miércoles, 18 de diciembre de 2024

Este vacío...

 Causa un poco de temor esto de no sentirse enamorado por primera vez en décadas, de no estar en medio de un síndrome de abstinencia sino más bien en una nostalgia tan leve como una delgada bruma en medio de un vacío que no es el de la desesperación; uno que no busca ser llenado con angustia como otras veces, o al menos no con otra persona, tal vez con varias, con uno mismo y con actividades, pensamientos, observaciones o simplemente nada; tantos años pensando que la vida sería triste sin una pareja y ahora la tranquilidad no es una excepción sino la regla. 

Por supuesto que se extrañan cosas: los besos, los abrazos, la voz, el aliento, no de alguien en particular, sino en genérico; la cercanía, la complicidad, las conversaciones de noche en la cama, los susurros al oído, las piernas entrelazadas... Pero sales de ese espacio idílico y te levantas a vivir la vida con alguien que no te acepta como eres, que te hace vivir en el temor constante de "hacerlo" molestar, a quien no sabes cómo decirle ciertas cosas; quieres taparte los oídos para no escuchar sus reclamos, sus ofensas, sus acusaciones y ya no quieres que tu vida sea más ese carrusel de emociones...

No sabes si el amor estará vedado para ti en adelante, porque no quieres perder tantas conquistas adquiridas: la paz mental, la satisfacción de aceptarte como eres, aún sabiendo que como todos cometes cagadas; la certeza de que tu camino no tiene que ser como otros dicen ni igual al de nadie más, que todos estamos luchando contra algo, que merecemos comprensión y empatía pero también poner y que nos pongan límites; que nadie puede ser juez de otro y menos si desconoce sus dolores, sus debilidades y sus más íntimas inseguridades... 

¡A cuántas personas les diste el poder de opinar sobre ti y criticarte tan severamente que sentías que te desgarrabas por dentro y ahora solo te guías por tu consciencia, tus aprendizajes y el criterio que has construido con los años! ¿Qué nombre ponerle a esto: madurez, crecimiento, estar encontrando por fin el equilibrio? Da miedo que sea solo temporal y regresen los sufrimientos, el necesitar, los apegos, la carencia... Pero te sientes fuerte ahora y con la seguridad de que sea lo que sea que venga, vas a poder con todo.

Y vas a estar bien.



domingo, 15 de diciembre de 2024

Tus ojos

 ¿Son marrones, como la madera de la mesa en que escribo sobre esa, nuestra única noche?

¿O son negros, como ese cielo que vio pasar las horas que parecían acelerarse con mis ganas de enroscar tus cabellos en mis dedos, de besar tus yemas sucias, tus uñas casi devoradas por tus muchas ansiedades?

Ante tu orfandad quise adoptarte.

Quise ser tu abuela para darte la aguapanela y el pan por la mañana 

para desnudar tus nalgas y zamparte unas palmadas por travieso

¿Por qué solo me mostraste tu bello perfil? 

¿Por qué tus ojos rehuían los míos?

Fuiste cruel al negarme tus besos borrachos

por no dejarme sentir tus manos sobre mí

lo más cerca que estuve de tus labios fue el cigarrillo que compartimos

solo te robé ese rato en una calle sucia

en la que oriné mil veces sobre el andén mientras te miraba a lo lejos

que no volverá a repetirse porque eres de otro firmamento 

uno vedado para mí.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

Lenguas muertas

 Si por cada relación que se rompe 

hay una lengua que muere

me quedaré muda

por todas las que asesiné

de tanto amor que no fue


Son muchas las frases que ya no pronuncio:

los "te amo" desaparecieron para siempre

"eres todo para mí" también se ha esfumado

"te doy mi vida" ya no se escucha más

en este rincón de la habitación


Solo frases insoportablemente prácticas:

"un kilo de carne, por favor"

“me bajaré aquí"

"quisiera pagar esta cuenta"

y odio tener que pronunciarlas

cuando mi boca podría estar diciéndote al oído:

