viernes, 5 de diciembre de 2025

Carta para el día después

 ¿Cómo describir esa última vez? Solo sé que miraba hacia afuera y veía un callejón sin salida, tan desesperada me sentía... No sé cómo logré librarme y llegar a sitio seguro, si sabía que aunque luchara con todas mis fuerzas las suyas me doblaban. 

Pero lo hice y no quiero volver a estar en esa situación en la que poco después de decir que me amaba fuera capaz de violentamente de tantas maneras, arrancándome el teléfono de las manos, insultándome, amedrentándome, haciendo cosas que luego solo justificaba y relativizaba...

¿Cuántas veces pasó y delante de cuántas personas conocidas y no? No vale la pena enumerarlas, es por el alcohol sí, por su problema con él, pero es mucho más: son sus inseguridades y la relación que se estableció entre nosotros; tal vez son los años de diferencia los que hacen que sea imposible, porque soy una especie de reto, de trofeo, no importa con cuántas hable, soy la experimentada, la que ha amado a otros antes que a él y con los que se quiere igualar, a los que quiere borrar de mi mente para quedarse solo en un absurdo trono construido sobre desafueros y torpeza... Parece que no hay igualdad ni tranquilidad posibles, nunca podrá ser una relación sana ni feliz. Siempre apelará a la lástima, a conmover con sus escritos, sus caritas tristes, con su supuesto sufrimiento, rogando y buscando hacerme flaquear.

Quisiera que no me importara, que no me doliera su dolor y así poder estar tranquila con mi decisión, pero no, me afecta: pienso en él y en sus palabras, sé que son sinceras al igual que sus intenciones, pero algo superior no le permite estar tranquilo y por ende tampoco a mí. Pensé que no tendría la capacidad de llegar a un límite y sin embargo aquí estoy, sintiendo que necesito cerrar ese capítulo para avanzar, para ser feliz con mi vida tal como está, sin los fantasmas del pasado y sin el miedo terrible a la soledad que he arrastrado por décadas. Quiero buscar la tranquilidad en mí, no en otro, y no quiero seguirle dando a nadie el poder de robármela: quiero ser yo de aquí en adelante quien lleve las riendas, ¡por una puta vez en la vida!

Siento mucho todas las veces que lo desvaloricé, que lo hice sentir insuficiente, despreciado o despreciable: le pido perdón por cada lágrima, por cada mala noche o día; siento no haber podido hacerlo feliz y serlo con él: lamento infinitamente nuestra mutua torpeza.


Le desearé lo mejor siempre.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Simulacro

  A veces -muchas veces- tu vida se asemeja a un simulacro de la muerte 

Entonces, sientes lo poco importante que eres para todos

lo pronto que te olvidarán

cómo seguirán riendo y amando cuando ya no estés

el brevísimo tiempo que perdurarás en su día a día

y te preguntas para qué vivir

cuál es el sentido de levantarte cada día del camastro

intentando disimular una sonrisa

actuando la farsa de la productividad

calculas los minutos vividos y los que faltan

¿Cuántas veces escucharás tu nombre antes de morir? 

Tu nombre, que fue amor, pasión y rabia, todo junto

¿Cuánto tardarás en olvidar los suyos y los olores de sus cabellos?

¿Cuántos kilómetros recorrerás

cuántas toneladas de comida ingerirás

cuántos litros de orina y kilos de mierda expulsarás antes de irte? 

¿Cuántos orgasmos experimentarás

desde que eras una virgen paralizada y seca

hasta convertirte en una anciana ídem?

¿Cuántas abrazos forzados

cuántos brindis fingidos te quedan?

¿Cuántas más danzas ejecutarás

aunque el dolor te desolle por dentro?

Y sin embargo,

¡Cómo lo sabes, farsante!

