viernes, 28 de octubre de 2016

Viejo Mundo

No me engañas, viejo mundo, aunque intentes parecer moderno y sofisticado: 
veo patéticos tus cuerpos deformes, tus rostros inexpresivos, tus genes alterados; 
tus enfermedades catastróficas.

Sigues siendo el mismo que quemó herejes, que masacró niños y ancianos; 
sigues odiando a las mujeres, a los maricas y a los negros; 
asesinando a los nativos, rechazando a los extranjeros.

No logras embaucarme con tu tecnología inútil, tus comunicaciones rápidas, tus noticias inventadas; 
ni con tus líderes egoístas, tus mercachifles religiosos, tus ídolos de silicona, tus aviones y cohetes.

Eres un viejo cada vez más sediento de muerte, pontificas sobre todo, quieres que todos compremos tus manuales sin sentido;
destruyes toda forma inocente de vida, castigas a quienes se te oponen; 
matas, cada día, a quienes te aman.

No quiero tu moda ni tus reglas, desprecio tus discursos y tus derechos inhumanos.

Sólo puedo esperar que algún día, por fin, desaparezcas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Día Santo

 El rayo de luz que entraba por la ventana  iluminaba tus ojos que descubrí de un color diferente al que imaginaba en los claroscuros de esa...