"házmelo otra vez"

mientras muerdo tu cuello


Tanta rabia me da 

no poder decir tu nombre,

que lo hago a solas y fuerte

en la ducha

con el agua corriendo

lo grito

para que llegue a ti como un rumor lejano

donde quiera que estés


Esa lengua muerta que era nuestro código

sigue allí 

esperando que sus dos únicos hablantes 

la revivamos 

incendiando la cama y las paredes

con cursis palabras de amor.


lunes, 25 de noviembre de 2024

Amar hoy

 Naciste en una familia ¿normal? ¿anormal? (¿qué lo determina, por cierto?) que te dio techo, comida, ropa, "estudio" (porque educación, quién sabe). Tuviste lo suficiente, no tanto como otros, no tan poco como muchos. Te quisieron, o al menos eso crees (¿cómo saberlo?). Te dieron algún afecto de niño, cada vez menos mientras crecías, luego todo se iba volviendo regaños, prohibiciones, castigos, reprimendas. 

¿Te brindaron contención y apoyo? (espera, ¿sabían ellos lo que era eso?) Te hiciste mujer -lo que sea que eso signifique- o más bien un ser adulto, no en una noche apasionada entre las sábanas blancas de una cama de hotel, sino poco a poco, con el paso de los días y las cosas. Amaste y te amaron.

Al partir para siempre el hombre de tu vida buscaste en otros lo que no te daban en casa: amor, admiración, aceptación; también en los amigos. En las amigas te resignaste a encontrar compañía, escucha y algunas veces apoyo, pero ellas no te iban a admirar por tu capacidad de seducir: no podías despertar su deseo. Aprendiste tardíamente a amarlas sin juzgarlas, ahora son tu refugio de los amores fallidos, de los muchos años transcurridos buscándolo en vano.

Quien estuvo en las revelaciones más dolorosas para sostenerte fue un hombre, quien te abrazó cuando perdiste a la abuela que tanto amabas también lo era. Con ellos pasaste noches mágicas y gracias a algunos sobreviviste a los fracasos, porque te quisieron; también te abandonaron, te hicieron llorar, te privaron de su amor y dijeron cosas horribles. Aún son importantes y aunque lo intentaras, sabes que nunca podrían ser tus enemigos.

Ahora agradeces un mensaje aunque no siempre resulte en una conversación, puede que sea solo un "hola" que respondes con emoción a veces sin que sea leído ni contestado de vuelta; con frecuencia es una frase incompleta, que pareciera escrita sin interés. Te has preguntado si deberías seguir el consejo de unirte a una aplicación de citas y someterte al mercado de cuerpos, de crear perfiles atractivos para ser escogida; tal vez implique usar maquillaje, mostrar más piel, taparte las canas, porque, ¿quién querría una persona que se ve vieja? No importa que lo seas, el imperativo dice que debes intentar a toda costa ocultar tu edad y sus señales, no revelarla.

Como no tienes Netflix ni has visto ninguna de las series que te recomiendan, no conoces el Parque del Café ni has ido a ver ballenas en el Pacífico, no pagas el año completo de gimnasio para ir de vez en cuando y las hamburguesas de 40 mil por las que todos deliran prefieres prepararlas en casa con carne común, se te ocurre que tal vez no seas interesante para nadie.

Pero, si lo piensas, la soledad siempre te ha acompañado, ¿cuál sería la diferencia ahora? Los demás duermen cuando te despiertas sollozando de un sueño en el que eres niña nuevamente y juegas en la casa de tus abuelos, mientras una voz dentro de la fantasía te dice que ellos ya no están contigo y no los verás nunca más (algo así como una consciencia dentro de la inconsciencia); tampoco cuando la ansiedad te recorre de los pies a la nuca ni cuando te desvelas pensando en lo terrible que será tu vejez, sola.

Nadie está contigo en el baño cuando lloras, ni en la cocina cuando en la mañana tomas tu café. Tampoco están ahí cuando bailas frente al espejo y te ves a ti misma como la criatura más bella del universo.

