lunes, 5 de diciembre de 2011

Tributo

                                                                  Un pequeño homenaje a los desaparecidos de mi tierra

Una flor que se abre, el sol que inevitablemente sale cada día
Un pájaro que se posa sobre la antena de televisión 
Mi gata que se estira perezosa en el suelo tibio 
Una lagartija acaba de atrapar un zancudo 
La vida, que se extiende sobre mis ojos 
Y la muerte. 

Hoy ha dejado sobre mi puerta una mariposa negra
Me pregunto si será un mal presagio
Afortunadamente no creo en los presagios
Ni en el destino
Creo en el amor con que amo a mis amigos y a mi mascota 
El amor con el que amo a todo el que me sonríe aunque no me conozca 
(Tal vez me sonrían precisamente porque no me conocen, pero da lo mismo). 

Nos inventamos tantas tonterías en qué creer, tanto por qué luchar, tanto que desear
Que nos hicimos invivible la vida.
Siempre insatisfechos, siempre culpables, siempre buscando
Matándonos, matando por cosas sin aliento, por cosas muertas,
Mientras a nuestro alrededor lo vivo vive 
O se pudre. 

Eso tan fuerte que sobrevive muchas horas al frío y a la intemperie o bajo toneladas de tierra... 
¡La Vida! que retumba con un grito cuando ya se han dejado caer los brazos y las palas
Que se niega a abandonar el cuerpo
Conservándolo caliente mucho tiempo después de haber exhalado su último suspiro. 
Eso que se arrebata sin vergüenza a hombres y mujeres, 
A los animales, a los ríos, a los árboles 
Sigue resistiendo 
Aunque miremos para otro lado. 

Porque cada ser asesinado fue una esperanza, una promesa
Un hermoso bebé que sonrió inocente y estiró sus brazos para que alguien lo cargara
En lo que se convirtió de adulto poco o nada puede importar para quien puso la papilla en su boca, 
Para quien hizo sonar la maraquita, 
Para quien va de un lugar a otro con la imagen de su desaparecido. 
En esos cuerpos rígidos de las fosas se observan rastros de lo que fue y ya no será: 
Una pulsera, un crucifijo, un tatuaje, 
La foto de alguien en la billetera.

Lo que al matar se le arrebata a la madre, a la esposa, a las hijas no es solo su ser querido:
Es la ilusión de que algún día las cosas podían ser mejores 
Eso es lo que les es negado.
Queda entonces esperar por el reencuentro.

Ahora entiendo por qué tantos se aferran a la idea del Paraíso.
Y por eso, aunque no creo en ella,
Cruzo cada día los dedos para que esa absurda cosa exista.



sábado, 29 de octubre de 2011

¿Siempre es acerca de nosotros?

Sé que no puede haber cosa peor que preguntarse cuál es el sentido de la vida, es una pregunta sin respuesta, más de dos mil años de filosofía y religión demuestran que cualquier cosa que se diga al respecto no es más que mera especulación. He llegado a pensar que no hay sinsentido mayor que el acto de existir, algo que no decidimos y sobre lo que no tuvimos ningún control, un acto egoísta e irresponsable de los que según el dogma deberían ser nuestros ídolos por el sólo hecho de habernos traído al mundo a través de algo tan básico como la cópula.

¿Qué sentido puede tener la existencia si significa soportar fracasos, malestares y frustraciones? Porque ¿Habrá algo más frustrante que tener que lidiar con otros? Intenta amar y verás como no eres correspondido, intenta dar todo de ti y verás cómo se aprovechan, intenta ser generoso y terminarán abusando. Siempre terminarás sentiéndote insatisfecho porque nadie te dará lo que esperas y lo que es peor, nadie nunca estará satisfecho contigo. Siempre habrá quejas y reclamos, te pedirán que cambies porque no pueden aceptarte como eres, no importa lo que hagas: NUNCA ES SUFICIENTE.

Algunos intentan aparentar que lo que ellos quieren no importa, que su vida es servir a los demás, pero yo no encuentro en esos actos más que egoísmo puro: al fin y al cabo somos seres carentes, deseantes, y por mucho que lo neguemos esas necesidades terminan por imponerse sobre los otros;  entonces, se ayuda para  satisfacer el propio yo y no basta con eso, es preciso que  se sepa, hay que buscar el reconocimiento.

