jueves, 27 de febrero de 2025

Una promesa

 Me preguntaba si eso que sentía era amor u otra cosa; “tal vez es solo una pasión" me decía, al tiempo que pensaba: "¡pero no puedo ignorarla, la pasión lo es todo!" Y me veía a mí misma como una de esas protagonistas de las películas que soñaban con enredarse en aventuras para escapar de sus rutinas; buscando beber de la fuente del amor que había dejado de fluir en sus vidas. Traté de huir sin lograrlo, al cabo de tantas semanas y tantos meses, que acabé por pensar que debía dejar de evadirla y hacerle frente. 

Entonces, intenté configurar en mi cabeza una relación que implicara olvidarme, no solo de las señales de alarma, sino de los hechos, que entre los dos habían hablado tan fuerte y tan claro.

Fue cuando descubrí que no podía atrapar el humo y que esa pasión era, como el título de ese maravilloso libro “La promesa de la felicidad": de una imposible y efímera como la llama de las luciérnagas; una solo presente en escasas ocasiones en las relaciones estables y casi ausente de aquellas que penden de un hilo, como solía ser la nuestra. 

Sus besos eran la cuota inicial de esa promesa; sus palabras, la gasolina de ese fuego que crecía dentro de mí esperando la realización del tan anhelado momento de consumación de todos nuestros deseos juntos, los que nos habían sido esquivos en los años vividos, en las pasadas relaciones, en los amores fallidos. Él y yo por fin en nuestro lugar feliz, lejos de todo lo que pudiera hacernos daño, y sin embargo... 

¿Cómo deshacerse de lo que está pegado adentro como una costra; de lo que no puede blanquearse como un paño curtido, agazapado como está en una esquina del alma cual una pequeña sombra que va creciendo alimentada por engaños imaginarios y rencores, despertándose cualquier día o noche convertida en un monstruo gigante y terrible?

Allí estábamos ambos, negándolo, intentando encajar una figura cuadrada en un espacio redondo, aferrándonos, por temor al fin de lo que nunca empezó, de lo que nunca fue. 

Hasta que terminó desvaneciéndose, como el vaho cuando se abre la ventana, liberándonos. 

Eres libre. Soy libre.  

jueves, 13 de febrero de 2025

Cavilaciones

 Lo peor que nos puede pasar es estar seguros de tener la razón, creer que vamos por el sendero correcto mientras otros equivocan el camino. Nunca vamos por la vía precisa porque esta sencillamente no existe, menos cuando más convencidos estamos de ello; lo único sensato, recomendable, sano, es dudar hasta de nosotros mismos.

Y es que la vida, la de todos -incluso el más sabio, asertivo, luminoso- es como un techo del cual nunca terminamos de tapar los agujeros; reparamos algo, parece haber funcionado, estamos tranquilos unos días, tal vez semanas o meses y nuevamente empezamos a notar que algo falla: las antiguas o unas nuevas goteras parecen estarse abriendo pero las ignoramos, sentimos por momentos unas chispitas de agua, unas mínimas salpicaduras que parecen imaginarias y de pronto, ante un aguacero inesperado, todo el lugar está chorreando, inundado.

Entonces, intentamos nuevamente arreglar lo que irremediablemente terminará volviéndose a dañar. La solución, dirán algunos, es impermeabilizar el techo y en ese punto deja de funcionar la metáfora, porque, sí, en el caso del techo existe una alternativa efectiva y posiblemente permanente, pero en nuestra vida, la única solución definitiva es para la mayoría la más escalofriante, la más indeseable de todas:¡No existir!

Así que, ¿qué nos queda? Errar, sufrir, hacer sufrir, no darnos cuenta de nuestras pifiadas o no querer hacerlo; luego la posterior toma de consciencia, sentirse como la mierda, tal vez intentar reparar el daño, lograrlo o no, sabernos perdidos y volver una y otra vez a iniciar el ciclo de absurdas certezas, errores menores o mayores, cavilaciones, arrepentimientos, actos de contrición. Y una vez más aplazar el proceso de perdonarse, que debería ser el principio de todo, pero muchos nos saltamos y para otros toma toda una vida.

Está también la posibilidad de convencernos de que ningún caso somos culpables de nada, de que lo son los demás, las circunstancias, la vida misma... Y de ese modo ni siquiera dudar, arrepentirse o intentar reparar: solo seguirla cagando sin asumir ninguna consecuencia.

miércoles, 22 de enero de 2025

Ausencia

 El viento sigue soplando con furia

el sol no da tregua

los perros ladran al atardecer 

los martillazos de la construcción vecina se detienen a mediodía

mi colchón se ahueca en el centro


El sudor solo dibuja el contorno de un cuerpo

tu olor se esfumó de este lugar irrespirable

tu risa ya no resuena en la ducha

la marca de tus labios desapareció de la taza que usaste

fuimos felices sin pensar que tal vez 

sería la última


Si lo llego a considerar,

habría besado cada poro con mayor fruición 

no hubiera rechazado ningún arrumaco 

-aunque las plantas se secaran, el canario muriera en su jaula

y el teléfono brincara como poseído por la epilepsia-

te hubiera raptado para siempre

entre mis sábanas.