Así que, no los necesitaste nunca y no los necesitas ahora. 

Por favor, créetelo.

jueves, 31 de octubre de 2024

Mi cuerpo

 Este territorio de pies helados como mares australes

mis piernas que se entrelazan siguiendo el ritmo agónico de un bandoneón,

las caderas poseídas por los espíritus del Sorte venezolano,

el vientre húmedo y palpitante, como la devastada Amazonía

y mi cabeza, una tempestad de guerras eternas como las colombianas.


Este continente pierde el aliento cuando lo elevas a tus cumbres bolivianas

se deleita con los manjares peruanos que introduces en mi boca

soy tu Uruguay, pequeña pero rebelde

tu Paraguay, desconocida y lejana

estos son tus dominios desde mi Patagonia hasta mi Punta Gallinas 

pero cuídame: podrías perderme cualquier día

como a la ingrata Panamá.

lunes, 28 de octubre de 2024

Cansancio

 Tengo 6 años y estoy jugando al papá y a la mamá con un vecinito en una ponchera, hacemos algo como restregarnos con la ropa puesta. Creo que me gusta.

Tengo 12 años y un visitante frecuente de mi casa me obliga a besarlo y me toca. Me siento culpable y no sé si me gusta.

Tengo 21 años, un conocido con el que compartía mi despecho por un amor hace cosas conmigo sin mi consentimiento, me siento mal y no me gusta.

Tengo 32 años, estoy en la fiesta de cumpleaños de mi ex y bebo de más, me acuesto en su cama y se aprovecha de mí (dice que era lo que estaba buscando). No lo estaba buscando y no me gusta.

Tengo 48 años, un amigo me toca los senos "sin querer" mientras hablamos, me hago la desentendida, pero no me gusta.

Deberían saber que, aunque no lo dijéramos, nunca nos gustó.

lunes, 21 de octubre de 2024

Tú, allá

 Ahí estás, lejos de ella 

saboreándola en tu recuerdo

cargando con tu pesada humanidad

sin querer estar aquí ni allá


Tenías que destruir lo poco cierto

lo único firme en tu suelo movedizo

esparcir tu mancha de odio sobre la superficie clara 

escuchando a tus demonios 

que no te iban a dejar amarla 

como tanto deseabas


No se puede dar lo que no se tiene

y tú no puedes amar porque te odias

tu autodesprecio es una sarna que se extiende

a todo lo que intentas tocar.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Esa noche

 Me diste un beso bajo la lluvia

y mientras veía tu espalda alejarse, pensaba: 

¡Qué ganas de restearme, de poner las fichas que me quedan en la mesa,

tirar toda la carne en el asador!

Quemar las naves y no volver

al amor tranquilo

a la pasión controlada

a los riesgos menores

arder en tu fuego

azotar puertas y partir vasos

trenzarnos en una pelea que termine 

en el piso con nuestras piernas enredadas

quiero una noche que no acabe nunca

con una lluvia silenciosa cayendo en la ventana.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Lo haría

 Te amaría otra vez aunque sin miedo

porque me diste un poema, tres canciones y una noche de pasión

un viaje inolvidable por una carretera desolada

mareados de curvas y amor imposible

llenaste de libros mi mesa de noche

de rostros mi álbum de fotos

le diste color a mi ciudad gris

y amaste a mis antepasados.


Te amaría nuevamente 

sin espiar en las sombras de la madrugada 

por si llegabas con olor a otra

no temería tus sonrisas en mitad de los silencios

ni convertiría el amor en crispación

no negaría caricias que se morían por volar como palomas

y que estrangulé por orgullo.