Siempre se trata de nosotros, antes que nada está lo que nos hace falta para ser felices,  lástima que esa felicidad tropiece con las paredes que representan las necesidades y carencias de los demás, que por cierto, al igual que nosotros, también están buscando nada más y nada menos que ser, ellos mismos, felices.

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Qué es la universidad?

Ahora que las arengas han vuelto a ponerse de moda y que los mamertos de corazón sentimos cómo se nos eriza la piel ante el resurgimiento del decaído movimiento estudiantil...

Ahora que los jóvenes que no han sucumbido al yugo del blackberry se movilizan, van por ahí concientizando, atraviesan pupitres a la entrada o sacan a la gente de los salones para que "se sumen compañeros, al paro nacional universitario", no dejo de preguntarme  ¿Qué es lo que defendemos? ¿qué diablos es la universidad?

Tal vez el afán del ser humano por construir conceptos abstractos como el amor o la lealtad; por implantar en el inconsciente colectivo imaginarios que no se corresponden con la realidad llevó a alimentar la idea  (especialmente en la mente de los pseudo intelectuales de todas las épocas) de un templo del saber en el que Pitágoras y Sócrates departían mientras los jóvenes aprendices los escuchaban atentamente... lo cierto es que los que hemos pasado por allí sabemos que nada de eso existe, sólo grupillos de pedantes que creen que todo se puede saber y presumen con sus notas de 4.8 o vagos que se dedican a planear su día en función de jugar a las cartas o al billar. Mis conocidos lo saben: en mis seis años y medio de carrera sólo aprendí a desmoñar la bareta y a conseguir la manera de emborracharme más efectivamente con los tragos baratos que siempre eran los más prendedores.

Yo misma me hice docente universitaria para ganarme la plata sin mucho esfuerzo y admito que nos sentimos dioses (siendo tan mediocres como ellos pero con mucho más kilometraje) criticando a los pobres imbéciles que se nos sientan al frente con los ojos abiertos porque ignoran más de la mitad de las palabras rebuscadas (y no tanto) con que intentamos impresionarlos -eso sí cuando no están riéndose del moco que tenemos colgando en la nariz o mirando el último mensaje que les llegó a su celular o por el pin- y es que supuestamente ellos NO SABEN NADA. La verdad es que nosotros tampoco sabemos nada y nos encanta que cada año nos den las mismas clases para poder repetir la misma verborrea desactualizada e inexacta de siempre.

Es una lástima que lo que antes era un desparche para los niños ricos se haya vuelto una obligación y las señoras que trabajan como empleadas domésticas tengan que salir a rebuscarse el triple porque sus hijos adolescentes tienen  que ser universitarios. Si a mí me preguntan, de esa Alma Máter, de esa madre nutricia que proporciona el alimento intelectual no hay nada, nunca lo hubo porque no han sido más que chuzos, negocios que comercian con diplomas y diplomitas que no hacen a sus dueños más valiosos que un agricultor o un panadero.

Bueno, al menos a algunos les enseñan a construir edificios, porque a otros sólo nos enseñaron a hablar mierda...

sábado, 8 de octubre de 2011

Aquí la histeria es masculina

Además del agobiante calor, del chisme, la maledicencia y la criticadera, en este pueblo olvidado de los dioses tenemos que soportar las pataletas de las damiselas con pene que pululan en las casas de los barrios "bien" (aquellas que se destacan por el buen gusto y la sobriedad de sus decoraciones), por lo que nos toca a las mujeres hacer acopio de una gran dosis de paciencia y tolerancia.

Aunque el término popularizado por el psicoanálisis se aplicó en principio a una sintomatología que parecía ser exclusivamente femenina (histeria significa útero), no sólo ya no se utiliza en medicina  sino  que todo indica que se presenta indiscriminadamente en ambos sexos.

No sé si sea cuestión de culpar a esas madres frustradas e insatisfechas que vuelcan en sus hijos varones el amor obsesivo que no pueden depositar en sus maridos indiferentes y ausentes (ya que éstos están más que ocupados tratando de conseguir el dinero para mantener a la amante de turno que no deja pasar polvo sin pedir la “ayuda" de rigor); no sé si ellas, en su afán de proteger a los retoños de las malvadas mujeres que los acechan "sólo para dejarse preñar y quitarles lo poquito que tienen", cometen el error de satisfacerles hasta el menor capricho y los convierten en unos absolutos inútiles, muy lejos de la figura antigua del proveedor e incapaces de dar a su pareja -si es que la tienen-  o a cualquiera algún tipo de soporte, incluyendo el emocional.

