sábado, 18 de abril de 2026

Día Santo

 El rayo de luz que entraba por la ventana 

iluminaba tus ojos

que descubrí de un color diferente al que imaginaba

en los claroscuros de esas noches 

en las que representábamos el performance 

del matrimonio que no somos

(con la tele encendida y los niños durmiendo)

porque en ese instante en el que las cortinas sacudidas por el viento 

-como lo hace con el mar en las tardes tempestuosas

y como en él nos sumergimos en esa cama 

gigante como un buque atracado en un banco de arena-

verdaderamente fuimos 

aunque bien pudo ser una pequeña balsa la que nos contuviera

en el frágil equilibrio de las zambullidas sin fin

de los besos que se estrellaban contra partes del cuerpo del otro

como quién succiona hasta el final el jugo de la ostra

no solo estábamos desnudos, nos despojamos de la piel

tú roto, yo llena de remiendos

tan torpes por causa del deseo

que las voces al otro lado del teléfono sonaban de ultratumba

tan perdidos en el tiempo que nos preguntábamos mutuamente 

¿qué hora es? Sin responder la pregunta 

más que con las señales de los astros en la bóveda lechosa

con los murmullos de la marcha que rendía homenaje piadoso

al Mártir 

las explosiones de los fuegos artificiales

y las pocas secundarias necesidades

que nos permitimos satisfacer.

4 comentarios:

Día Santo

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