Cuando llegue el momento chillarás por tu vida 

y te aferrarás a esa mano

-si tienes la suerte de que alguna sostenga la tuya-

o a esa sábana, ese colchón o ese pedazo de pavimento

o al aire  

que se negará ya a entrar 

en tus pulmones



miércoles, 29 de octubre de 2025

Yendo hacia ti

 Ansiosa

voy a tu encuentro 

temiendo que mi cuerpo se disuelva

convirtiéndose en un magma inasible

al contacto con tus besos


que salga volando 

como una cometa sin hilo

y se desoriente en el firmamento

de tus caricias


he deseado tanto tus manos 

sobre mi piel

que me da miedo caer muerta

y no poder sentirlas


ahora que el miedo desapareció

el mundo quedó en silencio

y el éxtasis* que nubla la razón

todavía hace sentir sus réplicas 

por toda mi humanidad


                                                          *quisiera dedicarlo

                                                           a mis amigas, abuelas, tías

                                                           a todas aquellas que no supieron 

                                                           nada del placer.

jueves, 16 de octubre de 2025

"Pierde la esperanza y empieza a hacerlo"

 No son pocos los que toleran la existencia gracias a esa idea tranquilizante de: "hoy estamos mal, pero mañana estaremos mejor"; ya sea en referencia a su estado anímico, económico o laboral, la situación del país en el que viven o del planeta en general. Pareciera que la idea de un futuro estado de mayor bienestar que el actual nos sostiene nos permite resistir los embates de la cotidianidad, de la catástrofe ambiental que se avecina, del dolor de la existencia, del vacío y la tristeza que produce que ninguna cosa o actividad nos satisfaga del todo y casi nada dependa de nosotros; pensando que algún día llegará el amor que nos reparará, la verdad que nos guiará, la justicia que nos dará a todos techo y pan: el triunfo de la igualdad. 

Pero, ¿de qué sirve esa esperanza? Tal vez solo le sirva a ellos, a los que sí manejan los hilos para que el mundo marche y todos ajustemos el paso, para que continuemos engrasando las ruedas de la inmensa máquina de la explotación y compremos sus productos e ideas basura, y salgamos no solo a elegirlos una y otra vez, sino que limpiemos sus escritorios y lavemos sus carros de lujo.

Me niego a seguir teniendo esperanza, a resignarme a vivir un hoy de mierda alentada por un mañana mejor; prefiero alimentar la sombra del pesimismo y la apatía, sepultar toda fe en la humanidad y en cualquier ente imaginario e inexistente abrazando la amargura y el escepticismo, esperando lo peor siempre, para no ser atacada de sorpresa por la brutalidad de la perversa mente y actividad humanas, sabiendo que todo, completamente todo empeorará irremediablemente; eso sí, sin dejar de hacer lo que pueda por cambiar las cosas -aunque no lo logre ni siquiera en mi pequeño entorno-, siempre desde la certeza de mi absoluta insignificancia. 

Como dijo Zizek: "la esperanza es para aquellos que están aguardando a que otros hagan su trabajo. Pierde la esperanza y empieza a hacerlo".

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miércoles, 8 de octubre de 2025

¿Nos están quedando pequeños?

 Sin apoyar de ninguna manera las tesis absurdas de que el feminismo perjudicó a las mujeres (y sobre todo, de manera aún más ilógica, a los pobrecitos hombres), pues si bien el haber obtenido logros como el acceso al trabajo y a nuestros bienes no nos ha liberado de las obligaciones domésticas -que siguen siendo mayores en casi todos los casos, lo cual no es precisamente culpa del feminismo sino del machismo que persiste-; pero no se entiende cómo un montón de diosas inteligentísimas, que se siguen cultivando, estudiando maestrías o doctorados, viajando solas o con amigas, independientes económicamente, conscientes políticamente, que han ido o siguen asistiendo psicoterapia, permanecen junto a hombres que parecen haberse quedado muy atrás con lo poco que aprendieron y el patriarcado les dio, conservando sus creencias y posturas de siempre, negándose a salir de sus zonas de confort y piensa: "¿en qué momento se quedaron tan rezagados?" ¿Es por miedo a enfrentarse con sus carencias, por el orgullo de perder sus privilegios que se quedan estáticos, como tercas mulas que se niegan a seguir avanzando?