No sé si eso y el resolverles hasta el más mínimo asunto (como recoger los calzoncillos sucios del piso o pagarles las cuentas del celular de su propio bolsillo), ha traído como resultado a unos seres veleidosos, malcriados e insoportables que no toleran frustración alguna; que no tienen reparo  en ofender o maltratar pues lo único válido son sus propias necesidades y los otros sólo están ahí para satisfacerlas; que viven en una fantasía en la que son los salvadores de la humanidad y por eso no deben preocuparse por cosas intrascendentes y mundanas como ir al mercado o pagar la cuenta de la luz: eso los distraería de su verdadera misión que es compartir con el resto de mortales sus muchos dones, sus conocimientos sobre todo y su absoluta claridad en torno a cómo debería ser el mundo...

Es triste que existan estos personajes, pero lo es mucho más que nos enredemos con ellos en relaciones desgastantes sólo por no estar solas. Tal vez sea una cuestión de supervivencia, porque ESTO señoras, ES LO QUE HAY.

martes, 27 de septiembre de 2011

El hombre ideal

Deben ser muchas las mujeres bonitas e inteligentes que al pasearse por ahí con su dolor de cabeza de turno (digo, "pareja") escuchan de allegados y extraños la típica frase: "¿usted por qué anda con ese si puede conseguir algo mejor?" No dudemos de que tienen razón y que sus intenciones de vernos con tipos maravillosos sean sinceras -excepto por las amigas solteronas que se morirían de la envidia por tener al menos "eso" que nosotras tenemos-, pero ¿cómo hacemos para explicarles que ese que nos merecemos, ese inteligente, caballero, gentil y cariñoso hombre NO EXISTE?

Porque, seamos realistas, nada más lejos de la perfección que un hombre, nada que sirva más de ejemplo para explicar la teoría de la evolución que un macho. ¿Alguien duda de su parecido con los primates? Siempre están mascando, rascando o golpeando algo, viven fascinados con oler cada uno de sus orificios y sus únicos intereses no son más que comer y reproducirse, y ahora, en la era del cable, ver deportes.  

Si han contribuido de manera desproporcionada con respecto a nosotras al avance de la ciencia es porque hemos hecho de todo para facilitarles la vida o, ¿qué sería de ellos sin sus madres y sus mujercitas? Les resolvemos los problemas cotidianos, los que más quitan tiempo y energía; como no tenemos su misma sed de reconocimiento no nos importa permanecer en la sombra; los cuidamos, los mimamos, LOS SOPORTAMOS, les alimentamos el ego (aunque no son pocos los ejemplos de relaciones que terminan porque cometemos la herejía de criticarlos o cuestionarlos; es entonces cuando reclaman nuestra falta de apoyo y justifican el buscarse a otra que SÍ les dice lo que qnecesitan oír).

Por eso da igual uno u otro: todos son igualmente egocéntricos y megalómanos porque son terriblemente inseguros. Todos nos producen la misma sensación de lástima cuando se esfuerzan por ser el mejor amante que hemos tenido y terminan acabando sin que nosotras hayamos empezado. A todos los queremos rescatar de su estupidez a costa de nuestra propia estabilidad emocional y terminamos peleándonos el lugar con sus mamás y con cualquiera que venga a arrebatarnos nuestra oportunidad de defenderlos de sí mismos y de su condición... Una carga que para ellos se hace demasiado pesada y difícil y que no podrían llevar si los dejáramos solos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un día de mierda

Una de las fiestas comerciales que más detesto es ésta del amor y la amistad, donde todo el mundo se ve obligado a comprar chucherías para regalarle al compañero de oficina que le salió en un papelito aún cuando no tenga con él o ella más que una relación laboral, o a la pareja (porque el amor se alimenta de detalles), aún cuando todos sepamos que las relaciones están más llenas de odio que de amor y eso no lo arregla ningún chocolate.

Pero además de la hipocresía lo que más me molesta es que en este inmundo país se celebre precisamente a mediados de septiembre, cuando para mí se cumple un año más de la muerte de la persona que más quería en el mundo y que tuvo la desgracia de morir precisamente el 15, la misma fecha en que nació.

Mientras yo lloro mi desgracia los malditos imbéciles, los retrasados que ya no entienden ni siquiera su lengua materna se deleitan comprando botellas de bebidas asquerosas y baratas, preparándose para poner en sus carros a todo volumen su música estúpida, soñando con ir al puteadero, perdón, a la discoteca de moda como si no lo hicieran todos los fines de semana. 

