Si por cada relación que se rompe
hay una lengua que muere
me quedaré muda
por todas las que asesiné
de tanto amor que no fue
Son muchas las frases que ya no pronuncio:
los "te amo" desaparecieron para siempre
"eres todo para mí" también se ha esfumado
"te doy mi vida" ya no se escucha más
en este rincón de la habitación
Solo frases insoportablemente prácticas:
"un kilo de carne, por favor"
“me bajaré aquí"
"quisiera pagar esta cuenta"
y odio tener que pronunciarlas
cuando mi boca podría estar diciéndote al oído:
"házmelo otra vez"
mientras muerdo tu cuello
Tanta rabia me da
no poder decir tu nombre,
que lo hago a solas y fuerte
en la ducha
con el agua corriendo
lo grito
para que llegue a ti como un rumor lejano
donde quiera que estés.
Esa lengua muerta
que era nuestro código
sigue allí
esperando que sus dos únicos hablantes
la revivamos
incendiando la cama y las paredes
con cursis palabras de amor.
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