Lo peor es que así son aceptados y amados por ellas, quienes aunque sean profesionales exitosas siguen llevando la carga más pesada en la relación (fenómeno que se ha llamado mankeeping), pues son las que se ocupan de que haya comunicación asertiva, están al tanto de cosas importantes como las discusiones incómodas y la necesidad de trabajar en la relación de las celebraciones y los planes, y, en general, son quienes sostienen emocionalmente a sus parejas sin recibir el  mismo soporte por parte de ellos. Lo sorprendente es que a pesar de saber que estos no asumen las mismas responsabilidades, siguen buscando la realización en las interacciones con los hombres tal vez por validación, presión social, temor a estar solas, compañía o sexo, pues sigue siendo muy fuerte la tendencia a idealizar a la pareja heterosexual tradicional.

También porque son conscientes de la cada vez más lejana posibilidad de construir vínculos significativos y que persiste en el tiempo en esta época de redes sociales e innumerables sitios de citas que nos empujan a un cada vez mayor consumo de relaciones desechables, sexo rápido, química que desaparece después de una salida y la tendencia a rechazar lo que no se ajuste a nuestras preferencias; con una ley del cada vez menor esfuerzo por cultivarlas, especialmente en lo que se refiere a ellos, pues la oferta de cuerpos es tan abrumadoramente numerosa y variada que las personas y sobre todo las mujeres, terminan convirtiéndose en objetos descartables.

Así que, se prefiere un hombre poco o nada deconstruido o consciente aunque su única cualidad sea querer estar, siempre con la idea ilusa de que si nos esforzamos más podríamos convencerlos de cambiar, aunque eso implique estar esperando algo que nunca va a convertirse en realidad y que implica un esfuerzo mayor que el de quedarse solas o cultivar otras relaciones, incluida una más sólida con nosotras mismas.

lunes, 15 de septiembre de 2025

Des-aciertos

 El dardo que no da en la diana

la bomba que no explota

la bala que roza

la sangre que no miente


La histeria del cuerdo

la solidez del loco

la agonía del payaso

la alegría del suicida


La empatía del gato

la hipocresía del perro

la esperanza del atardecer

la tristeza del despertar


El desamor de los enamorados

el optimismo de la guerra

las lágrimas del asesino

los pecados del beato


La dignidad del estafador

la lascivia del cura

¿Quién el bueno

y quién el malo?


Lo que dijimos

y lo que no

al vivo

al muerto

al desaparecido


El daño que nos hicieron

las dagas que clavamos 

cada día

de esta infame,

luminosa vida


martes, 9 de septiembre de 2025

Quédate aquí

 En este reducido círculo 

en el que solo tú y yo entramos

siento que me abrazas

me proteges y me cuidas

aunque no pueda definirte

más allá de intuir tu presencia cuando me miro al espejo

acostándote en la cama cuando yo lo hago

sentándote a mi lado en el piso de la ducha


No eres un fantasma

tal vez mi ángel guardián

mi Ánima

la sombra que proyecta mi cuerpo material 

cuando sobre él rebota la luz

¿Cómo nombrarte?

Sombra de mi sombra, luz de mi luz 

desasosiego perenne, silencio que persiste

aura que me rodea.


No abandones tu puesto de vigilancia 

ni aunque me veas a salvo

no pestañees, si es que tienes ojos

no dejes de respirar sobre mí:

tu vaho es el calor que me abriga cuando mis huesos tiritan

tu aliento húmedo apaga la hoguera que de vez en cuando crepita en mi ser

no permitas que mi existencia se reduzca a cenizas


De un ayer que quiere borrarme

de un hoy que me ignora

de un mañana que huye de mí

eres yo, pero no soy tú 

tu esencia es imposible de comprender para mi existencia humana:

Nos vemos al otro lado

miércoles, 27 de agosto de 2025

Preguntas

 Últimamente me cuestiono si, en lo que a relaciones se refiere, debemos renunciar siempre a algo para obtener ya sea amor, amistad o compañía; porque si lo pensamos bien hay espacios (incluidos los físicos, como el lugar en la cama, en el baño o en el armario) que cedemos para que el otro o la otra entren en nuestra vida; también una gran parte de nuestro tiempo de ocio o actividades solos o con otras personas, que entregamos porque creemos que vale la pena sacrificarlo todo por el afecto... ¿La vale, realmente? Muchos responderán que totalmente.