Te lo daría todo y no mantendría 

una cuenta de ahorros secreta (por si acaso)

 no esperaría como una catástrofe nuclear

lo que terminó por suceder

sin que sirvieran de nada 

las advertencias

las suspicacias

los desvelos.

domingo, 25 de agosto de 2024

Física pura

 Será el cambio climático que derrite los glaciares

y nos tiene a todos muriendo de calor

sumergidos en charcos olorosos a fragancia de Paris Hilton

pero lo que siento por ti se ha convertido

en un fundamental problema de física:

el volumen

la envergadura

la talla

son cosas importantes.


El volumen de tus bíceps

la envergadura de tu espalda

la talla de tu miembro

la dimensión de tu abrazo

la circunferencia de tu boca

la medida de tu piel

-cada centímetro que quiero morder y chupar-

los litros de ese líquido caliente 

que se derraman por la superficie

de la cama 

del sofá

del piso

de los cuerpos de ambos.


Te mido y te peso:

taso la fuerza con que estrechas,

la velocidad con que embistes,

la intensidad de tu ansioso palpitar

encima

detrás

debajo

delante

de mí.

jueves, 18 de julio de 2024

La Doctora

 He llegado a dudar de que la que se manifiesta en las redes sea su personalidad real, pero también me cuesta creer que sea todo parte de una actuación, de un personaje que (para su complacencia, al parecer) le genera tantos odios como amores. Me refiero a la sobrina de nuestra flamante exministra durante el gobierno de Betancur, a quien por cierto se le atribuye haber intentado ocultar los hechos del Palacio de Justicia con la transmisión de un partido de fútbol (por cierto, ¡qué sorpresa desagradable saber que este bonito deporte puede ser utilizado para fines tan abyectos!).

Por momentos creo que le gusta ser odiada solo para luego victimizarse y gritar a los cuatro vientos: soy la única voz sensata en este muladar, me odian por ser mujer, feminista y vegana, pero sobre todo muy docta, conozco tanto el idioma que me tocó en gracia como lengua materna que me puedo jactar de decir cuanta palabra vulgar se me ocurra, porque cuando la digo lo hago con suficiente conocimiento de causa, no como otros, que lo hacen desde su ignorancia". Entonces su egolatría, su ensimismamiento, su arrobamiento consigo misma le hacen creer que es una genialidad decirle a cualquiera, pero en este caso a un insulso hombre -privilegiado por muchas razones pero carente de entre otras cosas perspicacia- que fue concebido por ese lugar del cuerpo tan valioso y denostado por donde se expulsan los desechos.

Está convencida de que nunca se equivoca y aunque puede -como todos los demás mortales que no pertenecemos al Olimpo donde mora, no rodeada de otros dioses sino valientemente solitaria, a salvo de todos los intentos de dañarla- tener momentos de gran lucidez y decir cosas tan absolutamente sensatas que su peor enemigo debería avergonzarse de contradecirla, nadie, ni siquiera ella es infalible y se descacha con mucha frecuencia; como ahora con su alineamiento con la derecha colombiana ignorante y violenta en la defensa de Israel frente a la ampliamente documentada masacre palestina. Alguien debería atreverse a decirle: "Doctora, con toda humildad, nadie puede saberlo todo ni opinar con suficiencia lo que se le venga en gana sobre todo".

Porque opina de lo suyo y de cuanta cosa se le ocurre, pero lo hace como si su postura fuera la única cierta y admisible y la de los demás cacareos de ignorantes envidiosos e inferiores.

Supongo que lo importante es que lo que diga genere polémica, mucho tráfico en sus redes, ventas de sus libros y talleres o menciones e invitaciones a debates en programas radiales; lo que me llama la atención es algo que parece estar en su personalidad (perdonen que aquí aflore la psicología) y da visos de convertirse en algo patológico: que no tolere que se le contraríe ni se le discuta o que se le intente persuadir de algo distinto a lo que piensa y dice, porque eso implica una cancelación inmediata de la o el atrevido de su vida y sus afectos.

