viernes, 20 de septiembre de 2019

Volver

Afuera el sol calcina las copas de los árboles que se mueven frenéticamente al vaivén de los vientos de agosto.

Adentro ella me mira y parpadea un par de veces antes de caer presa de la modorra del mediodía.

El silencio de la siesta lo invade todo y yo, que había perdido la costumbre, los siento respirar y pienso: voy a estar bien. Vamos a estar bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Afuera

 Me inspeccionó a través del parabrisas de un carro que no es mío, con sus ojos, no inyectados en sangre, sino surcados por vetas azules, mo...