¿Qué es lo más sensato? ¿Ir tras un ideal imposible aunque se nos vaya la vida buscándolo, o amar "imperfectamente" a alguien que se parece poco a lo que soñamos -porque no cumple con todos los ítems de nuestra check list- pero está ahí, plenamente dispuesto? ¿Qué tan realista es quererlo ‘todo' en una relación: compromiso emocional, cuidado, demostraciones de afecto, buen sexo? ¿Y qué tan justo es con nosotros conformarnos con solo algunas de esas cosas?

Suele pasar que cuando exigimos o ponemos condiciones nos sentimos culpables de forzar las cosas, porque desde el principio sabíamos que la otra persona iba solo tras el intercambio de fluidos corporales (sexo, obviamente) ¿Deberíamos sentirnos responsables de pasar por alto la bandera roja de que haya aceptado nuestras demandas únicamente para acceder a nuestros cuerpos? ¿Lo justificamos con el argumento de que el amor vendrá después, porque este "se construye con el tiempo"?

Y si existe la pasión, los fuegos artificiales, la piel erizada, pero está salpicada de love bombing, refuerzo intermitente y apego desorganizado (para hablar con términos actuales); o, por el contrario, estamos en una relación en la que no hay descargas de adrenalina pero nos hace sentir seguras, nos da tranquilidad y no una montaña rusa de celos o dependencia, ¿con cuál quedarnos? ¿Qué, además de lo ya estudiado por la psicología, nos hace decidirnos por una y no por otra?



miércoles, 20 de agosto de 2025

Rapunzel

 Cuesta creer que estuve viva y fui libre

desde esta celda recuerdo andar por calles y oler flores

ensuciar mis zapatos con mierda de perro

manchar mis shorts con chicles que se pegaban en los bancos del parque

y con sangre mensual

vomitar el vino dulce en muchos andenes y en el campus adorado

toquetearme bajo faroles con hombrecillos excitados 

y pelearme con señoras que paseaban perritos casi ahorcados por sus correas

mostrar los senos desnudos a algunos transeúntes

besar hasta que se me hincharon los labios

recoger las palomas muertas que dejaba mi gata

y extraños paquetes de mujeres celosas en la entrada de mi casa


Pero antes de vivir deseé mi muerte

y la suya 

tanto, que las horas que faltaban para ese momento parecían no pasar

¡Cómo la odiaba!

En las noches se me iba el aliento en espasmos de llanto rabioso

el odio volcánico se fue convirtiendo en el pitido sordo de la espera

pasados los años y encerrada en este castillo 

por una suerte de encantamiento terminé por amarla

primero con timidez, luego con pavor 

con una especie de ahogada necesidad 

como cuando era pequeña y el olor de su pijama me hacía conciliar el sueño

empecé a levantarme por las noches para comprobar que respiraba

me acercaba de lejos para sentir su olor

la dureza se fue volviendo una ternura muda 

que nunca más reculó:

empecé a rogar que fuera inmortal.


                                    Ya no saldré de esta torre

                                    hasta que cumpla mi condena 

                                    -una sin término-

                                    que tal vez sirva para lavar mis culpas

                                    o solo acalle la conciencia.



viernes, 15 de agosto de 2025

Un desecho

 Un poema que en la cabeza se aproxima a lo sublime

en la tinta no es más que basura descartable:

hoy he pensado en mi muerte y he llorado 

-el grito de mi madre junto a mi cuerpo sin respuesta

sin poder moverme con sus pocas fuerzas

siguiendo absorta los pasos apurados del personal

"señora, firme aquí" como si eso fuera todo 

(y es todo)

ha logrado conmoverme-


Pensé que debería morir satisfecha

con el hambre y el deseo colmados

sin añorar esos tiempos 

en que amaba y reía 

aunque, ¿cuándo fue, musa, ese momento?

¿Si morí tan pequeña y todo lo viví a través del velo del llanto?

¿Si el placer nunca lo fue del todo

Y todo dolió?

Nunca estuve aquí 

lo que otros veían era un holograma

solo una actriz de segunda en este mediocre melodrama.

martes, 12 de agosto de 2025

Envejeciendo

 Hacerse mayor, como morir, es una de las muchas cosas que uno cree que solo le pasan a los demás. 

Nos convencemos de que siempre vamos a ser los mismos -como si las huellas que se fijan en nuestros cuerpos fuesen voluntarias y por un acto consciente pudiéramos impedir que aparecieran-; por eso solemos decir, cuando encontramos a alguien contemporáneo o mayor que se ve como se tiene que ver para su edad: ¡Cómo está de viejo fulano! O ¡Cómo está de acabada sutana!

