lunes, 5 de diciembre de 2011

Tributo

                               Un pequeño homenaje a los desaparecidos de mi tierra

Una flor que se abre, el sol que inevitablemente sale cada día
un pájaro que se posa sobre la antena de televisión 
mi gata que se estira perezosa en el suelo tibio 
una lagartija acaba de atrapar un zancudo 
la vida, que se extiende sobre mis ojos... 
Y la muerte. 
Hoy ha dejado sobre mi puerta una mariposa negra
me pregunto si será un mal presagio
afortunadamente no creo en los presagios
ni en el destino
creo en el amor con el que amo a mis amigos y a mi mascota 
el amor con el que amo a todo el que me sonríe aunque no me conozca 
-tal vez me sonrían precisamente porque no me conocen, pero da lo mismo-.
Nos inventamos tantas tonterías en qué creer, tanto por qué luchar, tanto que desear
que nos hicimos invivible la vida
siempre insatisfechos, siempre culpables, siempre buscando
matándonos, matando por cosas sin aliento, por cosas muertas
mientras a nuestro alrededor lo vivo vive
o se pudre,

Eso tan fuerte que sobrevive muchas horas al frío y a la intemperie o bajo toneladas de tierra
¡La Vida! que retumba con un grito cuando ya se han dejado caer los brazos y las palas
que se niega a abandonar el cuerpo
conservándolo caliente mucho tiempo después de haber exhalado su último suspiro. 
Eso, que se arrebata sin vergüenza a los hombres,  los animales, los ríos, los árboles 
sigue resistiendo, aunque miremos para otro lado:
porque cada ser asesinado fue una esperanza, una promesa
un hermoso bebé que sonrió inocente y estiró sus brazos para que alguien lo cargara
en lo que se convirtió de adulto, poco o nada puede importar 
para quien puso la papilla en su boca, 
para quien hizo sonar la maraquita, 
para quien va de un lugar a otro con la imagen de su desaparecido.
En esos cuerpos rígidos de las fosas se observan rastros de lo que fue y ya no será
una pulsera, un crucifijo, un tatuaje
la foto de alguien en la billetera.
Lo que al matar se le arrebata a la madre, a la esposa, no es solo su ser querido
es la ilusión de que algún día las cosas podían ser mejores: eso es lo que les es negado
queda entonces esperar por el reencuentro.

Ahora entiendo por qué tantos se aferran a la idea del Paraíso
y por eso, aunque no creo en ella,
cruzo cada día los dedos para que esa absurda cosa exista.



sábado, 29 de octubre de 2011

¿Siempre es acerca de nosotros?

Sé que no puede haber cosa peor que preguntarse cuál es el sentido de la vida, es una pregunta sin respuesta, más de dos mil años de filosofía y religión demuestran que cualquier cosa que se diga al respecto no es más que mera especulación. He llegado a pensar que no hay sinsentido mayor que el acto de existir, algo que no decidimos y sobre lo que no tuvimos ningún control, un acto egoísta e irresponsable de los que según el dogma deberían ser nuestros ídolos por el sólo hecho de habernos traído al mundo a través de algo tan básico como la cópula.

¿Qué sentido puede tener la existencia si significa soportar fracasos, malestares y frustraciones? Porque ¿Habrá algo más frustrante que tener que lidiar con otros? Intenta amar y verás como no eres correspondido, intenta dar todo de ti y verás cómo se aprovechan, intenta ser generoso y terminarán abusando. Siempre terminarás sentiéndote insatisfecho porque nadie te dará lo que esperas y lo que es peor, nadie nunca estará satisfecho contigo. Siempre habrá quejas y reclamos, te pedirán que cambies porque no pueden aceptarte como eres, no importa lo que hagas: NUNCA ES SUFICIENTE.

Algunos intentan aparentar que lo que ellos quieren no importa, que su vida es servir a los demás, pero yo no encuentro en esos actos más que egoísmo puro: al fin y al cabo somos seres carentes, deseantes, y por mucho que lo neguemos esas necesidades terminan por imponerse sobre los otros;  entonces, se ayuda para  satisfacer el propio yo y no basta con eso, es preciso que  se sepa, hay que buscar el reconocimiento.

