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Los amantes

 Cuando él la besó loca y desprevenidamente su mundo entero se partió en dos: las muchas cervezas, la música estridente y la penumbra del bar la sumían en una especie de mareo brumoso en el que no recordaba dónde ni en qué época de su vida estaba; era como si estuviera de vuelta en 1994 a punto de cumplir enfebrecida los veinte años, deseosa como todos a esa edad de descubrir el mundo, el sexo y el amor. A partir de allí los encuentros con ese compañero de correrías etílicas no serían los mismos, los labios de ambos terminaban atrayéndose como objetos de metal a un potentísimo imán buscando nuevas posiciones, distintas formas de juntarse, sensaciones inéditas en las que la saliva fluía como un torrente insuficiente para un desierto insaciable. Los años de diferencia no existían ni las miradas perplejas de contertulios, el mundo alrededor desaparecía cuando estos dos satélites llenos de grietas, desenfrenos y metidas de pata se unían; no importaba cuánto se hubieran equivocado antes...

La locura de ser fan

 A raíz del lanzamiento de la serie que narra una parte de la vida de mi cantante favorito algunas personas me han preguntado: "¿y, qué tal te pareció?" Yo, con la arrogancia de quien se cree experto en un tema de interés general he respondido: "no sé, no la he visto ni necesito hacerlo, conozco su vida de memoria porque tengo todos sus discos". Quizás es que, como todo en mi vida también hago mal esto de ser fanática y tal vez por eso y por una legendaria tacañería que me impide gastar un montón de plata en entrada y pasajes tampoco iré a su próximo concierto, que es la celebración de los 30 años de su trabajo musical más vendido. También es porque esta persona a quien veo lanzando un disco tras otro, de una gira a la otra y hablando con afectación en las entrevistas, no tiene nada que ver con aquella que compuso esas melodías desgarradas y sensuales de las que me enamoré y que siendo un joven desgarbado de pelo largo ejecutaba en el piano con movimientos paroxísti...

Profanación

Soy tuya  toma mi cuerpo  fatigado y enfebrecido -como el del toro después de la corrida- destaja mi vientre palpitante lanza mis vísceras a los gallinazos Desángrame como al cordero en la piedra del sacrificio quema mi piel y mis huesos esparce las cenizas así, algo de dignidad podrías darme.

La próxima vez

 A la próxima, pequeña alquila un pony y cabalga, cabalga mucho admira el paisaje, aspira el aroma de las flores del campo deléitate con la fragancia de los pinos observa las aves en pleno vuelo luego, descansa dale al cuadrúpedo una manzana,  acaricia su cabeza y despídete, sin nostalgia. O ve al mar, tontita, y sumérgete en sus aguas cadenciosas permite que las olas te bajen el corpiño y te pongan de cabeza échate al sol, toca la arena caliente bebe el agua de mil cocos fríos saborea los afrodisíacos frutos  succiona las cabezas de pescado y las patas de cangrejo luego ponte crema fría y duerme bajo las aspas al vaivén de las hamacas. Y sube a la montaña más alta envuélvete en mantas, toma el chocolate caliente o zapatea el joropo y sigue el coleo, baila al ritmo de los sones y las cumbias mueve las faldas en el bambuco canta y escucha el viento rugir chupa los licores dulces de las tinajas aspira los humos pero nunca más llores por amor,  mi niña.

Poema a mi amor

 Mi amor sabe que me ama por eso deja platos sucios en la mesa y calzoncillos en la ducha para que demuestre cuánto lo quiero Mi amor no expresa que me ama pero lo intuyo en su mirada dice que lo demuestra en la cama aunque su pasión no me alcance para nada Para mi amor no sirvo se cansa de cargar conmigo aunque soy yo quien lo abraza cuando de miedo tiembla como un niño Mi amor me ama pero es muy hombre para decirlo se cree el sostén de la casa pero soy quien pago los recibos Mi amor me asusta hablando fuerte y golpea con sus puños la mesa no sabe que me dolería mi muerte porque lo dejaría solo, a su alteza.

¿Habemus dignidad?

 Debería ser una máxima innegociable:  que una vida sin dignidad no merece la pena ser vivida . Pero, primero: ¿qué es la dignidad? "Cualidad de digno", dice la RAE. "Cualidad del que se hace valer como persona", apunta Google. Entonces,, ¿es algo que se nos otorga o es una característica que decidimos voluntariamente? "Cargo o empleo honorífico", "prebenda del Obispo u Arzobispo", insiste la RAE. En fin, algo que depende de un título (la dignidad del Rey, por ejemplo), de una jerarquía, de una posición. No es para todos, por tanto, no todos somos dignos  (aunque podamos actuar con dignidad) ¿Alguien lo entiende? "¿Se va a hacer la digna ?" le decía en mis tiempos el novio a la novia cuando esta lo pillaba coqueteando a sus espaldas y lo castigaba "con el látigo de la indiferencia"; entonces, es algo así como deponer el placer por causa de un capricho u orgullo tonto. "Tan jodido y tan digno ", decían o dicen las s...

Mi vida con ellas

Antes de leer "Un cuarto propio" de Virginia Woolf, en una entrada anterior, escribía: "po r alguna razón que otros sabrán explicar mejor, no siento una empatía especial por mi género; me caen bien o mal las personas, independientemente de que sean hombres o mujeres, no asumo que estas deban generarme aceptación sólo porque son como yo. (...)  Tampoco siento que seamos más inteligentes, no creo que un mundo gobernado por nosotras sería mejor, ni que el hecho de poder dar vida nos haga superiores. No me parece que el hombre deba ser erradicado de la faz del planeta. De la misma manera, deploro que en muchos temas los hombres sean superiores porque nosotras no nos "preocupamos" por cultivarnos. Conozco mujeres brillantes, sí, con una vasta cultura, intelectuales, pero al menos en mi entorno, no son tantas como me gustaría". Muchas cosas han cambiado: Woolf nos hizo saber que el hecho de que no existieran tantas mujeres científicas o artistas como hombres no ...