No se nos ocurre en absoluto que otros puedan decir lo mismo de nosotros, estamos tan seguros de haberle ganado la partida al tiempo con nuestra actitud jovial, nuestro rechazo a sentirnos anacrónicos amando lo que amábamos en los "años mozos" (como la música de nuestra época), descubriendo y viviendo cosas nuevas, mostrándonos actuales en tendencias y tecnología, tratando de seguirle el paso a la moda y los miles de contenidos disponibles en ese monstruo que es "la red"...

Y sí, lo hemos logrado: luchamos contra el tiempo y de cierta manera lo vencimos, aun cuando la realidad física (aunque por dentro nos sintamos los mismos) sea abrumadora: las canas se multiplican, las líneas de expresión se hacen más profundas, la piel se afloja y las articulaciones dejan de resistir estoicamente los golpes de la vida. Pero también, aunque no en todos los casos, con los años aparecen la madurez, la serenidad y la sabiduría, que no son poca cosa. 

¿Por qué nuestra sociedad desprecia tan valiosas cualidades e idealiza una juventud -afortunadamente efímera- en la que nos acompañaba la lozanía pero no la experiencia, en la que los errores parecían no tener fin, algunos de los cuales determinaron para siempre el rumbo de la existencia? ¿Por qué, si sabemos que cualquier vieja o viejo de una u otra manera es sabio solo por el hecho de haber vivido tanto, nos hacen temerle tanto a la verdad revelada de la senectud?

jueves, 31 de julio de 2025

 ¿En qué momento mis ojos 

empezaron a mirarte distinto?

A veces, 

me salvas de una pesadilla

otras, me hundes en una

me das una ilusión 

y luego me llena de miedo

tu afán por dejar la puerta abierta

aclarando que podrías irte mañana u otro día


Puedo sentirme absolutamente complacida 

o completamente sola a tu lado

 -y eso asusta-

es para alucinar cómo te idealizo

luego te destruyo

todo en cuestión de minutos,

tal vez para no creer lo rara

lo extasiada que me siento 

sin algo a lo cual aferrarme 

y sin desear hacerlo


porque estar y estarnos es como una sed 

que no se sacia

como beber de una fuente inagotable

no recordar nada de lo anterior

con tu voz como una sinfonía 

estruendo armonioso que me hace querer vivir

escuchándola

martes, 22 de julio de 2025

Flashbacks

 En noches de desvelo alucino con el lugar vacío

que aún guarda 

los ecos de las risas

la sal de los sudores

el timbre de las voces que variaba

del susurro embelesado 

al cataclismo del desencuentro

sin nuestros cuerpos en él,

pero en la memoria siempre


A veces, parece un sueño: 

¿estuve realmente ahí?

¿Éramos nosotros 

(uno que ya no existe)

en cada rincón del baño, 

de la cocina, de la habitación?

¿Qué fue del gato

que nos miraba con ojos desorbitados

para luego dormir

acurrucado en la ventana?


Tanto que costó salir de allí 

y ahora solo quedan

un cementerio de muebles 

coronados de sábanas como fantasmas,

unas materas con cadáveres de plantas

y por todas partes 

las huellas invisibles de las pieles

como escena de un crimen

que nunca pudo resolverse.

lunes, 7 de julio de 2025

He dicho basta

 La vida se aprende viviendo: no me pidas, niño, que te muestre el mundo del que ya estoy de vuelta.

No tengo por qué enseñarte el Golem de Borges ni la locura de Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia; no esperes que te cuente que Nina Simone escupió la rabia negra y aún me estremece la canción de Silvio; no quieras conocer a través de mis ojos la belleza de Brando.

¡Yo! ¡Que suspiré tantas veces por la muerte de Emma Bovary y la injusticia cometida con Valjean! 

Que aprendí mi primer poema a los 6 y buscaba en los periódicos del domingo las caricaturas y el crucigrama que nunca lograba llenar.

No pretendas convencerme de que la letra escrita no importa, mientras me tratas de impresionar con tu pasión inagotable y te ríes con payasos que no buscan emular a Keaton ni a Chaplin. 