Siempre se trata de nosotros, antes que nada está lo que nos hace falta para ser felices,  lástima que esa felicidad tropiece con las paredes que representan las necesidades y carencias de los demás, que por cierto, al igual que nosotros, también están buscando nada más y nada menos que ser, ellos mismos, felices.

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Qué es la universidad?

Ahora que las arengas han vuelto a ponerse de moda y que los mamertos de corazón sentimos cómo se nos eriza la piel ante el resurgimiento del decaído movimiento estudiantil...

Ahora que los jóvenes que no han sucumbido al yugo del blackberry se movilizan, van por ahí concientizando, atraviesan pupitres a la entrada o sacan a la gente de los salones para que "se sumen compañeros, al paro nacional universitario", no dejo de preguntarme  ¿Qué es lo que defendemos? ¿qué diablos es la universidad?

Tal vez el afán del ser humano por construir conceptos abstractos como el amor o la lealtad; por implantar en el inconsciente colectivo imaginarios que no se corresponden con la realidad llevó a alimentar la idea  (especialmente en la mente de los pseudo intelectuales de todas las épocas) de un templo del saber en el que Pitágoras y Sócrates departían mientras los jóvenes aprendices los escuchaban atentamente... lo cierto es que los que hemos pasado por allí sabemos que nada de eso existe, sólo grupillos de pedantes que creen que todo se puede saber y presumen con sus notas de 4.8 o vagos que se dedican a planear su día en función de jugar a las cartas o al billar. Mis conocidos lo saben: en mis seis años y medio de carrera sólo aprendí a desmoñar la bareta y a conseguir la manera de emborracharme más efectivamente con los tragos baratos que siempre eran los más prendedores.

Yo misma me hice docente universitaria para ganarme la plata sin mucho esfuerzo y admito que nos sentimos dioses (siendo tan mediocres como ellos pero con mucho más kilometraje) criticando a los pobres imbéciles que se nos sientan al frente con los ojos abiertos porque ignoran más de la mitad de las palabras rebuscadas (y no tanto) con que intentamos impresionarlos -eso sí cuando no están riéndose del moco que tenemos colgando en la nariz o mirando el último mensaje que les llegó a su celular o por el pin- y es que supuestamente ellos NO SABEN NADA. La verdad es que nosotros tampoco sabemos nada y nos encanta que cada año nos den las mismas clases para poder repetir la misma verborrea desactualizada e inexacta de siempre.

Es una lástima que lo que antes era un desparche para los niños ricos se haya vuelto una obligación y las señoras que trabajan como empleadas domésticas tengan que salir a rebuscarse el triple porque sus hijos adolescentes tienen  que ser universitarios. Si a mí me preguntan, de esa Alma Máter, de esa madre nutricia que proporciona el alimento intelectual no hay nada, nunca lo hubo porque no han sido más que chuzos, negocios que comercian con diplomas y diplomitas que no hacen a sus dueños más valiosos que un agricultor o un panadero.

Bueno, al menos a algunos les enseñan a construir edificios, porque a otros sólo nos enseñaron a hablar mierda...

sábado, 8 de octubre de 2011

Aquí la histeria es masculina

Además del agobiante calor, del chisme, la maledicencia y la criticadera, en este pueblo olvidado de los dioses tenemos que soportar las pataletas de las damiselas con pene que pululan en las casas de los barrios "bien" (aquellas que se destacan por el buen gusto y la sobriedad de sus decoraciones), por lo que nos toca a las mujeres hacer acopio de una gran dosis de paciencia y tolerancia.

Aunque el término popularizado por el psicoanálisis se aplicó en principio a una sintomatología que parecía ser exclusivamente femenina (histeria significa útero), no sólo ya no se utiliza en medicina  sino  que todo indica que se presenta indiscriminadamente en ambos sexos.

No sé si sea cuestión de culpar a esas madres frustradas e insatisfechas que vuelcan en sus hijos varones el amor obsesivo que no pueden depositar en sus maridos indiferentes y ausentes (ya que éstos están más que ocupados tratando de conseguir el dinero para mantener a la amante de turno que no deja pasar polvo sin pedir la “ayuda" de rigor); no sé si ellas, en su afán de proteger a los retoños de las malvadas mujeres que los acechan "sólo para dejarse preñar y quitarles lo poquito que tienen", cometen el error de satisfacerles hasta el menor capricho y los convierten en unos absolutos inútiles, muy lejos de la figura antigua del proveedor e incapaces de dar a su pareja -si es que la tienen-  o a cualquiera algún tipo de soporte, incluyendo el emocional.

