viernes, 5 de diciembre de 2025

Carta para el día después

 ¿Cómo describir esa última vez? Solo sé que miraba hacia afuera y veía un callejón sin salida, tan desesperada me sentía... No sé cómo logré librarme y llegar a sitio seguro, si sabía que aunque luchara con todas mis fuerzas las suyas me doblaban. 

Pero lo hice y no quiero volver a estar en esa situación en la que poco después de decir que me amaba fuera capaz de violentamente de tantas maneras, arrancándome el teléfono de las manos, insultándome, amedrentándome, haciendo cosas que luego solo justificaba y relativizaba...

¿Cuántas veces pasó y delante de cuántas personas conocidas y no? No vale la pena enumerarlas, es por el alcohol sí, por su problema con él, pero es mucho más: son sus inseguridades y la relación que se estableció entre nosotros; tal vez son los años de diferencia los que hacen que sea imposible, porque soy una especie de reto, de trofeo, no importa con cuántas hable, soy la experimentada, la que ha amado a otros antes que a él y con los que se quiere igualar, a los que quiere borrar de mi mente para quedarse solo en un absurdo trono construido sobre desafueros y torpeza... Parece que no hay igualdad ni tranquilidad posibles, nunca podrá ser una relación sana ni feliz. Siempre apelará a la lástima, a conmover con sus escritos, sus caritas tristes, con su supuesto sufrimiento, rogando y buscando hacerme flaquear.

Quisiera que no me importara, que no me doliera su dolor y así poder estar tranquila con mi decisión, pero no, me afecta: pienso en él y en sus palabras, sé que son sinceras al igual que sus intenciones, pero algo superior no le permite estar tranquilo y por ende tampoco a mí. Pensé que no tendría la capacidad de llegar a un límite y sin embargo aquí estoy, sintiendo que necesito cerrar ese capítulo para avanzar, para ser feliz con mi vida tal como está, sin los fantasmas del pasado y sin el miedo terrible a la soledad que he arrastrado por décadas. Quiero buscar la tranquilidad en mí, no en otro, y no quiero seguirle dando a nadie el poder de robármela: quiero ser yo de aquí en adelante quien lleve las riendas, ¡por una puta vez en la vida!

Siento mucho todas las veces que lo desvaloricé, que lo hice sentir insuficiente, despreciado o despreciable: le pido perdón por cada lágrima, por cada mala noche o día; siento no haber podido hacerlo feliz y serlo con él: lamento infinitamente nuestra mutua torpeza.


Le desearé lo mejor siempre.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Simulacro

  A veces -muchas veces- tu vida se asemeja a un simulacro de la muerte 

Entonces, sientes lo poco importante que eres para todos

lo pronto que te olvidarán

cómo seguirán riendo y amando cuando ya no estés

el brevísimo tiempo que perdurarás en su día a día

y te preguntas para qué vivir

cuál es el sentido de levantarte cada día del camastro

intentando disimular una sonrisa

actuando la farsa de la productividad

calculas los minutos vividos y los que faltan

¿Cuántas veces escucharás tu nombre antes de morir? 

Tu nombre, que fue amor, pasión y rabia, todo junto

¿Cuánto tardarás en olvidar los suyos y los olores de sus cabellos?

¿Cuántos kilómetros recorrerás

cuántas toneladas de comida ingerirás

cuántos litros de orina y kilos de mierda expulsarás antes de irte? 

¿Cuántos orgasmos experimentarás

desde que eras una virgen paralizada y seca

hasta convertirte en una anciana ídem?

¿Cuántas abrazos forzados

cuántos brindis fingidos te quedan?

¿Cuántas más danzas ejecutarás

aunque el dolor te desolle por dentro?

Y sin embargo,

¡Cómo lo sabes, farsante!

