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Otro día en la red

Decidió que no volvería a indignarse por lo que pasara en el planeta: de nada le servía a las ballenas que ella compartiera imágenes horripilantes de sus matanzas en las costas ensangrentadas de países muy muy lejanos... Era cierto, flaco favor le hacían a los niños palestinos sus ruegos por detener la masacre, es posible que ese día -ni ningún otro- Netanyahu no revisara su twitter y entonces nunca se enteraría de que una valiente suramericana lo había conminado a dejar en paz a sus sufridos vecinos. Eso sí, pensó en lo que en esos momentos podría estar tramando Obama y su ejército de asesinos que predicaban la paz y practicaban las guerras; se preguntó qué cosa nueva estarían inventando las multinacionales para envenenarnos y odió a los políticos de su país por ser tan malditamente ambiciosos y corruptos. Pero ya era hora de bañarse y salir a comprar lo del  almuerzo, asi que cerró su portátil y se metió a la ducha. Cuando salió a las calles soleadas y polvorientas t...

Mi filosofía

Puedo pasar horas mirando la pantalla y no me importa, nada de lo que veo se me antoja, pareciera que soy inmune a la publicidad... Luego veo cómo acuchillan a una ballena y lloro, veo a los perros abandonados y quisiera llevármelos a todos a la casa: ése es el tipo de cosas que me conmueven. Vienen a decirme que estoy mal, que soy un fracaso porque otras de menos edad ya acumulan muchos y lujosos bienes y yo sólo me hago cargo de una gata con tres patas que puede irse cualquier día. Entiendo su punto, pero no pueden esperar que desee una vida de altibajos económicos/emocionales, caídas de la bolsa, caprichos infantiles y demás, sólo para complacerlos. Prefiero mi rutina de sólo estar, vivir, sin pensar en lo que vendrá. Así quiero que me encuentre el fin de los tiempos que será el fin de mi vida, porque sé que nada me espera del otro lado. Muchos necesitan gurús porque su libro sagrado les dice que no confíen en su razón, que por el contrario crean en toda suerte de charlatanes y ...

Lamentos

Sé que no debo, pero a veces me descubro sintiendo. Me sorprendo esperando que alguna vez lleguen a aceptarme Y me respeten. En ocasiones deseo ser lo que ellos quieren También a veces  lamento haber sido una gran decepción Lo siento más por ellos que por mí: Soy solo un remedo. Sé que algunos sufren porque no soy lo que esperaban Resienten mi fracaso porque es el suyo Nunca pensaron Que el paso por este mundo podría ser de otra manera Solo buscaban que me acogiera a su libreto Y yo lo destruí hace tiempo con mis desaciertos. Así que de aquello tan prometedor ya no queda nada Solo unas cuantas fotos gastadas Y la historia de una vida desperdiciada.

Carta al presidente

Apreciado sr. Santos: Debería comenzar con una frase de Chipi Chipi, la canción de Charly García: “yo nunca fui a New York, no sé lo que es París" porque yo, presidente, no he viajado por el mundo ni nací en cuna de oro como usted, aunque, al igual que la suya, mi familia fue liberal y luego, como usted, se volvió uribista. Pero lo que soy yo, nunca supe lo que era ser socio de un club, aunque unos primos que sí lo eran nos invitaban a mi hermano y a mí de vez en cuando a la piscina del suyo, uno de los más chichipatos de la ciudad, nada que ver con el Jockey, el Gun o esos clubes elegantes de Bogotá.  Sepa presidente, que estudiar fuera del país como lo hizo usted nunca pasó por mi cabeza y menos durante el bachillerato, pues era algo imposible de costear para mi mamá, viuda y secretaria; tampoco pensar en tener carro (aún no lo tengo) o trabajar en el negocio familiar como la mayoría de los herederos de las familias ricas de todos los países, simplemente porque ese negocio...

Entonces ¿para qué sirve la cultura?

Tendría que definir primero a qué concepto de cultura me refiero, si al conjunto de expresiones propias de un pueblo, que comprende sus costumbres, música, comida, etc. O a la que se refieren mis amigos literatos, artistas y cinéfilos: aquella que amerita una amplia gama de conocimientos en Historia del Arte, lo mismo que haber leído desde Homero hasta Cortázar y haber visto al menos unas cuantas películas de Buñuel y de Felllini. Algunos de estos amigos suelen sentirse superiores a los que desconocen la obra de Borges o la poesía maldita de Baudelaire y desprecian a quienes dedicaron su infancia a leer los chistes de Condorito o las novelas de vaqueros. Yo misma he despotricado por la ausencia de hábitos de lectura en los jóvenes, me he burlado de los que no conocen siquiera el poema 20 de Neruda, me he sentido una especie de iluminada ante alumnos, amigos y compañeros de trabajo y me he solazado discutiendo con todos esos pedantes ilustrados. Sin embargo, ante la lamentable ...

Reflexiones de invierno

No dejo de preguntarme cómo he podido sobrevivir, cómo alguien tan lleno de temores e inseguridades ha podido soportar el mundo. Cómo, si no tolero ver morir a ningún ser que mida más de cinco centímetros, he resistido tanta muerte en este país, en este mundo tenebroso en el que me tocó nacer. Cómo, siendo tan quisquillosa como soy, he podido tolerar tanto ruido, tanto despelote, tanta salvajada junta. Ahora entiendo por qué amé de forma desesperada, por qué busqué satisfacer los impulsos del cuerpo, para callar esa voz que dentro de mí retumbaba. Queda claro por qué he sido hedonista, epicureísta, o  como quieran llamarlo... Todo con tal de no morir de pena o beber la cicuta, que era lo mismo. Sigo sintiendo el mismo dolor y la misma rabia. Me siguen indignando las muertes y la indiferencia; me cuesta entender que tal vez los otros sólo hacen lo mismo y buscan embrutecerse, cegarse, dejar de escuchar lo que alrededor grita que esto, simplemente no tiene salvación. Dice la...

Victorias pírricas

Según Wikipedia: El nombre proviene de Pirro, rey de Epiro, quien logró una victoria sobre los romanos con el costo de miles de sus hombres. Se dice que Pirro, al contemplar el resultado de la batalla, dijo: "Otra victoria como ésta y volveré solo a casa". Una corona en un concurso de belleza, una copa de fútbol, una medalla de bronce en un juego de dados o cualquier otra banalidad. Festejar hasta el agotamiento y quedarse sin voz, con el costo de unas cuantas vidas que serán olvidadas -aunque se trate de niños inocentes privados para siempre de contemplar las maravillas de este mundo por la mano cruel de un ser al que, tal vez desde pequeño se le hizo añorar el día en que podría tener en sus manos un arma para defenderse, joder a quien le diera la gana, o simplemente dispararla para celebrar que la selección ¡metió un goool hijueputaaa!-. Medir el triunfo en términos de cuán dura la resaca confirma que este es un pueblo estupidizado, dominado por fuerzas oscuras y dej...