El rayo de luz que entraba por la ventana
iluminaba tus ojos
que descubrí de un color diferente al que imaginaba
en los claroscuros de esas noches
en las que representábamos el performance
del matrimonio que no somos
(con la tele encendida y los niños durmiendo)
porque en ese instante en el que las cortinas sacudidas por el viento
-como lo hace con el mar en las tardes tempestuosas
y como en él nos sumergimos en esa cama
gigante como un buque atracado en un banco de arena-
verdaderamente fuimos
aunque bien pudo ser una pequeña balsa la que nos contuviera
en el frágil equilibrio de las zambullidas sin fin
de los besos que se estrellaban contra partes del cuerpo del otro
como quién succiona hasta el final el jugo de la ostra
no solo estábamos desnudos, nos despojamos de la piel
tú roto, yo llena de remiendos
tan torpes por causa del deseo
que las voces al otro lado del teléfono sonaban de ultratumba
tan perdidos en el tiempo que nos preguntábamos mutuamente
¿qué hora es? Sin responder la pregunta
más que con las señales de los astros en la bóveda lechosa
con los murmullos de la marcha que rendía homenaje piadoso
al Mártir
las explosiones de los fuegos artificiales
y las pocas secundarias necesidades
que nos permitimos satisfacer.
❤️🔥
ResponderEliminar🔥
EliminarUno de los mejores escritos que ha compartido. Hay un hilo de imágenes claro que se puede seguir hasta el final.
ResponderEliminarMuchas, muchas gracias 🌹
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