Y no me refiero a bloquear a gente desconocida en las redes sociales, sino a eliminar de su vida a personas a las que considera desleales por no entregarse completamente a su causa, sin que exista para ellas la más mínima posibilidad de redención. Tal vez es en el fondo alguien frágil que necesita protegerse (más de ella misma que de ningún otro, me atrevería a agregar), aunque haga lo contrario exponiendo tanto de sí en los medios; es posible que en una época en que muchos buscan ser políticamente correctos ella esté dispuesta a inmolarse con tal de defender su verdad; quizás crea que puede decir lo que piensa solo porque es capaz de tejer elaborados y a veces hasta traídos de los cabellos argumentos y que, basados en que se trata de una persona con una vasta educación los demás debemos aceptarlos sin chistar. 

A veces pienso que más que querer ser odiada necesita desesperadamente ser amada y aceptada. El problema es que a su alrededor no desee amigos ni colegas sino súbditos.

jueves, 4 de julio de 2024

Días grises

 1

Arribo a una edad contundente e inapelable

Cifra ingrata que me privó de disfrutar toda una década

(Esperándola, temiéndola)

Colmada de vergüenzas

De manchas inocultables, de arrugas que se hunden en la piel como dagas

¿Adónde esperan que vaya a envejecer?

Me aman en mis fotos de juventud

Pero esta llena de cicatrices

Les provoca repulsión.

No iré a esconderme detrás de las cortinas

Mi casa no tiene cortinas ni jardines

Está llena de pocillos sucios de cafeína,

Un agujero oscuro en el que la única luz que se cuela

Es aprovechada para leer a los poetas malditos

2

¿Por qué, lluvia 

Tu música me libera de espantos

Aunque te lleves las casas de la gente y los dejes solo con lo puesto?

Tu suave tintineo me tranquiliza

Tu caer sobre los techos de zinc 

Que primero reverberan,

Como cuando la madre probaba el calor de la plancha con sus dedos mojados en saliva

Y luego se rinden, sumisos, 

A tu rugir.

3

Te indigna que haya usado la palabra psicópata para describirte

y no lo he hecho sin justificación:

eres como un felino que se entretiene con la presa inmóvil

entre sus afiladas garras

te gusta apretar y aflojar, pero no dejar ir

tampoco te interesa poseer, 

no deseas el estado equitativo de la fusión de los cuerpos 

o las almas

te rehúsas a amar

solo te complace jugar 

como el caprichoso dios en el que crees lo hace con nosotros

como el titiritero

que mueve a su antojo los hilos de inermes marionetas

siempre con tu sonrisita sarcástica

con la apariencia inocente del que no cree hacer daño

pero lo hace con todo la crueldad 

de la que ninguna otra criatura sobre la superficie de la tierra es capaz

tienes razón:

psicópata se te queda corto.

lunes, 3 de junio de 2024

Crimen

 ¡Qué ganas de morirse! Dijo en voz alta sosteniendo el diario abierto frente a ella y dándole una pitada a su cigarrillo. Las noticias daban cuenta de varios asesinatos de mujeres -ahora se llamaban feminicidios- y a Regina Benedetto lo que más la abatía era que la agencia que representaba había contribuido muy poco o nada a esclarecerlos, aunque había sido contratada para investigar algunos.

Uno de ellos era el de la Calle Corrientes, una joven brasilera que había sido encontrada en su departamento desangrada debido a un sin fin de puñaladas (los peritos calculaban más de 30) en cuyo caso el principal sospechoso era su amante -un tipo mayor, casado- quien sin embargo había sido dejado en libertad por presentar una coartada creíble y corroborada por otras personas.

Regina (le gustaba que pronunciaran su nombre con "y") miraba a su jefe mientras este muy concentrado leía unos documentos. Su perfil griego de 40 años no dejaba de provocarla, aunque la relación de ambos era solo profesional y ella hacía tiempo había perdido todo interés en el sexo y en el amor. Tenía a su chico de 25 que era todo un semental, -aunque no dejaba de parecerle un niño superficial y juguetón, lo cual no era del todo malo- pero, a decir verdad, deseaba tener a su lado un hombre que le diera contención, que la protegiera como a una niña, porque tal cual se sentía, aunque no mostrara nunca su fragilidad y todos los miedos que la acechaban.