Las prepagos que van en cacheteros a la universidad no para aprender, sino para conseguir clientes, cuentan los billetes ganados con el sudor de sus cucas y corren al estudio F más cercano (la boutique de ellas), a comprar la pinta con que atraerán la mirada del lavaperros de moda y al salón de belleza donde les plancharán sus trajinados pelos y empiezan a calcular si su próxima inversión será en el culo o en una motico, pensando en que si tienen suerte y lo maman bien hasta podrían levantarse un carro o un negocio para pagarse el título que las hará respetables cuando ya no tengan que dedicarse al otro negocio.

Pareciera que en este pueblo mezquino todo estuviera montado a propósito para hacer sentir desgraciada a la gente que como yo no tiene pareja o acaba de salir de una desafortunada relación -como todas- en la que se tenía que dejar de ser uno mismo para que el otro lo aceptara, como si no fuera un avance haberse librado del yugo, como si para todos fuera una verdad indiscutible aquello de "no seré feliz pero tengo marido".

Mientras llega el fatídico día enfriaré una botella de vino chileno de las que seguramente usan en Chile para limpiar los tornillos y buscaré a alguien con quién compartirla... De otro modo me la tomaré sola, me fumaré un paquete de cigarrillos y me acostaré con ganas de no despertar, lamentándome por no tener un mocito que me lleve a Papagayo...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Historia de una traición

Aunque ambos eran inteligentes, el menor siempre se destacó por una gran malicia que en ocasiones se convertía en crueldad. Era manipulador y siempre lograba que el mayor se sometiera a sus órdenes, ya que éste sólo buscaba complacerlo y lograr -algún día- la misma admiración que él le prodigaba...

Nunca hubo indicios de rencillas o rivalidad, sólo una “competencia sana" dirían algunos; lo cierto es que nadie podría sospechar que el del humor negro, el encantador de serpientes, el desfalcador del municipio, albergaba un odio callado y antiguo contra su hermano, tan antiguo como los juegos y las escapadas al río de cuando eran niños, como los primeros amores y las primeras borracheras, como los sueños de ser inmensamente ricos para rodearse de todo lo que les gustaba... Sí, lo odiaba y él mismo no sabía por qué, tal vez le molestaba su ingenuidad, su estúpida actitud bonachona, su pusilanimidad...

Cuando el negro se metió en el negocio no tardó en convencer al mono de que era la manera más fácil y segura de lograrlo, el plan estaba en marcha y había que dejar que tomara la decisión por sí solo, no debía sentirse presionado, nadie tendría la culpa si algo salía mal como efectivamente pasó.

Hay que ser muy malo para mandar a un hermano con una maleta llena de droga, pero hay que ser peor para delatarlo, que es lo que al parecer sucedió, porque ¿quién caía en los 80s cuando todos, hasta las mismas autoridades estaban extasiados con las maravillas de la coca?

El mono terminó preso en una cárcel gringa y el negro se volvió millonario. Allí sólo lo visitó un par de veces y casi no le hablaba ni lo miraba, Abel no entendía el por qué de tanta inclemencia y tampoco por qué era tan difícil conseguirle un abogado que al menos hablara español, no como el defensor de oficio que le había asignado el gobierno al que no le entendía ni jota...

Al final una pinche deuda de juego con un chicano que su poderoso hermano no quiso pagar le costó la vida. La viuda y los dos hijos tuvieron que recibirlo en un ataúd sofisticado en el aeropuerto mientras el otro se paseaba con putas por toda la ciudad. Cuando a Caín lo mataron ocho años después en la calle como a un perro yo no pude derramar ni una lágrima, me había quitado a mi familia, nos arrebató lo que más queríamos... 

Por algo su propia madre lo llamaba a escondidas Satanás.


Instrucciones para volar una nave espacial

Éramos afortunados: teníamos la casa para nosotros y sólo debíamos asegurarnos de que todo estuviera ordenado pasadas las seis cuando mi mamá llegara del trabajo. Además, la mesa del comedor era redonda y el adorno que estaba en el centro -un tazón con frutas de vidrio- le daba la forma puntiaguda que necesitábamos cuando extendíamos la sábana por encima. Luego, sólo era cuestión de acercarla al equipo de sonido que con sus botones y luces era la perfecta tabla de control, meternos debajo, cerrar todas las compuertas y despegar... Mi hermano era el capitán y sabía hacer las voces de los operadores, un poco gangosas y bastante incomprensibles. Los viajes eran accidentados pero siempre aterrizábamos sanos y salvos para seguir con otro juego.

