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Más huérfana que nunca

Una inocente niña tuvo la desgracia de mirar a la cara a Medusa y desde entonces se convirtió en una estatua de piedra. Quedó petrificada, los inviernos pasaron y no pudo disfrutarlos, tampoco las celebraciones, los proyectos, las oportunidades... Todo pasó a su alrededor y ella sólo vio la vida seguir de lado como quien ve llover, siempre triste. Nunca pudo deshacer el hechizo, nadie pudo rescatarla; congelada en ese sitio vio ajarse su piel y encanecer su cabellera; su vientre nunca dio fruto y no supo lo que era la felicidad. Dio la espalda a la existencia y rechazó todo lo que Medusa representaba: odió a Dios y a su iglesia porque ella asistía religiosamente cada domingo; no quiso convertirse en madre por temor a repetir la historia; no pudo saber si lo poco que hizo fue una reacción a su autoritarismo o porque realmente lo deseaba; nunca se resignó a escuchar la frase lapidaria "usted verá, de todas maneras, es la única que se va a joder la vida", la única respu...

Ya no

Eres parte de mi pasado.  Ya no miro las fotos con nostalgia de los momentos vividos.  Ya esa, la que sonríe contigo en ellas no soy yo, he perdido la inocencia, he dejado de creer que el amor era posible. Al menos contigo.  Eres parte de mi vida, de los errores cometidos -no digo que seas un error, aunque tal vez lo seas-, solo alguien a quien conocí y con quien solía pasar mi tiempo.  Eres parte de un último intento por atrapar mi adolescencia; por eso estaba contigo, tan adolescente.  Eres solo ese niñito asustado y dirigido por su madre, eres ese con el que ya no quiero estar, al que extrañamente ya no extraño, al que solo me unían la nostalgia y la lástima. Ya no, querido amigo, ya no.

Enloquecí

Mientras mi familia y unos cuantos ex se preocupan sinceramente por mi salud mental -y sexual- dada la inevitabilidad de mi soltería; mientras mis compañeras de generación me miran con horror y no conciben una vida desprovista de las alegrías de la maternidad, a la cual he renunciado; mientras todos parecen avanzar a una vida cada vez más madura, responsable y complicada yo me convierto en una ermitaña que habla de cosas raras (como que cada vez necesito menos cosas y personas alrededor para estar bien). Pensarán que estoy delirando, pero creo que la mayoría de actividades que hemos inventado para sobrellevar la existencia son absolutamente solitarias y por lo tanto no requieren de la presencia de otro. Un ejemplo es el cine: ¿necesito de un acompañante que me diga cuándo debo reír o que narre la película teniendo como tengo ojos y oídos? Y si comer es un acto individual (como defecar) ¿por qué debo pasar por la discusión sobre a qué lugar ir o cuánto le toca pagar a cada uno ...

Acerca de la guerra y la muerte

"La guerra, en la que no queríamos creer, estalló y trajo consigo una gran decepción"  frase de Sigmund Freud a propósito de lo que consideraba la pérdida total de los límites de la ética y la moral por parte de ambos bandos durante la Primera Guerra Mundial, que nos muestra cuán ingenuos podemos llegar a ser los seres humanos cuando reclamamos el uso de la fuerza para resolver las diferencias entre propios o extraños ignorando que esta nunca será una buena opción. Me pregunto si alguna guerra ha respetado las normas de la moral y las buenas costumbres: si así fuera no estaríamos hablando de guerra sino de otra cosa; ninguna ha tenido contemplaciones con el enemigo y siempre ha recurrido a métodos infames -el mismo Freud lo refiere- como envenenar las aguas o cerrar las entradas de alimentos a los pueblos sitiados... En tiempos máas cercanos hablamos del asesinato de civiles inocentes, del uso de sustancias que dejan secuelas a largo plazo como ocurrió en Hiroshima duran...

Harta

De pensar, de pelear, de sentir culpa... De darme por vencida, de no hacer lo suficiente, de tener esperanza... De no creerme capaz, de llorar, de estar intranquila... De esperar, de oír mis defectos, de que sean verdad... De estar viva, de pensar en la muerte, de temerle...  De no encontrar una salida, de creer en finales felices, de esperar a que sucedan... Tal vez, en realidad -como diría Charly- no estoy tan harta. Tal vez sea esta ciudad...

Liberada

Paranoica como siempre, creía ver en sus caras saturadas de polvo compacto una mezcla de lástima y satisfacción cuando me mostraban el álbum de matrimonio; también yo era un poco culpable por ser tan condescendiente y poner mi mejor gesto de ensoñación cuando veía las fotos junto al espejo de la sala cortando la torta y en el momento de darse el emocionado beso que sellaría la indestructible unión... En el fondo siempre pensaba ¿esto es lo que quiero para mí? Pero no dejaba traslucir la duda: tenían que creer que las envidiaba, eso sí, con pura envidia de la buena... La charla sobre bebés sí que no la podía aguantar, tenía que huir antes de que me mostraran uno a uno los años de dicha transcurridos desde el momento en que Dios las bendijo siendo mamás; yo que he sido niñera de primos, cuñaditos y hasta hijastras, sabía lo horrible que puede resultar tratar de satisfacer las necesidades de una criatura más irracional de lo normal... y ahí sí que no podía disimular. Un día decidí de...

Ellas y yo

Dedicada a Joanna Robayo, Diana Rivera, Milena Porras, Diana Barragán, Mónica Duarte y muchas que no recuerdo en este momento... A propósito de ese maravilloso personaje femenino de La chica con el tatuaje de dragón,  alguien en su crítica escribía que ella se dedicaba a hacer lo que más le gustaba: cazar hombres que habían abusado de las mujeres. A pesar de que es cierto que este maravilloso personaje se venga, creo que es un papel que a pocas mujeres nos interesa desempeñar y menos mal, porque... ¿se imaginan cuántos capados andarían por ahí? Hasta hace poco tiempo creía que odiaba a las mujeres, que simplemente era imposible tener buenas relaciones con ellas porque asumía que estarían marcadas por la envidia y los celos. Estaba tan equivocada... Creo que todas nos dejamos envenenar por la misoginia que abunda por los rincones como las ratas -esas mismas que insisten en proclamar lo brutas, lo ignorantes, lo fastidiosas que somos- y no nos dábamos cuenta de que maltrata...