Cuando llegue el momento chillarás por tu vida 

y te aferrarás a esa mano

-si tienes la suerte de que alguna sostenga la tuya-

o a esa sábana, ese colchón o ese pedazo de pavimento

o al aire  

que se negará ya a entrar 

en tus pulmones



miércoles, 29 de octubre de 2025

Yendo hacia ti

 Ansiosa

voy a tu encuentro 

temiendo que mi cuerpo se disuelva

convirtiéndose en un magma inasible

al contacto con tus besos

o salga volando 

como una cometa sin hilo

y se desoriente en el firmamento

de tus caricias

he deseado tanto tus manos sobre mi piel

que me da miedo caer muerta

y no poder sentirlas


Ahora que el miedo desapareció

y el mundo quedó en silencio

el éxtasis que me nubla la razón 

que todavía hace sentir sus réplicas 

por toda mi humanidad

quisiera dedicarlo 

a mis amigas, abuelas, tías 

a todas aquellas que no supieron 

nada del placer

jueves, 16 de octubre de 2025

"Pierde la esperanza y empieza a hacerlo"

 No son pocos los que toleran la existencia gracias a esa idea tranquilizante de: "hoy estamos mal, pero mañana estaremos mejor"; ya sea en referencia a su estado anímico, económico o laboral, la situación del país en el que viven o del planeta en general. Pareciera que la idea de un futuro estado de mayor bienestar que el actual nos sostiene nos permite resistir los embates de la cotidianidad, de la catástrofe ambiental que se avecina, del dolor de la existencia, del vacío y la tristeza que produce que ninguna cosa o actividad nos satisfaga del todo y casi nada dependa de nosotros; pensando que algún día llegará el amor que nos reparará, la verdad que nos guiará, la justicia que nos dará a todos techo y pan: el triunfo de la igualdad. 

Pero, ¿de qué sirve esa esperanza? Tal vez solo le sirva a ellos, a los que sí manejan los hilos para que el mundo marche y todos ajustemos el paso, para que continuemos engrasando las ruedas de la inmensa máquina de la explotación y compremos sus productos e ideas basura, y salgamos no solo a elegirlos una y otra vez, sino que limpiemos sus escritorios y lavemos sus carros de lujo.

Me niego a seguir teniendo esperanza, a resignarme a vivir un hoy de mierda alentada por un mañana mejor; prefiero alimentar la sombra del pesimismo y la apatía, sepultar toda fe en la humanidad y en cualquier ente imaginario e inexistente abrazando la amargura y el escepticismo, esperando lo peor siempre, para no ser atacada de sorpresa por la brutalidad de la perversa mente y actividad humanas, sabiendo que todo, completamente todo empeorará irremediablemente; eso sí, sin dejar de hacer lo que pueda por cambiar las cosas -aunque no lo logre ni siquiera en mi pequeño entorno-, siempre desde la certeza de mi absoluta insignificancia. 

Como dijo Zizek: "la esperanza es para aquellos que están aguardando a que otros hagan su trabajo. Pierde la esperanza y empieza a hacerlo".

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miércoles, 8 de octubre de 2025

¿Nos están quedando pequeños?

 Sin apoyar de ninguna manera las tesis absurdas de que el feminismo perjudicó a las mujeres (y sobre todo, de manera aún más ilógica, a los pobrecitos hombres), pues si bien el haber obtenido logros como el acceso al trabajo y a nuestros bienes no nos ha liberado de las obligaciones domésticas -que siguen siendo mayores en casi todos los casos, lo cual no es precisamente culpa del feminismo sino del machismo que persiste-; pero no se entiende cómo un montón de diosas inteligentísimas, que se siguen cultivando, estudiando maestrías o doctorados, viajando solas o con amigas, independientes económicamente, conscientes políticamente, que han ido o siguen asistiendo psicoterapia, permanecen junto a hombres que parecen haberse quedado muy atrás con lo poco que aprendieron y el patriarcado les dio, conservando sus creencias y posturas de siempre, negándose a salir de sus zonas de confort y piensa: "¿en qué momento se quedaron tan rezagados?" ¿Es por miedo a enfrentarse con sus carencias, por el orgullo de perder sus privilegios que se quedan estáticos, como tercas mulas que se niegan a seguir avanzando?