Cuando le regalaron el casete con la banda sonora de James Bond nos dispusimos a recrear las películas que habíamos visto y solo necesitábamos a un malo, porque yo era la bella damisela y mi hermano el héroe. Los amigos ingenuos que eran invitados a jugar Atari terminaban amarrados debajo de la cama o metidos en un clóset casi ahogándose, bañados en sudor y amordazados; yo sentía una mezcla de miedo y lástima que a veces me llevaba a liberarlos antes de tiempo y eso hacía que se enamoraran de mí, por lo cual a veces tenía que soportar sus ojos de ternero degollado sin que me dirigieran una sola palabra y que a veces me hacían salir corriendo despavorida a encerrarme en mi cuarto, dando por finalizada la odisea.

También éramos exploradores de los lotes desocupados que estaban detrás de la casa de mi abuela. Sólo decíamos "vamos a jugar al monte" y ella entendía. Recogíamos tesoros que eran básicamente basura que la gente tiraba por el patio y regresábamos con pullitas pegadas a la ropa que nos demorábamos un rato en quitar, pero nos sentíamos felices y libres caminando uno detrás de otro por esos terrenos agrestes.

A la cabeza de todos siempre estaba mi hermano mayor, el travieso, el inquieto, el imaginativo: el líder de la manada con su sonrisa pícara y sus ojos café (que yo envidiaba porque los míos son de un color indefinido); el mismo que cuarenta años después todavía se emociona como un niño de 11 años con las películas de superhéroes...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Derrumbándome

A veces la gente se cansa de las quejas de los que vivimos mirándonos el ombligo y nos confronta con frases como ¿usted chillando porque se siente solo mientras el mundo se cae a pedazos? Aunque a veces les doy la razón podría responder ¿Y cuándo no? ¿Existe algún período en la historia de la humanidad que no esté marcado por las guerras, la injusticia y los crímenes atroces? ¿Eso nos quita el derecho a lamentar nuestra infeliz existencia?

Una vez más los payasos de peluquín se reúnen para invadir un pobre país rico hasta hace poco liderado por un dictador montado por ellos mismos y lo hacen auspiciados por las organizaciones de papel creadas para legalizar sus fechorías; el imperio que se resquebraja intenta salir del fondo saqueando y mutilando inocentes; hacen cumbres en las que todos sus miembros se frotan las manos pensando en la tajada que obtendrán cuando tenga lugar la repartija; hay hambrunas en África pero es así desde que tengo memoria y siempre son usadas para limpiar la imagen de alguna celebridad caída en desgracia que les reparte un atole viscoso a los pobres cadáveres plagados de moscas mientras la enfocan las cámaras; sobran los estúpidos y pedantes que se pasean por cócteles y exposiciones de arte haciendo gala de su erudición en todos los campos del saber;  los políticos de turno reparten sus mejores sonrisas para hacerse elegir y luego no le dan la cara a nadie, ocupados como están en su tarea de hacerse escandalosamente ricos; todos presumen, todos se muestran, todos se venden... Juzgan, se creen mejores, se toman muy en serio y no aceptan la crítica pero sí critican... ¿Qué importancia puede tener alguien como yo que no ofrece espejitos, que reniega del mundo y no soporta la psicología de autoyuda, que tiene como máxima el "no tener que" y el pesimismo?

Es verdad, el mundo se cae a pedazos y yo no logro aferrarme a nada, tampoco me atrae la idea de salir a soportar la hijueputez de la gente, seguiré encerrada en mi burbuja escupiendo de vez en cuando palabras. Sólo eso me consuela.... Por ahora.

martes, 23 de agosto de 2011

¿Usted qué sabe?

Hace unos días, un consumidor de heroína en rehabilitación expresaba su indignación por lo que para él significaba mi falta de autoridad en el tema diciendo "¿usted qué puede hablar de las drogas si no ha tenido problemas con ellas?". Le dí la razón, pues aunque he probado algunas ninguna logró engancharme al punto de llegar a la adicción. Es de esto último que sí puedo hablar, porque soy una adicta: soy afecto-dependiente.