miércoles, 15 de enero de 2025

Del 74

Ya habían matado a Allende

Los Beatles nunca más tocarían juntos

El viaje a la luna parecía un sueño borroso

Y la vida comenzaba para esta criatura


Que no pidió venir, igual que todos

Bien alimentada, como correspondía

Querida, porque tocaba

Reprendida, tal cual se debía


Creció sin entender por qué

Debía terminar la sopa

Aunque hicieran 34° a la sombra

Y el uniforme asfixiara


Por qué

Los secretos bajo la alfombra

Los gritos como única manera de comunicarse

Y callarse lo importante


Los amores fueron esquivos 

Las decepciones, constantes

La felicidad, inalcanzable

La vida, una ilusión perdida


Moriría sin saber

De impuestos prediales y declaraciones de renta

De lechos matrimoniales y cuartos de bebés

Pero no digan

Que no hizo lo que pudo.


miércoles, 18 de diciembre de 2024

Este vacío...

 Causa un poco de temor esto de no sentirse enamorado por primera vez en décadas, de no estar en medio de un síndrome de abstinencia sino más bien en una nostalgia tan leve como una delgada bruma en medio de un vacío que no es el de la desesperación; uno que no busca ser llenado con angustia como otras veces, o al menos no con otra persona, tal vez con varias, con uno mismo y con actividades, pensamientos, observaciones o simplemente nada; tantos años pensando que la vida sería triste sin una pareja y ahora la tranquilidad no es una excepción sino la regla. 

Por supuesto que se extrañan cosas: los besos, los abrazos, la voz, el aliento, no de alguien en particular, sino en genérico; la cercanía, la complicidad, las conversaciones de noche en la cama, los susurros al oído, las piernas entrelazadas... Pero sales de ese espacio idílico y te levantas a vivir la vida con alguien que no te acepta como eres, que te hace vivir en el temor constante de "hacerlo" molestar, a quien no sabes cómo decirle ciertas cosas; quieres taparte los oídos para no escuchar sus reclamos, sus ofensas, sus acusaciones y ya no quieres que tu vida sea más ese carrusel de emociones...

No sabes si el amor estará vedado para ti en adelante, porque no quieres perder tantas conquistas adquiridas: la paz mental, la satisfacción de aceptarte como eres, aún sabiendo que como todos cometes cagadas; la certeza de que tu camino no tiene que ser como otros dicen ni igual al de nadie más, que todos estamos luchando contra algo, que merecemos comprensión y empatía pero también poner y que nos pongan límites; que nadie puede ser juez de otro y menos si desconoce sus dolores, sus debilidades y sus más íntimas inseguridades... 

¡A cuántas personas les diste el poder de opinar sobre ti y criticarte tan severamente que sentías que te desgarrabas por dentro y ahora solo te guías por tu consciencia, tus aprendizajes y el criterio que has construido con los años! ¿Qué nombre ponerle a esto: madurez, crecimiento, estar encontrando por fin el equilibrio? Da miedo que sea solo temporal y regresen los sufrimientos, el necesitar, los apegos, la carencia... Pero te sientes fuerte ahora y con la seguridad de que sea lo que sea que venga, vas a poder con todo.

Y vas a estar bien.



domingo, 15 de diciembre de 2024

Tus ojos

 ¿Son marrones, como la madera de la mesa en que escribo sobre esa, nuestra única noche?

¿O son negros, como ese cielo que vio pasar las horas que parecían acelerarse con mis ganas de enroscar tus cabellos en mis dedos, de besar tus yemas sucias, tus uñas casi devoradas por tus muchas ansiedades?

Ante tu orfandad quise adoptarte.

Quise ser tu abuela para darte la aguapanela y el pan por la mañana 

para desnudar tus nalgas y zamparte unas palmadas por travieso

¿Por qué solo me mostraste tu bello perfil? 

¿Por qué tus ojos rehuían los míos?

Fuiste cruel al negarme tus besos borrachos

por no dejarme sentir tus manos sobre mí

lo más cerca que estuve de tus labios fue el cigarrillo que compartimos

solo te robé ese rato en una calle sucia

en la que oriné mil veces sobre el andén mientras te miraba a lo lejos

que no volverá a repetirse porque eres de otro firmamento 

uno vedado para mí.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Lenguas muertas

 Si por cada relación que se rompe 

hay una lengua que muere

me quedaré muda

por todas las que asesiné

de tanto amor que no fue


Son muchas las frases que ya no pronuncio:

los "te amo" desaparecieron para siempre

"eres todo para mí" también se ha esfumado

"te doy mi vida" ya no se escucha más

en este rincón de la habitación


Solo frases insoportablemente prácticas:

"un kilo de carne, por favor"

“me bajaré aquí"

"quisiera pagar esta cuenta"

y odio tener que pronunciarlas

cuando mi boca podría estar diciéndote al oído:

"házmelo otra vez"

mientras muerdo tu cuello


Tanta rabia me da 

no poder decir tu nombre,

que lo hago a solas y fuerte

en la ducha

con el agua corriendo

lo grito

para que llegue a ti como un rumor lejano

donde quiera que estés


Esa lengua muerta que era nuestro código

sigue allí 

esperando que sus dos únicos hablantes 

la revivamos 

incendiando la cama y las paredes

con cursis palabras de amor.


Vivir es gemir

  Tantos gemidos como personas en el mundo los he escuchado de todos los tipos unos suenan como lamentos  otros como suspiros hay unos de ha...