Miró por la ventana la ciudad gris y vio abajo el humo de los colectivos atestados y los autos de lujo con sus vidrios oscuros. Deseaba que toda su vida transcurriera en esta pequeña oficina acogedoramente cálida, envuelta en la niebla del humo de los cigarrillos, olorosa al cuero del sofá y de la chaqueta de su hermoso jefe, generosa en café y ceniceros para las visitas, no importaba la hora siempre a media luz y con jazz de fondo, como en esas películas negras gringas.

Su jefe y ella misma habían protagonizado ese vídeo de un famoso grupo de rock en el que el guapo detective aparecía muerto y la chica seductora aparecía como sospechosa de ser la causante del crimen. Lo que el público no sabía es que él estaba representando su propia vida y ese era su oficio, ese su lugar de trabajo y ella, no una asesina sino su asistente.

Esta mañana los ojos azules de él la hipnotizaban más que nunca; intentaba concentrarse en las palabras que salían de su carnosa y perfecta boca mientras sobre el escritorio y muy cerca uno del otro leían la información que habían recopilado sobre los casos. "No puedo, no puedo enamorarme de él, no puedo desear que ponga su mano sobre mis hombros y se deslice a mi brazo, a mis tetas, más abajo de mi ombligo", pensaba tratando de disimular su angustia, su alelamiento.

- Necesito un café, Roberto. Anoche no pegué el ojo. Dame un segundo.

Sintió que él la miraba y que sus ojos recorrían su espalda, sus nalgas y se detenían ahí. Se sintió deseada, triunfante. Pero, más allá de eso soñaba con que él la amara, y de eso no había ningún indicio.

¿Qué se sentiría ser amada por un hombre así, tan misterioso, tan guapo, tan diferente a todos? Era una especie de monje, un ángel, una escultura, un sabio. ¿Acaso cagaba, se tiraba pedos, salía un aliento fétido de su boca alguna vez? Nunca lo había notado a pesar de las muchas horas que pasaban juntos tratando de resolver crímenes. Lo había oído hablar de su amada Elena, muerta muy joven, de sus hijos, a los que había visto apenas unas cuantas veces de pasada en la oficina y que él, junto a su distinguida madre, había tenido que criar solos: eran encantadores. "¿Por qué, por qué no tuve uno de esos jefes gordos, calvos, poco instruidos y autoritarios a los que uno odiaba y no tenía más remedio que soportar? ¿Por qué quien me permite hacer lo que me gusta y confía plenamente en mi olfato investigador es este perfecto especimen que me hace temblar con solo pronunciar mi nombre y estrecharme levemente cuando nos despedimos en la noche, cansados?".

Debía concentrarse en su labor investigativa, tal vez si resolvieran alguno de los casos dejaría de tener esas pesadillas en las que el piso de su departamento era un río de sangre que se derramaba por debajo de la puerta hasta las escaleras y llegaba a la entrada del edificio deslizándose hasta la calle, lo que llevaba a la gente a agolparse aterrada en la vereda hasta que llegaba la policía y rompía las cerraduras, para encontrar su cuerpo desnudo aún caliente bañado en sangre y lágrimas y era metido en una bolsa gris con cremallera que cerraban mientras ella intentaba gritar que no quería ser encerrada allí, pero su garganta había sido cercenada por un filo contundente y mortal y la voz no le salía y tampoco podía mover ninguno de sus músculos.

No le había contado a su jefe de ese sueño repetido ni de sus sentimientos hacia él, por el contrario buscaba ser lo más profesional posible aunque a veces le faltara el aliento cuando juntos revisaban un expediente y sentía su olor a tabaco, a pan recién horneado, a tierra, a hombre, a su perro Stephen, a vida.