Lo peor es que así son aceptados y amados por ellas, quienes aunque sean profesionales exitosas siguen llevando la carga más pesada en la relación (fenómeno que se ha llamado mankeeping), pues son las que se ocupan de que haya comunicación asertiva, están al tanto de cosas importantes como las discusiones incómodas y la necesidad de trabajar en la relación de las celebraciones y los planes, y, en general, son quienes sostienen emocionalmente a sus parejas sin recibir el  mismo soporte por parte de ellos. Lo sorprendente es que a pesar de saber que estos no asumen las mismas responsabilidades, siguen buscando la realización en las interacciones con los hombres tal vez por validación, presión social, temor a estar solas, compañía o sexo, pues sigue siendo muy fuerte la tendencia a idealizar a la pareja heterosexual tradicional.

También porque son conscientes de la cada vez más lejana posibilidad de construir vínculos significativos y que persiste en el tiempo en esta época de redes sociales e innumerables sitios de citas que nos empujan a un cada vez mayor consumo de relaciones desechables, sexo rápido, química que desaparece después de una salida y la tendencia a rechazar lo que no se ajuste a nuestras preferencias; con una ley del cada vez menor esfuerzo por cultivarlas, especialmente en lo que se refiere a ellos, pues la oferta de cuerpos es tan abrumadoramente numerosa y variada que las personas y sobre todo las mujeres, terminan convirtiéndose en objetos descartables.

Así que, se prefiere un hombre poco o nada deconstruido o consciente aunque su única cualidad sea querer estar, siempre con la idea ilusa de que si nos esforzamos más podríamos convencerlos de cambiar, aunque eso implique estar esperando algo que nunca va a convertirse en realidad y que implica un esfuerzo mayor que el de quedarse solas o cultivar otras relaciones, incluida una más sólida con nosotras mismas.

lunes, 15 de septiembre de 2025

Des-aciertos

 El dardo que no da en la diana

la bomba que no explota

la bala que roza

la sangre que no miente


La histeria del cuerdo

la solidez del loco

la agonía del payaso

la alegría del suicida


La empatía del gato

la hipocresía del perro

la esperanza del atardecer

la tristeza del despertar


El desamor de los enamorados

el optimismo de la guerra

las lágrimas del asesino

los pecados del beato


La dignidad del estafador

la lascivia del cura

¿Quién el bueno

y quién el malo?


Lo que dijimos

y lo que no

al vivo

al muerto

al desaparecido


El daño que nos hicieron

las dagas que clavamos 

cada día

de esta infame,

luminosa vida


martes, 9 de septiembre de 2025

Quédate aquí

 En este reducido círculo 

en el que solo tú y yo estamos

siento que me abrazas

me proteges, me cuidas

aunque no pueda definirte

más allá de intuir tu presencia

cuando me miro al espejo

acostándote en la cama cuando lo hago

sentándote a mi lado en el piso de la ducha


No eres un fantasma

tal vez mi ángel guardián

mi ánima

la sombra que proyecta mi cuerpo material 

cuando sobre él rebota la luz

¿Cómo nombrarte?

Sombra de mi sombra, luz de mi luz 

desasosiego perenne, silencio que persiste

aura que me rodea


No abandones tu puesto de vigilancia 

ni aunque me veas a salvo

no pestañees, si es que tienes ojos

no dejes de respirar sobre mí

tu vaho es el calor que me abriga 

cuando mis huesos tiritan

tu aliento húmedo apaga la hoguera 

que de vez en cuando crepita en mi ser

no permitas que mi existencia se reduzca a cenizas


De un ayer que quiere borrarme

de un hoy que me ignora

de un mañana que huye de mí

eres yo, pero no soy tú 

tu esencia es imposible de comprender 

para mi existencia humana.

Nos vemos al otro lado

Gemir = vivir

  Tantos gemidos como personas en el mundo los he escuchado de todos los tipos unos suenan como lamentos  otros como suspiros hay unos de ha...