sábado, 29 de octubre de 2011

¿Siempre es acerca de nosotros?

Sé que no puede haber cosa peor que preguntarse cuál es el sentido de la vida, es una pregunta sin respuesta, más de dos mil años de filosofía y religión demuestran que cualquier cosa que se diga al respecto no es más que mera especulación. He llegado a pensar que no hay sinsentido mayor que el acto de existir, algo que no decidimos y sobre lo que no tuvimos ningún control, un acto egoísta e irresponsable de los que según el dogma deberían ser nuestros ídolos por el sólo hecho de habernos traído al mundo a través de algo tan básico como la cópula.

¿Qué sentido puede tener la existencia si significa soportar fracasos, malestares y frustraciones? Porque ¿Habrá algo más frustrante que tener que lidiar con otros? Intenta amar y verás como no eres correspondido, intenta dar todo de ti y verás cómo se aprovechan, intenta ser generoso y terminarán abusando. Siempre terminarás sentiéndote insatisfecho porque nadie te dará lo que esperas y lo que es peor, nadie nunca estará satisfecho contigo. Siempre habrá quejas y reclamos, te pedirán que cambies porque no pueden aceptarte como eres, no importa lo que hagas: NUNCA ES SUFICIENTE.

Algunos intentan aparentar que lo que ellos quieren no importa, que su vida es servir a los demás, pero yo no encuentro en esos actos más que egoísmo puro: al fin y al cabo somos seres carentes, deseantes, y por mucho que lo neguemos esas necesidades terminan por imponerse sobre los otros;  entonces, se ayuda para  satisfacer el propio yo y no basta con eso, es preciso que  se sepa, hay que buscar el reconocimiento.

Siempre se trata de nosotros, antes que nada está lo que nos hace falta para ser felices,  lástima que esa felicidad tropiece con las paredes que representan las necesidades y carencias de los demás, que por cierto, al igual que nosotros, también están buscando nada más y nada menos que ser, ellos mismos, felices.

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Qué es la universidad?

Ahora que las arengas han vuelto a ponerse de moda y que los mamertos de corazón sentimos cómo se nos eriza la piel ante el resurgimiento del decaído movimiento estudiantil...

Ahora que los jóvenes que no han sucumbido al yugo del blackberry se movilizan, van por ahí concientizando, atraviesan pupitres a la entrada o sacan a la gente de los salones para que "se sumen compañeros, al paro nacional universitario", no dejo de preguntarme  ¿Qué es lo que defendemos? ¿qué diablos es la universidad?

Tal vez el afán del ser humano por construir conceptos abstractos como el amor o la lealtad; por implantar en el inconsciente colectivo imaginarios que no se corresponden con la realidad llevó a alimentar la idea  (especialmente en la mente de los pseudo intelectuales de todas las épocas) de un templo del saber en el que Pitágoras y Sócrates departían mientras los jóvenes aprendices los escuchaban atentamente... lo cierto es que los que hemos pasado por allí sabemos que nada de eso existe, sólo grupillos de pedantes que creen que todo se puede saber y presumen con sus notas de 4.8 o vagos que se dedican a planear su día en función de jugar a las cartas o al billar. Mis conocidos lo saben: en mis seis años y medio de carrera sólo aprendí a desmoñar la bareta y a conseguir la manera de emborracharme más efectivamente con los tragos baratos que siempre eran los más prendedores.

Yo misma me hice docente universitaria para ganarme la plata sin mucho esfuerzo y admito que nos sentimos dioses (siendo tan mediocres como ellos pero con mucho más kilometraje) criticando a los pobres imbéciles que se nos sientan al frente con los ojos abiertos porque ignoran más de la mitad de las palabras rebuscadas (y no tanto) con que intentamos impresionarlos -eso sí cuando no están riéndose del moco que tenemos colgando en la nariz o mirando el último mensaje que les llegó a su celular o por el pin- y es que supuestamente ellos NO SABEN NADA. La verdad es que nosotros tampoco sabemos nada y nos encanta que cada año nos den las mismas clases para poder repetir la misma verborrea desactualizada e inexacta de siempre.

Es una lástima que lo que antes era un desparche para los niños ricos se haya vuelto una obligación y las señoras que trabajan como empleadas domésticas tengan que salir a rebuscarse el triple porque sus hijos adolescentes tienen  que ser universitarios. Si a mí me preguntan, de esa Alma Máter, de esa madre nutricia que proporciona el alimento intelectual no hay nada, nunca lo hubo porque no han sido más que chuzos, negocios que comercian con diplomas y diplomitas que no hacen a sus dueños más valiosos que un agricultor o un panadero.

Bueno, al menos a algunos les enseñan a construir edificios, porque a otros sólo nos enseñaron a hablar mierda...

sábado, 8 de octubre de 2011

Aquí la histeria es masculina

Además del agobiante calor, del chisme, la maledicencia y la criticadera, en este pueblo olvidado de los dioses tenemos que soportar las pataletas de las damiselas con pene que pululan en las casas de los barrios "bien" (aquellas que se destacan por el buen gusto y la sobriedad de sus decoraciones), por lo que nos toca a las mujeres hacer acopio de una gran dosis de paciencia y tolerancia.

Aunque el término popularizado por el psicoanálisis se aplicó en principio a una sintomatología que parecía ser exclusivamente femenina (histeria significa útero), no sólo ya no se utiliza en medicina  sino  que todo indica que se presenta indiscriminadamente en ambos sexos.

No sé si sea cuestión de culpar a esas madres frustradas e insatisfechas que vuelcan en sus hijos varones el amor obsesivo que no pueden depositar en sus maridos indiferentes y ausentes (ya que éstos están más que ocupados tratando de conseguir el dinero para mantener a la amante de turno que no deja pasar polvo sin pedir la “ayuda" de rigor); no sé si ellas, en su afán de proteger a los retoños de las malvadas mujeres que los acechan "sólo para dejarse preñar y quitarles lo poquito que tienen", cometen el error de satisfacerles hasta el menor capricho y los convierten en unos absolutos inútiles, muy lejos de la figura antigua del proveedor e incapaces de dar a su pareja -si es que la tienen-  o a cualquiera algún tipo de soporte, incluyendo el emocional.

No sé si eso y el resolverles hasta el más mínimo asunto (como recoger los calzoncillos sucios del piso o pagarles las cuentas del celular de su propio bolsillo), ha traído como resultado a unos seres veleidosos, malcriados e insoportables que no toleran frustración alguna; que no tienen reparo  en ofender o maltratar pues lo único válido son sus propias necesidades y los otros sólo están ahí para satisfacerlas; que viven en una fantasía en la que son los salvadores de la humanidad y por eso no deben preocuparse por cosas intrascendentes y mundanas como ir al mercado o pagar la cuenta de la luz: eso los distraería de su verdadera misión que es compartir con el resto de mortales sus muchos dones, sus conocimientos sobre todo y su absoluta claridad en torno a cómo debería ser el mundo...

Es triste que existan estos personajes, pero lo es mucho más que nos enredemos con ellos en relaciones desgastantes sólo por no estar solas. Tal vez sea una cuestión de supervivencia, porque ESTO señoras, ES LO QUE HAY.

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...