendo despavorida a encerrarme en mi cuarto, dando por finalizada la odisea.

También éramos exploradores de los lotes desocupados que estaban detrás de la casa de mi abuela. Sólo decíamos "vamos a jugar al monte" y ella entendía. Recogíamos tesoros que eran básicamente basura que la gente tiraba por el patio y regresábamos con pullitas pegadas a la ropa que nos demorábamos un rato en quitar, pero nos sentíamos felices y libres caminando uno detrás de otro por esos terrenos agrestes.

A la cabeza de todos siempre estaba mi hermano mayor, el travieso, el inquieto, el imaginativo: el líder de la manada con su sonrisa pícara y sus ojos café (que yo envidiaba porque los míos son de un color indefinido); el mismo que cuarenta años después todavía se emociona como un niño de 11 años con las películas de superhéroes...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Derrumbándome

A veces la gente se cansa de las quejas de los que vivimos mirándonos el ombligo y nos confronta con frases como ¿usted chillando porque se siente solo mientras el mundo se cae a pedazos? Aunque a veces les doy la razón podría responder ¿Y cuándo no? ¿Existe algún período en la historia de la humanidad que no esté marcado por las guerras, la injusticia y los crímenes atroces? ¿Eso nos quita el derecho a lamentar nuestra infeliz existencia?

Una vez más los payasos de peluquín se reúnen para invadir un pobre país rico hasta hace poco liderado por un dictador montado por ellos mismos y lo hacen auspiciados por las organizaciones de papel creadas para legalizar sus fechorías; el imperio que se resquebraja intenta salir del fondo saqueando y mutilando inocentes; hacen cumbres en las que todos sus miembros se frotan las manos pensando en la tajada que obtendrán cuando tenga lugar la repartija; hay hambrunas en África pero es así desde que tengo memoria y siempre son usadas para limpiar la imagen de alguna celebridad caída en desgracia que les reparte un atole viscoso a los pobres cadáveres plagados de moscas mientras la enfocan las cámaras; sobran los estúpidos y pedantes que se pasean por cócteles y exposiciones de arte haciendo gala de su erudición en todos los campos del saber;  los políticos de turno reparten sus mejores sonrisas para hacerse elegir y luego no le dan la cara a nadie, ocupados como están en su tarea de hacerse escandalosamente ricos; todos presumen, todos se muestran, todos se venden... Juzgan, se creen mejores, se toman muy en serio y no aceptan la crítica pero sí critican... ¿Qué importancia puede tener alguien como yo que no ofrece espejitos, que reniega del mundo y no soporta la psicología de autoyuda, que tiene como máxima el "no tener que" y el pesimismo?

Es verdad, el mundo se cae a pedazos y yo no logro aferrarme a nada, tampoco me atrae la idea de salir a soportar la hijueputez de la gente, seguiré encerrada en mi burbuja escupiendo de vez en cuando palabras. Sólo eso me consuela.... Por ahora.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...