Desde los catorce años no recuerdo haber pasado más de un par de meses sola, siempre he estado en una relación o saliendo de ella, he llorado y me ha costado trabajo dejarlas, he sufrido por muchos hombres y en eso he sido democrática, no he hecho distinción de raza o credo. Me he enamorado de pequeños delincuentes en ciernes que luego se convirtieron a la fe; de mujeriegos incansables que hoy están felizmente casados y se sienten realizados viendo crecer la familia y sus barrigas; de ricos herederos y pobres a los que tocó cargar bultos en las plazas de mercado; de revolucionarios antiimperialistas que hoy viven en los Estados Unidos; de ateos que ahora venden biblias casa por casa en un país lejano; de hedonistas que se jactaban de gastarse sus salarios en rumbas; de idealistas que querían salvar el mundo creando grupos de estudio marxistas y hoy son aburridos funcionarios públicos. 

Algunos han sido consumidores ocasionales de marihuana o perico y yo con ellos. Unos escuchaban a Ricardo Montaner, a otros les gustaba el rock "suave" de los 80's, a otros la salsa, el reggetón y hasta el metal (gracias a eso tengo buen oído). Les he entregado no sólo mi cuerpo, también mi mente y mi conciencia... He pasado del capitalismo salvaje al comunismo y de ahí al anarquismo; de vestirme como gomela a usar convers y jeans sin una gota de maquillaje; me he montado en camionetas de traquetos y en buses destartalados o en carros llenos de indígenas, gitanos, homosexuales, travestis o simplemente campesinos que pedían un aventón en una carretera desolada de cualquier empobrecido departamento...

Hice de todo para que no me dejaran, traté de ganarme su aprobación, quise ser la mujer más interesante, sexy y divertida de toda la comarca. No me importó cambiar de ideología o gustos, ponderar cualidades amatorias inexistentes o alabar penes de tamaños irrisorios: se trataba sólo de complacerlos. Todo para terminar pudriéndome sola en este infierno mientras ellos se alegran de haberme dejado atrás, porque aunque  para algunos sólo fui una caricatura, para otros fui la peor de sus pesadillas...

jueves, 18 de agosto de 2011

Otro día

Las horas pasan lentamente, no sé por qué se hacen cada vez más largas, dicen que es por la falta de ocupación y yo juro que trato de ocuparme: voy del computador a un libro, de una habitación a la cocina, hago café y fumo; el calor abrasa, el sudor resbala por mi piel pegajosa... Leo las noticias, pienso en las supuestas cosas buenas que están pasando en este asqueroso país y la voz de un duendecillo me recuerda que no podemos fiarnos de las supuestas buenas acciones, que todo es parte de un plan mucho más macabro que el anterior... Y yo no sé qué pensar, ¿Importan las intenciones cuando los actos pueden beneficiar a muchos? ¿Aunque sólo se hagan por egoísmo, propaganda o intereses, no habría que sentirse feliz de que por fin esté asomando la justicia? Igual tampoco creo en la filantropía pero gracias a unos cuantos ególatras se han logrado cosas buenas (y una cantidad de desastres también). Veo al tirano revolviéndose y no puedo dejar de alegrarme, fantaseo viendo su camisa roja de sangre pero ¿a quién engaño? no soy capaz de matar a una mosca, soy tan cobarde que dejaría de tomar leche si me dijeran que es mala; mucho menos agarrar una pistola o un frasco de pastillas y acabar con esta mierda llevándome a unos cuantos...

Salgo de la casa a un taller de no se qué, luego al supermercado donde no me interesa comprar nada. Siempre sola como en una especie de sino, tal vez sea una imposición; no soporto a nadie y nadie me soporta... No hablo con nadie y nadie me habla; por eso escribo, porque mi vida es sólo un monólogo interior de treinta y tantos años. Después de ir de un lado a otro veo que llega la noche y miro el reloj para comprobar que ya es hora de tirarme a la cama a combatir con el sueño...Tiene razón mi amigo Iván, para soportar esta ciudad hay que enamorarse o drogarse. Lástima que en estos momentos ninguna de las dos sea para mí una opción.

martes, 16 de agosto de 2011

Mi primer amor

  Tenía la piel blanca -sorprendentemente blanca en una familia de trigueños- y se sentía orgulloso de ella. Aunque no medía más de un metro con sesenta se destacaba entre sus hermanos por su inteligencia e ingenio y por su habilidad para conquistar a todos. Era, al menos para los varones, "el galán" de la familia. Cuentan que de niño era muy travieso y que al crecer esas travesuras dejaron de ser inocentes, pero él siempre encontraba la manera de salirse con la suya a pesar de que su padre era un hombre recio y estricto. Se salvó de muchas pelas a punta de gracia, aunque ya no le alcanzó cuando descubrieron que en vez de estudiar medicina en la capital andaba de juerga con la plata que le mandaban. 