Yo perdí a Garzón bajo las balas en una esquina.

Fui envilecida por Escobar en los ochentas y un poco asesinada con Pizarro en los noventas.

Lloré con cada masacre en los pueblos de mi tierra.

(Pero no tienes por qué saber de eso y tampoco tienes la culpa). 

Solo venimos de tiempos distintos, de viajes en tren, yo, y en aviones supersónicos, tú.

No lo hagas ahora, que solo deseo hacer mermeladas y sentarme en una mecedora con un gato sobre mis piernas, mientras suena la voz quebrada de Serrat en el viejo radio.

Deja que muera en paz.

sábado, 21 de junio de 2025

Viciosa lengua

Lengua gatuna rasposa

Vicioso adminículo que brota 

De la caverna sellada por los labios

Grande, bulbosa, rosada

Desciendes aparatosamente por el cuello

Para deslizarte por las colinas de la espalda

Y bajar a las rodillas deteniéndote en la meseta del vientre

Dejando tras de ti el olor de la saliva en la carne

Del ansia

Como antesala de la lucha

Que tiende a los guerreros vencidos al sol

Sedientos del humo y el elixir.


Lengua de los mil venenos y los cien fuegos

Deberías ser declarada monumento nacional

Heroína de mil batallas

Premio nobel de paz 

Por borrar toda pena y tanta falta

Por arrancar gemidos

De los que no destrozan el alma.

domingo, 15 de junio de 2025

¿Laissez faire, laissez passer?*

   

*Expresión francesa que significa «dejar hacer, dejar pasar» refiriéndose a una completa libertad en la economía: libre mercado, libre manufactura, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos. 

 Me gusta pensar, es una de las cosas que más me gusta hacer, aunque no lleve a nada, aunque poco bueno, interesante o ‘productivo' (en el sentido capitalista del término) salga de ese ejercicio...

Creo que muy a menudo los problemas en las relaciones no son por una cuestión de amor o su falta: son ‘conceptuales'. Esas pequeñas o grandes cosas en las que no se logra un entendimiento, como las ‘formas de ser' de cada uno, los valores, principios, posiciones, incluso fobias que terminan siendo insoportables y difícilmente llegan a ser procesadas o admitidas dentro de lo que compone un vínculo y por tanto impiden que se llegue a materializar el acuerdo entre esos dos o más que componen el lazo. La manía que se hace intolerable, esa reaparición de algo que pareció haberse dejado en claro mucho tiempo atrás; lo que pides porque para ti es irrenunciable, pero para el otro es absolutamente irrelevante; lo que definitivamente parece no llegar a entenderse del todo y se repite...

¿Qué hacer?  Nos preguntamos. ¿Dejar pasar, ceder ad infinitum en temas que parecen ser irreductibles, esperar el cambio que no llega? ¿O matar la indignación, el autorrespeto, la dignidad y callarnos?

Pero no, callarnos no: lo hicimos tanto que ya no parece una opción. No por nada hemos llegado hasta aquí, después de tanta agua corrida debajo del puente.

¿Entonces? ¿Sería mejor quedarnos solos?




miércoles, 7 de mayo de 2025

La vida horizontal

 Tenderse

retozar en la cama limpia 

sin sueño ni insomnio

hacerse un ovillo

volver al vientre primigenio

dar vueltas

estirarse

con los miembros hacia todos los puntos cardinales

-cual Hombre de Vitruvio- 

arrellanarse en el sofá

en la colchoneta, la estera, el somier

recostarse en el banco de un parque

tirar una manta en el suelo

revolcarse en el pasto

envolverse en una bolsa de dormir 

meterse dentro de una carpa

acurrucarse, solo o con otro

desperezarse

abrazar a la almohada

disfrutar 

esos primeros minutos 

del despertar feliz.


sábado, 3 de mayo de 2025

Si supieras...

