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¿Por qué vivimos como vivimos?

Es innegable que gran parte de los problemas que aquejan a nuestra sociedad son responsabilidad de los estados, que en su mayoría no garantizan a los ciudadanos la más mínima seguridad personal, laboral, ni atención básica en salud, educación, vivienda o alimentación. Ni siquiera al nacer y teniendo en cuenta que seremos un ladrillo más en la construcción del sólido muro de la sociedad, se nos garantiza el sustento; si nuestros padres en conjunto o nuestras madres solas, o quienes se hacen cargo de nosotros no salen a vender su fuerza laboral o su creatividad, mejor dicho, si ellos no trabajan o roban para alimentarnos, moriremos de hambre. Puede suceder también que nadie asuma el compromiso; estaremos entonces a merced del hambre o el frío, tal vez seamos llevados a una institución de huérfanos con la opción de ser adoptados por gente de las más diversas calañas, haciendo parte de una macabra ruleta, en la que podemos correr con suerte o caer en desgracia. Lo cierto es que no sólo ...

Parálisis

He visto cómo la vida pasa frente a mí. A mi lado. Por encima de mi cabeza. He sentido el ardor de la pasión, las ganas de comerme el mundo y he tenido miedo; de volar, de gritar, de amar; de entregarme al placer, a lo desconocido, a la incertidumbre. Sólo al dolor me he abandonado completamente. Sólo a él me he abrazado con furia y he sido suya como de nadie. He dejado que penetre mi cuerpo y le he permitido conquistar el territorio de mis dudas y adueñarse de mí. Ya nada puedo hacer. Ya nada queda por hacer. Mis murallas ya no pueden derrumbarse. La llave que abre el cerrojo está enterrada en el fondo de un abismo. Mis ojos se acostumbraron a la oscuridad. Mi piel ya no resiste. Espero el fin.  

Urgente

¿Alguien podría decirme Dónde hallaré a la gente buena? Necesito desesperadamente un acto de bondad Lo muros de maldad con que tropiezo Estan destrozándome el alma Ya casi no me quedan fuerzas Para decir.

Eso que llaman patriotismo

Alguna vez lo padecí, estaba muy joven y vivía lejos, época que coincidió con un mundial de fútbol que siempre será recordado en estas latitudes por trágicas razones que no vienen al caso. Me la pasaba peleando con quien se atreviera a hacer cualquier comentario negativo, llegando a derramar lágrimas por culpa de una tierra que no me causaba más que vergüenza. Con el tiempo terminé cuestionando el tomar partido por un país al que sólo me unía el haber nacido en él, con el que no compartía la manera típica de actuar ni de pensar de sus habitantes. Decidí renunciar a defenderlo y dedicarme a criticar, intentando en lo posible a través de mi actuar cambiar lo que no estaba bien -al menos en mi vida-, porque entendí que hace falta mucho más que desearlo para cambiar las cosas (a menos que fuera el deseo de muchos). Y es que desafortunadamente dicho “sentimiento" permanece dormido durante la mayor parte de nuestra vida y sólo despierta -exaltado- en situaciones en las que medimos...

Este loco invento

Ya no puedo recordar cómo era mi vida antes; tal vez al levantarme y después de servirme el café prendiera la radio o el televisor; es posible que leyera el periódico o simplemente mirara por la ventana o hablara con las personas que vivían conmigo. Puede que no lo sepa, pero estoy segura de que no soy la única. Y es que, ¿alguien sabe cómo nos comunicábamos con los familiares o amigos que vivían lejos? ¿Qué hacíamos con nuestro tiempo muerto, ese en que no estábamos trabajando, estudiando, durmiendo o enamorándonos? Me dirán que usábamos el teléfono, hacíamos visita, íbamos al cine o nos sentábamos en una panadería a tomar café o gaseosa con pan. Pero para bien o para mal, nuestra existencia nunca será la misma: Internet se ha adueñado de ella y de nuestro tiempo. Tenemos a la mano desde pornografía hasta noticias de todos los rincones del mundo; desde vídeos de artistas desaparecidos hasta películas que aún no han llegado a los cines; desde recetas de cocina hasta la muerte de ...

Creo que he cumplido

Porque estoy en este mundo sin haber pedido venir Mi único deber es conmigo mismo Hacer por mí lo que mis padres y nadie pudo Buscar los esquivos momentos de tranquilidad evadiendo la desgracia. Aunque no  todo dependa de mí No necesito a otro a quién hacer feliz Puedo intentarlo conmigo Dejemos a los no nacidos quietos en la nada del no ser En la absoluta paz.

De mí

Soy repetitiva, hay ciertos temas que me obsesionan y sobre los que vuelvo una y otra vez: religión, política, maternidad... Sobre la primera no tengo -ni creo que tenga en el futuro- algo bueno qué decir; con respecto a la segunda, reafirmo mi posición “de extrema" recalcitrante y acerca de la tercera, aunque siento que no he dicho suficiente, prolongaré ese placer para otra ocasión. Últimamente le he dado vueltas a la cuestión del cambio y lo retomo porque algunas personas que dicen tenerme cierto cariño han reclamado mi tendencia a hacer o decir cosas “impropias" para mi edad. A los que dicen que a los cuarenta no queda bien ser revolucionario solo puedo replicarles que parte de crecer, para mí, es adquirir una voz que ni de fundas podría haber tenido a los veinte (cuando mi mayor preocupación era a quién se lo daba). Haber vivido me permite tener una posición frente al mundo y, sinceramente, no encuentro una razón válida para estar a favor de un sistema que ha sido d...