Dicen que eso sí le dolió el viejo y que a partir de ahí la relación nunca volvió a ser la misma. Es que le gustaban mucho el trago, el juego y las mujeres... Tenía siempre varias novias, pero yo sabía que estaba de primera en su corazón y que sólo a mí me era fiel. Leía poemas haciéndome creer que habían sido inspirados por mí y no le importaba pasar horas desenredando mis crespos rebeldes. Le gustaba que me parara sobre sus rodillas o le diera palmadas en la barriga, a nadie más que a mí le permitía burlarse de su incipiente gordura o de la barba que me picaba cada vez que le daba un beso.

La última noche que estuvimos juntos fuimos a comer con mi mamá y mi hermano al mejor restaurante de la ciudad, "El Portón Oriental". Pedimos cócteles de mariscos porque nos gustaba jugar con los pequeños pulpos en las copas de vidrio azul marino. El trío tocó varias canciones incluida la preferida de mi mamá: Amémonos. La brisa refrescaba la noche guasimalera y todos estábamos felices, parecía el comienzo de una nueva etapa, llena de amor y tranquilidad.

Al otro día se embarcó en un viaje sin regreso. Lo volví a ver envuelto en su ataúd de metal y tuve que hacer un gran esfuerzo para reconocer en ese rostro el de mi padre amado. 

Tenía 9 años y algo en mi vida se había roto para siempre.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿Alguien querrá leer esta mierda?

Hoy me levanté un poco menos triste de lo habitual, como cosa rara en este infierno de 35ºC a la sombra la mañana estaba fresca y yo, a mi pesar, estaba viva.

No quise preguntarme otra vez por qué estoy tan sola, por qué mi teléfono no suena a pesar de funcionar y por qué no logro materializar mis ganas de salir a lanzarle un escupitajo en la cara a alguien; claro, la decisión sería muy difícil, ¿a quién escoger? Hay tantas personas que despiertan ese deseo en mí, tanto imbécil por ahí que no soporto siquiera que respire a mi lado...

No sólo yo, otras personas lo saben: dentro de unos pocos años viviré en una casa hedionda rodeada de gatos y gritaré incoherencias mientras me desnudo y ofrezco mi cuerpo marchito a los transeúntes. Es mi destino porque odio el mundo, no a la tierra ni a las aguas ni a las plantas ni a los animales, sino al maldito ser humano por todo lo que ha hecho con este planeta. Esa criaturilla infeliz pareciera tener una pulsión irresistible a cagarse en todo...

jueves, 11 de agosto de 2011

“Yo pensé que sabía, pero no sabía nada"

La frase es del documental Farenheit 9/11 de Michael Moore que acabo de ver por segunda vez después de casi tres años. La pronuncia una madre que perdió a su hijo durante la invasión a Irak (que todavía no termina) y que en un principio se siente orgullosa de servir así a su país en una guerra que para ella está absolutamente justificada. Luego de su pérdida está parada afuera de la Casa Blanca, llena de rabia, de indignación, con ganas de gritar, de golpear, de desahogarse y alguien se le acerca para decirle que hay algunos que sólo fingen ser víctimas... Ella no aguanta más y reacciona, si alguien sabe de dolor es ella, no va a aceptar que le quiten eso, es lo único que le queda...

Aparte de comprobar que uno no es inmune al paso del tiempo y que muchas cosas han cambiado en mí en estos últimos dos años, el documental me permitió una vez más contemplar petrificada las dimensiones incalculables que alcanza la estupidez humana (representada soberbiamente en la figura de Georgie Bush) y que se vuelve letal cuando creemos que sabemos, cuando nuestra terquedad, nuestro orgullo y nuestros prejuicios (o nuestra comodidad) no nos dejan declararnos en estado permanente de duda o ignorancia, cuando sólo nos limitamos a ver un lado de las cosas, cuando nos contentamos con creer y aceptar porque es más fácil y además así nos lo enseñó nuestra tradición cristiana... 

Tengo que decir con tristeza que conozco mucha gente educada, culta, buenos ciudadanos, buenos padres, hijos y esposos que creen que E.E.U.U. es el mejor país del mundo porque todo lo hacen con clase y además hablan inglés; ellos no sienten ningún tipo de indignación ante los cuerpos y las ciudades destrozadas que los gringos dejan a su paso por todo el globo y simplemente porque esas personas hablan, se visten, piensan raro y además creen en otros dioses distintos al nuestro. 