 Me hubieras visto pa

tratando de parecer fuerte todos estos años

aunque por dentro me estuviera muriendo

                                         (y así desde los doce)

te sentirías orgulloso

cada vez que luché, que me negué a rendir

las tantas veces que volví a empezar

aunque ya no deseara seguir

¿que si te odié? 

toda la vida, casi

por dejarme sola

por no estar para tirarles la puerta en la cara

para pegar unos cuantos gritos, 

fruncir el ceño

y darme un abrazo

que me hiciera doler las costillas

para sentir tu aliento alcohólico

tu barba de tres días

para estrechar tu mano rolliza

y escuchar una voz

que no fuera la suya.


jueves, 24 de abril de 2025

Abril, 2025

 "Calladitas", nos dijeron

"Calladita", escuché

Obedecí y callé

            (El silencio se convirtió en un gesto,

         un torcer de boca que castigaban con                                                                                                                                          pellizcos

                    y costó años borrar de mi cara)


Solo a escondidas, escribía

Me odiaba, también a escondidas

Soñaba, en silencio

Lo que creía nunca alcanzaría


¿Qué hice de mí?

Me preguntaba

¿Qué me hice, yo?

No respondía

¿Me lo hice a mí?

Me castigaba

Y cada noche me perdía

                               

¿Todavía podré?

Me lamentaba

¿Me encontraré?

Oro por ello

¿Los dejaré ir?

Algún día

Y lo empecé a hacer, aunque con miedo


Entonces una voz que salía de adentro dijo:

Estoy aquí

Aún puedo.

sábado, 12 de abril de 2025

Migrante

 Hace unos días despertaba en mi cama

escuchaba el canto de las guacamayas

subí a ese tren y ahora

piso otro suelo que no es el mío

¿Qué es ese olor?

Extraño mi casa

-madre es casa,

lejos todos somos huérfanos-

¿Por qué vine?

¿Dónde están todos?

No había sentido tanta soledad

nunca mis palabras se sintieron tan prisioneras

tan tristes;

mis manos no se ven por las llagas

mis pies supuran

mi piel, tan quemada por el sol

que no me reconozco en este vidrio roto

que uso como espejo

mi boca está silenciosa como un templo tibetano

hablar podría delatarme

y sus perros me perseguirían

hasta destrozarme.

Aunque ya lo estoy por dentro:

ya he muerto.


Mía

 Ni la esposa 

Ni la madre de

Por mi cuenta

Sola

Lo que sea que signifique

Con todo lo que eso implique

(Aunque nadie acerque una manta

Para calentar mis pies)

Y la noche aceche

Sin unos brazos que me rodeen

Sin una respiración

Que se acompase con la mía.

 

jueves, 27 de febrero de 2025

Una promesa

 Me preguntaba si eso que sentía era amor u otra cosa; “tal vez es solo una pasión" me decía, al tiempo que pensaba: "¡pero no puedo ignorarla, la pasión lo es todo!" Y me veía a mí misma como una de esas protagonistas de las películas que soñaban con enredarse en aventuras para escapar de sus rutinas; buscando beber de la fuente del amor que había dejado de fluir en sus vidas. Traté de huir sin lograrlo, al cabo de tantas semanas y tantos meses, que acabé por pensar que debía dejar de evadirla y hacerle frente. 

Entonces, intenté configurar en mi cabeza una relación que implicara olvidarme, no solo de las señales de alarma, sino de los hechos, que entre los dos habían hablado tan fuerte y tan claro.

Fue cuando descubrí que no podía atrapar el humo y que esa pasión era, como el título de ese maravilloso libro “La promesa de la felicidad": de una imposible y efímera como la llama de las luciérnagas; una solo presente en escasas ocasiones en las relaciones estables y casi ausente de aquellas que penden de un hilo, como solía ser la nuestra. 

Sus besos eran la cuota inicial de esa promesa; sus palabras, la gasolina de ese fuego que crecía dentro de mí esperando la realización del tan anhelado momento de consumación de todos nuestros deseos juntos, los que nos habían sido esquivos en los años vividos, en las pasadas relaciones, en los amores fallidos. Él y yo por fin en nuestro lugar feliz, lejos de todo lo que pudiera hacernos daño, y sin embargo... 

¿Cómo deshacerse de lo que está pegado adentro como una costra; de lo que no puede blanquearse como un paño curtido, agazapado como está en una esquina del alma cual una pequeña sombra que va creciendo alimentada por engaños imaginarios y rencores, despertándose cualquier día o noche convertida en un monstruo gigante y terrible?