¿Cómo demostrar que el hijo de las mil putas la había matado, planeando milimétricamente todo y luego había llegado a su casa como el marido y padre ejemplar que todos creían que era para preparar el asado de cumpleaños de su hija, tomarse tranquilamente unos whiskys mientras ella se desangraba sola en su departamento, sin que nadie sostuviera su mano ni se apiadara de ella en ese momento en que se le escapaba el aliento vital?

- Vamos -dijo Roberto-. Se me ocurre algo.

- Pero al menos puedes adelantarme de qué se trata, ¿no?

- Solo tengo una corazonada, vamos al departamento de la brasilera.

- Pero si ya interrogamos a todos en el edificio, revisamos cada centímetro de ese lugar, desde la entrada hasta la terraza, cada piso, cada rellano de la escalera, cada puerta...

- Lo sé, solo quiero pasarme por allí y ver si las paredes, las plantas, los mosaicos o las lamparas pueden decirnos algo.

- Está bien, vamos.

Llegaron a la entrada y se encontraron a la señora de la limpieza que barría frenéticamente el agua jabonosa.

- Vienen para lo de la chica extranjera -afirmó- cuando ellos se identificaron como investigadores.

- Así es -contestó mi jefe-. ¿Cree que haya algún dato que se le haya escapado que pueda aportar a la investigación?  

- Dije todo lo que sabía. Era una buena chica: sencilla, amable y preciosa. No sé qué hacía con ese viejo, pero creo que él pagaba el departamento. Me alegró mucho cuando empecé a verla con ese joven, se le veía muy feliz y enamorada.

- Ese chico, ¿de casualidad sabe su nombre, qué hace? -pregunté-.

- Sé que eran compañeros, de la Facu, como ella me dijo, tal vez puedan encontrarlo allí, creo que la escuché dirigirse a él como "Fer".

- "Fer" de la Facu, es una información muy valiosa, gracias doña. ¿Alguna otra cosa que pueda recordar? -dijo mi divino jefe con aspecto muy serio-.

- Ojalá atrapen al tipo y que se pudra en la cárcel, la maldad se le veía en los ojos.

- Se refiere a... -dijo él-

- A su amante, se daba aires de superioridad y se jactaba de ser exitoso, un hombre de sociedad intachable, pero yo nunca me lo creí. 

- ¿Usted cree que él la asesinó? -pregunté- a mi vez.

- Es solo una intuición, pero nunca me pareció alguien de fiar ni creo que sintiera cariño por nadie.

- Muchas gracias, señora. -dije- Le dejo una tarjeta por si recuerda algo más.

Roberto se quedó pensativo el resto de la inspección, observó cada milímetro del departamento, utilizó todos sus sentidos, incluido el olfato para intentar detectar algo que se hubiera podido escapar. Su silencio también parecía ser una muestra de respeto por la persona a la que le había sido arrebatada la vida y los sueños en este lugar. Solo habló al salir del edificio.

- Ya lo tenemos- dijo. Y no agregó una sola palabra sobre el caso nunca más.

"Fer" no aportó mucho, solo que empezaron a acercarse por los trabajos en grupo de la universidad y ella le confesó que tenía una relación con un hombre mayor que nunca tenía tiempo para ella y sin embargo exigía total disposición para verse en los ratos en que podía zafarse de su trabajo y familia. Pretendía que ella abandonara los estudios y se dedicara a esperarlo en negligé como la amante perfecta, algo en lo que ella no podía transigir.

Resultó que la engañada esposa encontró en un abrigo en el fondo del armario conyugal la factura del juego de cuchillos que el tipo le había regalado a Isabela algunos meses atrás, uno de los cuales usó para matarla. Podría decirse que el crimen se resolvió casi solo, que no hubo intervención de las autoridades ni de la agencia para dar con la prueba reina que permitiera guardar de por vida a su asesino en la cárcel; lo único cierto es que hubo un ángel guardián anónimo que le hizo llegar a la víctima de adulterio las pruebas documentadas de la aventura que por años mantuvo su infiel compañero, lo que disparó la reacción airada de esta... 


domingo, 19 de mayo de 2024

...