No sé si eso y el resolverles hasta el más mínimo asunto (como recoger los calzoncillos sucios del piso o pagarles las cuentas del celular de su propio bolsillo), ha traído como resultado a unos seres veleidosos, malcriados e insoportables que no toleran frustración alguna; que no tienen reparo  en ofender o maltratar pues lo único válido son sus propias necesidades y los otros sólo están ahí para satisfacerlas; que viven en una fantasía en la que son los salvadores de la humanidad y por eso no deben preocuparse por cosas intrascendentes y mundanas como ir al mercado o pagar la cuenta de la luz: eso los distraería de su verdadera misión que es compartir con el resto de mortales sus muchos dones, sus conocimientos sobre todo y su absoluta claridad en torno a cómo debería ser el mundo...

Es triste que existan estos personajes, pero lo es mucho más que nos enredemos con ellos en relaciones desgastantes sólo por no estar solas. Tal vez sea una cuestión de supervivencia, porque ESTO señoras, ES LO QUE HAY.

martes, 27 de septiembre de 2011

El hombre ideal

Deben ser muchas las mujeres bonitas e inteligentes que al pasearse por ahí con su dolor de cabeza de turno (digo, "pareja") escuchan de allegados y extraños la típica frase: "¿usted por qué anda con ese si puede conseguir algo mejor?" No dudemos de que tienen razón y que sus intenciones de vernos con tipos maravillosos sean sinceras -excepto por las amigas solteronas que se morirían de la envidia por tener al menos "eso" que nosotras tenemos-, pero ¿cómo hacemos para explicarles que ese que nos merecemos, ese inteligente, caballero, gentil y cariñoso hombre NO EXISTE?

Porque, seamos realistas, nada más lejos de la perfección que un hombre, nada que sirva más de ejemplo para explicar la teoría de la evolución que un macho. ¿Alguien duda de su parecido con los primates? Siempre están mascando, rascando o golpeando algo, viven fascinados con oler cada uno de sus orificios y sus únicos intereses no son más que comer y reproducirse, y ahora, en la era del cable, ver deportes.  

Si han contribuido de manera desproporcionada con respecto a nosotras al avance de la ciencia es porque hemos hecho de todo para facilitarles la vida o, ¿qué sería de ellos sin sus madres y sus mujercitas? Les resolvemos los problemas cotidianos, los que más quitan tiempo y energía; como no tenemos su misma sed de reconocimiento no nos importa permanecer en la sombra; los cuidamos, los mimamos, LOS SOPORTAMOS, les alimentamos el ego (aunque no son pocos los ejemplos de relaciones que terminan porque cometemos la herejía de criticarlos o cuestionarlos; es entonces cuando reclaman nuestra falta de apoyo y justifican el buscarse a otra que SÍ les dice lo que qnecesitan oír).

Por eso da igual uno u otro: todos son igualmente egocéntricos y megalómanos porque son terriblemente inseguros. Todos nos producen la misma sensación de lástima cuando se esfuerzan por ser el mejor amante que hemos tenido y terminan acabando sin que nosotras hayamos empezado. A todos los queremos rescatar de su estupidez a costa de nuestra propia estabilidad emocional y terminamos peleándonos el lugar con sus mamás y con cualquiera que venga a arrebatarnos nuestra oportunidad de defenderlos de sí mismos y de su condición... Una carga que para ellos se hace demasiado pesada y difícil y que no podrían llevar si los dejáramos solos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un día de mierda

Una de las fiestas comerciales que más detesto es ésta del amor y la amistad, donde todo el mundo se ve obligado a comprar chucherías para regalarle al compañero de oficina que le salió en un papelito aún cuando no tenga con él o ella más que una relación laboral, o a la pareja (porque el amor se alimenta de detalles), aún cuando todos sepamos que las relaciones están más llenas de odio que de amor y eso no lo arregla ningún chocolate.

Pero además de la hipocresía lo que más me molesta es que en este inmundo país se celebre precisamente a mediados de septiembre, cuando para mí se cumple un año más de la muerte de la persona que más quería en el mundo y que tuvo la desgracia de morir precisamente el 15, la misma fecha en que nació.