Allí estábamos ambos, negándolo, intentando encajar una figura cuadrada en un espacio redondo, aferrándonos, por temor al fin de lo que nunca empezó, de lo que nunca fue. 

Hasta que terminó desvaneciéndose, como el vaho cuando se abre la ventana, liberándonos. 

Eres libre. Soy libre.  

jueves, 13 de febrero de 2025

Cavilaciones

 Lo peor que nos puede pasar es estar seguros de tener la razón, creer que vamos por el sendero correcto mientras otros equivocan el camino. Nunca vamos por la vía precisa porque esta sencillamente no existe, menos cuando más convencidos estamos de ello; lo único sensato, recomendable, sano, es dudar hasta de nosotros mismos.

Y es que la vida, la de todos -incluso el más sabio, asertivo, luminoso- es como un techo del cual nunca terminamos de tapar los agujeros; reparamos algo, parece haber funcionado, estamos tranquilos unos días, tal vez semanas o meses y nuevamente empezamos a notar que algo falla: las antiguas o unas nuevas goteras parecen estarse abriendo pero las ignoramos, sentimos por momentos unas chispitas de agua, unas mínimas salpicaduras que parecen imaginarias y de pronto, ante un aguacero inesperado, todo el lugar está chorreando, inundado.

Entonces, intentamos nuevamente arreglar lo que irremediablemente terminará volviéndose a dañar. La solución, dirán algunos, es impermeabilizar el techo y en ese punto deja de funcionar la metáfora, porque, sí, en el caso del techo existe una alternativa efectiva y posiblemente permanente, pero en nuestra vida, la única solución definitiva es para la mayoría la más escalofriante, la más indeseable de todas:¡No existir!

Así que, ¿qué nos queda? Errar, sufrir, hacer sufrir, no darnos cuenta de nuestras pifiadas o no querer hacerlo; luego la posterior toma de consciencia, sentirse como la mierda, tal vez intentar reparar el daño, lograrlo o no, sabernos perdidos y volver una y otra vez a iniciar el ciclo de absurdas certezas, errores menores o mayores, cavilaciones, arrepentimientos, actos de contrición. Y una vez más aplazar el proceso de perdonarse, que debería ser el principio de todo, pero muchos nos saltamos y para otros toma toda una vida.

Está también la posibilidad de convencernos de que ningún caso somos culpables de nada, de que lo son los demás, las circunstancias, la vida misma... Y de ese modo ni siquiera dudar, arrepentirse o intentar reparar: solo seguirla cagando sin asumir ninguna consecuencia.

miércoles, 22 de enero de 2025

Ausencia

 El viento sigue soplando con furia

el sol no da tregua

los perros ladran al atardecer 

los martillazos de la construcción vecina se detienen a mediodía

mi colchón se ahueca en el centro


El sudor solo dibuja el contorno de un cuerpo

tu olor se esfumó de este lugar irrespirable

tu risa ya no resuena en la ducha

la marca de tus labios desapareció de la taza que usaste

fuimos felices sin pensar que tal vez 

sería la última


Si lo llego a considerar,

habría besado cada poro con mayor fruición 

no hubiera rechazado ningún arrumaco 

-aunque las plantas se secaran, el canario muriera en su jaula

y el teléfono brincara como poseído por la epilepsia-

te hubiera raptado para siempre

entre mis sábanas.

miércoles, 15 de enero de 2025

Del 74

Ya habían matado a Allende

Los Beatles nunca más tocarían juntos

El viaje a la luna parecía un sueño borroso

Y la vida comenzaba para esta criatura


Que no pidió venir, igual que todos

Bien alimentada, como correspondía

Querida, porque tocaba

Reprendida, tal cual se debía


Creció sin entender por qué

Debía terminar la sopa

Aunque hicieran 34° a la sombra

Y el uniforme asfixiara


Por qué

Los secretos bajo la alfombra

Los gritos como única manera de comunicarse

Y callarse lo importante


Los amores fueron esquivos 

Las decepciones, constantes

La felicidad, inalcanzable

La vida, una ilusión perdida


Moriría sin saber

De impuestos prediales y declaraciones de renta

De lechos matrimoniales y cuartos de bebés

Pero no digan

Que no hizo lo que pudo.


Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...