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Nosotros y las cosas

 Hace seis meses y dos días que murió mi gata y todavía rondan por ahí algunas de sus cosas -que ella no compró ni pidió, por supuesto-, pero que yo como humana, como habitante del mundo material consideré imprescindibles para nuestra convivencia. Sus platos, su juguete, su cepillo con algunos de los pelitos todavía enredados (que me hacen pensar en la locura de que su ADN puede serme útil si algún día se inventan una manera de revivir a quienes tanto extrañamos) me la recuerdan, me hacen suspirar y soltar a veces unas lágrimas, pero sobre todo me sumen en la tremenda incapacidad de deshacerme de ellos, como si al hacerlo borrara su memoria de mi vida. Así pasa con muchos objetos que conservamos: algunos que nunca hemos usado pero esperamos hacerlo algún día; los que quisimos mucho o aprovechamos en su momento y ya no funcionan o no nos son útiles, de los que no nos atrevemos a salir; los que nos evocan momentos felices o tristes, los recuerdos de viajes que hicimos, de personas qu...

Confesión

 ¿Qué son las palabras para mí, además de la vida? Sé que suena estúpido, ingenuo, rebuscado, cursi pero, ¿qué habría sido de mí si de niña no hubiera leído cualquier libro que tomé de una biblioteca poco selecta devorándolo como un hambriento a un pedazo de pan duro y no pensara en ese instante que alguien como yo podía garabatear cosas en un papel? Cosas que me pasaban, que me dolían, que me angustiaban... ¿Qué hubiera pasado si a los 9, a los 12, a los 15, a los 18 y de ahí en adelante a cada hora y en cada día de mi vida no hubiera tenido este pensamiento:  tranquila, ya lo escribirás, solo tienes que esperar un poco para hacerlo y todo se verá más claro ?  ¿Qué destino trágico me hubiera aguardado esas noches en que miraba por la ventana de un doceavo piso y contemplaba los pinos sobre los que se destrozaría mi cuerpo antes de caer al suelo si no hubiera sacado el viejo cuaderno de debajo de mi almohada para escribir hasta que el sueño me venciera?  Componer un ...

Pensar la política

Si como nos han enseñado la palabra proviene del griego Politiká "asuntos de las ciudades" ( polis =   ciudad), la política, al menos en Colombia, ha perdido ese componente principal de su vocablo: ser el medio para alcanzar propósitos sociales, el bienestar común, y se ha convertido en la satisfacción de pequeñas (y grandes, en el caso de los que la utilizan para enriquecerse groseramente) necesidades propias. Eso explica por qué muchos venden su voto por un contrato de trabajo (o  la posibilidad de acceder a uno), por una bolsa de mercado o de cemento, por una cantidad en efectivo. Se lo vende porque hay quién lo compre; se lo empeña porque es mejor pensar en uno que en una masa amorfa a la que le llaman sociedad y que poco o nada puede hacer por nosotros cuando tenemos dificultades. Se vota para colmar una carencia, un apremio básico -a veces mínimo- y se transa barata , la consciencia. De ahí en adelante poco importa lo que pueda pasar o hacer ese político a quien con...

Tenías que haber sido eterna

 Ahora llegar a la casa es solo eso No estás detrás de la puerta No hay maullidos de reclamo como bienvenida Tumbarse en la cama a ver tv no es más que eso Nada de roces tibios ni suavidad de algodón Se callaron los ronroneos  La cercanía tranquilizante Sin poder acariciar tus orejas estoy un tanto más huérfana Tenías que haber sido eterna.

La fuerza de la vida

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 Hace algunas semanas un psicólogo dijo en televisión  "los colombianos tenemos que ser muy resilientes*, de otra manera no se explica que sobrevivamos en situaciones tan adversas" . Puede que nuestros gobernantes y algunos fanáticos nacionalistas no lo reconozcan, pero un grueso de los habitantes de este país carece hasta de lo que se considera un mínimo básico en otras tierras, como el derecho a la vida, a la salud y a un trabajo y vivienda dignos.  Podríamos agregar que todos los humanos somos resistentes, pues no solo aquí subsistimos en condiciones precarias, ¿Acaso alguien entiende cómo esas mujeres y niños en África que sobreviven sin agua ni alimentos caminan, ríen y hasta bailan aferrándose a ese hilo de vida que les queda en circunstancias tan agrestes? Las demás especies también lo son y hasta la tierra misma o ¿esos animales maltratados, afectados por fenómenos de la naturaleza o manos humanas que se levantan de la muerte, los bosques que reverdecen después de...

Una prueba de amor

 Dijeron que no mejorarías, que el paso del tiempo se sentía en tus órganos, que tus riñones ya no funcionarían como antes... Había tres opciones de tratamiento y yo, preocupada pero "pragmática", me decidí por el más "económico". Juro que intenté hacerlo todo y no olvidar darte tus medicinas; que aunque me dolió compré ese medicamento costoso -que tal vez haya sido un placebo, porque resultó ser homeopático- y vi cómo el del dolor te mejoraba el ánimo y el apetito; un día ya no los toleraste más y te empeñaste en devolverlos una y otra vez, con tanto empeño como el que yo le ponía a repetirte la dosis devuelta. Te empecinaste, dejaste de comer y de beber, te encerraste en ese cuarto sucio y oscuro de donde no volviste a salir por tus propios medios. Estabas muriendo y me negaba a aceptarlo. Cada día de diez me levanté esperando que estuvieras en el patio disfrutando del sol o que hubieras partido durante la noche, para no tener que enfrentar la triste decisión de t...

Carta para Mochis

 ¿Qué puedo decir ahora que ya no estás? Solo que nunca pude pagarte -no hubiera podido hacerlo- el inmenso amor, la compañía constante, el apoyo, la escucha, todo... ¿Cómo puede amar tanto un gato? ¿Cómo puede hacer sentir cobijado a un inmundo ser que tanto lo olvida y abandona? ¿Cómo no sentirme una más de tus crías aunque no hubiera salido de tu pequeño vientre? Me dejas en una soledad inmensa, aunque más fuerte y dispuesta a hacerle frente a la vida, al mundo, aunque ahora sin ti. No toleraba más tu cuerpo sufriente, no te quería débil, enferma, ni dolorida como estabas, no por mí, esta vez no es mi egoísmo el que habla, es mi profundo amor el que te que te deja ir, el que te quiere libre y siento parte, otra vez, de la tierra.  Ve allá, Mochita.