Mientras yo lloro mi desgracia los malditos imbéciles, los retrasados que ya no entienden ni siquiera su lengua materna se deleitan comprando botellas de bebidas asquerosas y baratas, preparándose para poner en sus carros a todo volumen su música estúpida, soñando con ir al puteadero, perdón, a la discoteca de moda como si no lo hicieran todos los fines de semana. 

Las prepagos que van en cacheteros a la universidad no para aprender, sino para conseguir clientes, cuentan los billetes ganados con el sudor de sus cucas y corren al estudio F más cercano (la boutique de ellas), a comprar la pinta con que atraerán la mirada del lavaperros de moda y al salón de belleza donde les plancharán sus trajinados pelos y empiezan a calcular si su próxima inversión será en el culo o en una motico, pensando en que si tienen suerte y lo maman bien hasta podrían levantarse un carro o un negocio para pagarse el título que las hará respetables cuando ya no tengan que dedicarse al otro negocio.

Pareciera que en este pueblo mezquino todo estuviera montado a propósito para hacer sentir desgraciada a la gente que como yo no tiene pareja o acaba de salir de una desafortunada relación -como todas- en la que se tenía que dejar de ser uno mismo para que el otro lo aceptara, como si no fuera un avance haberse librado del yugo, como si para todos fuera una verdad indiscutible aquello de "no seré feliz pero tengo marido".

Mientras llega el fatídico día enfriaré una botella de vino chileno de las que seguramente usan en Chile para limpiar los tornillos y buscaré a alguien con quién compartirla... De otro modo me la tomaré sola, me fumaré un paquete de cigarrillos y me acostaré con ganas de no despertar, lamentándome por no tener un mocito que me lleve a Papagayo...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Historia de una traición

Aunque ambos eran inteligentes, el menor siempre se destacó por una gran malicia que en ocasiones se convertía en crueldad. Era manipulador y siempre lograba que el mayor se sometiera a sus órdenes, ya que éste sólo buscaba complacerlo y lograr -algún día- la misma admiración que él le prodigaba...

Nunca hubo indicios de rencillas o rivalidad, sólo una “competencia sana" dirían algunos; lo cierto es que nadie podría sospechar que el del humor negro, el encantador de serpientes, el desfalcador del municipio, albergaba un odio callado y antiguo contra su hermano, tan antiguo como los juegos y las escapadas al río de cuando eran niños, como los primeros amores y las primeras borracheras, como los sueños de ser inmensamente ricos para rodearse de todo lo que les gustaba... Sí, lo odiaba y él mismo no sabía por qué, tal vez le molestaba su ingenuidad, su estúpida actitud bonachona, su pusilanimidad...

Cuando el negro se metió en el negocio no tardó en convencer al mono de que era la manera más fácil y segura de lograrlo, el plan estaba en marcha y había que dejar que tomara la decisión por sí solo, no debía sentirse presionado, nadie tendría la culpa si algo salía mal como efectivamente pasó.

Hay que ser muy malo para mandar a un hermano con una maleta llena de droga, pero hay que ser peor para delatarlo, que es lo que al parecer sucedió, porque ¿quién caía en los 80s cuando todos, hasta las mismas autoridades estaban extasiados con las maravillas de la coca?

El mono terminó preso en una cárcel gringa y el negro se volvió millonario. Allí sólo lo visitó un par de veces y casi no le hablaba ni lo miraba, Abel no entendía el por qué de tanta inclemencia y tampoco por qué era tan difícil conseguirle un abogado que al menos hablara español, no como el defensor de oficio que le había asignado el gobierno al que no le entendía ni jota...

Al final una pinche deuda de juego con un chicano que su poderoso hermano no quiso pagar le costó la vida. La viuda y los dos hijos tuvieron que recibirlo en un ataúd sofisticado en el aeropuerto mientras el otro se paseaba con putas por toda la ciudad. Cuando a Caín lo mataron ocho años después en la calle como a un perro yo no pude derramar ni una lágrima, me había quitado a mi familia, nos arrebató lo que más queríamos... 

Por algo su propia madre lo llamaba a escondidas Satanás.


Gemir = vivir

  Tantos gemidos como personas en el mundo los he escuchado de todos los tipos unos suenan como lamentos  otros como suspiros hay unos de ha...