Aunque... ¿Qué podemos esperar de ellos si nisiquiera sienten empatía por sus hermanos, que viven a unos pocos minutos o a unas pocas horas y que han sido víctimas de crímenes igual de atroces? ¿Acaso no hay muchos que piensan que esos también son farsantes que sólo quieren que el gobierno los mantenga para no tener que trabajar como la gente de bien? ¿Cuál reparación, cuál indemnización si eso no es más que fomentar la vagancia? ¿No están ellos, los pobres, los ignorantes, ahí precisamente para poner el pecho y que las balas, los batazos o las motosierras no lleguen hasta los barrios decentes? ¿Por qué, o es sólo por ignorancia, que siempre son ellos -los marginados- los primeros dispuestos a defender al sistema que los perjudica tanto?

martes, 9 de agosto de 2011

Arde Londres

Anoche Londres ardió en llamas: jóvenes y viejos; anarquistas, revolucionarios o simples vándalos saquearon los almacenes e incendiaron vehículos. Las noticias dicen que a través de sus blackberrys los involucrados dieron a conocer sus hazañas... 

Los indignados en España no se cansan de repetir sus maravillosas arengas a pesar de ser perseguidos y echados de las plazas públicas... 

El paisa maluco y atarván  que dirigía la selección Colombia golpeó a una mujer y tuvo que renunciar a tan alto cargo... 

Mis únicos amigos están metidos de cabeza en su primera experiencia audiovisual... Y el otro paisa, el ex dictador a quien le hubieran hecho un favor si le pegan un balazo en la cabeza para no tener que contemplar él mismo su caída, no deja de lanzar veneno a través de mensajes electrónicos... 

Todo a mi alrededor se mueve y yo sigo aquí, estancada, quieta, como la niña fea de la clase a quien no dejan entrar a ninguna ronda y espera a un lado su oportunidad... 

No he fracasado aún porque todavía no he emprendido ninguna lucha, sólo dejo que el tiempo corra y me enfrento cada día con un espejo que me muestra nuevas canas, arrugas donde no las había, huecos, piel caída y demás golpes a la vanidad. 

Uno nunca piensa en su propia vejez y tampoco tiene ningún sentido: por dentro nos sentimos los mismos, es el exterior el que nos la recuerda constantemente, la cara de asombro cuando nos encontramos con alguien a quien hace mucho no veíamos...

jueves, 4 de agosto de 2011

¿Y......?

Soy autoreferencial. Soy ególatra y egoísta. Sólo me importa mi infelicidad... Es que no me engaño, pienso que la única persona por la que puedo hacer algo soy yo misma: puedo seguirme volviendo mierda o decidir no sufrir más (o al menos no por lo mismo)... Pero la demás gente, no sólo está de paso en mi vida sino que les importa un coño si vivo o me  muero, si estoy en este momento bailando o pensando en tomarme todos los frascos de cosas tóxicas que hay dentro de mi casa; a nadie le importa la felicidad de nadie, nadie es tan desprendido ni generoso, ¡la filantropía no es más que egoísmo y ganas de decir: "¿si ve? yo sí hago algo, no como ustedes los insensibles!" Pero nadie va salvar a este puto mundo, así que no me pidan que salga de aquí porque no me da la malparida gana...

¿Por qué?

No recuerdo ahora si alguna vez me apasioné por algo, la mayor parte de mi vida la he pasado criticando a los que dan la vida por un ideal, un ídolo o un equipo de algo... Yo sólo doy vueltas alrededor de mis propios problemas -que son los mismos siempre-, porque aunque finja que algo me hace feliz siempre la sensación última es que al fin y al cabo nada tiene sentido, porque la muerte está ahí...

Tal vez fue el enfrentarla tan pronto y tan cerca, quedándome "colgada" con un complejo de Electra sin desarrollar, con una madre que "tuvo" que ser dura para que sus hijos no se descarrilaran; con tantos temores y complejos, que me dejaron "pegada", paralizada, incapaz de hacer, de planear, de desear; con una eterna desesperanza y apatía, buscando sólo el placer, evitando todo esfuerzo y todo dolor porque es tan duro sufrir... Y ya es tan duro este mundo como para buscar conscientemente la infelicidad...

Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...