 Es como si de golpe todo mi ser

Mi existencia y especialmente su envoltura material,

Este cuerpo que a veces cuido y otras maltrato,

Adquiriera absolutamente todo el sentido

Justificara cada uno de sus desaciertos, 

Sus angustias y su eterna soledad,

Porque tú lo besas.


miércoles, 15 de mayo de 2024

Lo innombrable

 hundirse. tocar fondo. 

irse. salir de este marasmo

de la inacción. 

quedarse. encontrar fuerzas.

desear. seguir deseando.

dormir. reír. 

olvidar todo. 

endurecer el caparazón. 

soñar. mucho.

la realidad golpea 

se cuela por cada uno de los poros

no es abstracta

es dura, como el ladrillo del que está hecha tu casa

la que, recuerda, no va a desaparecer con cualquier viento 

por impetuoso que sea.

evadir. evadirlos. evadirse. 

no los escuches. no la escuches. no te escuches. 

aguza tu oído interior. 

adormila tu mente. 

solo por un rato. 

no creas. no pienses. habla. 

y también, 

calla un poco.

jueves, 9 de mayo de 2024

La vida es cruel

Es lo que hemos escuchado durante años... Pero, ¿no lo es más bien el mundo y la sociedad que creamos?

¿Qué hizo con nosotras las mujeres, por ejemplo? Decirnos lo que debíamos hacer, primero, casarnos, criar hijos (y terminar de hacerlo con "nuestros hombres"); luego, y después de muchas luchas, nos permitió tener un oficio o una carrera para poder trabajar y aportar a los gastos del "hogar" y también comprar (mucho, en lo posible). Pero antes que conseguirlo es imprescindible desearlo, soñar con eso fervientemente, planearlo en nuestras mentes, como en el caso del matrimonio. No nos dio muchas posibilidades, ni siquiera era una opción sino un mandato. Ni hablar de cómo se sintieron -y se sienten aún- aquellas que no encontramos la media naranja ni logramos tener la familia perfecta de las películas, esa que nos vendieron y caló bien adentro en nuestros inconscientes... ¡Qué caro nos ha costado a tantas dicho "fracaso"!

Esta sociedad que también nos pide ser jóvenes y bellos, estar a la moda, ostentar una vida divertida e interesante, celebrar todas sus fiestas, disfrazarnos y alegrarnos los días que nos dice, también determina qué debemos comer y beber, cuándo y adónde viajar según lo establezcan sus rituales y sus normas. Y en esta matrix rebelarse es de anormales y desadaptados, rechazar muchas de las ideas y productos que nos venden es un herejía, una blasfemia. Se supone que tenías algún permiso mientras eras joven -aunque te cayeran a palos y a gases en las protestas-, pero cuando te haces mayor debes mostrarte muy conforme con la realidad que te impusieron o corres el riesgo de ser enviado al manicomio o al ostracismo. 

Hay algunos para los que la enfermedad de la rebelión parece no apagarse con los años y por el contrario va en aumento, porque no se resignan al único y triste papel de seguir ciegamente sus dictados. Desafortunadamente, es poco lo que se puede hacer para oponerse a ellos.

domingo, 28 de abril de 2024

Orlando*

 Me siento sola, como Orlando, y al igual que a ella siento que se me escapan la vida y un amante.

He salido de un consultorio y no hay nadie allí para tomar mi mano, para decirme que todo va a estar bien, así como nadie estuvo hace dos días cuando desperté hiperventilando por aquella pesadilla donde el fantasma se sentaba en una silla y me observaba amenazante; tuve que tomarme unos cuantos segundos para recuperar el aliento, pero tal vez todo hubiera pasado más rápido si unos brazos me hubieran rodeado.

Estoy sola y aquellos a quienes di mi afecto no quisieron más que interrogarse sobre mi deseo, sobre adónde salía y a qué, casi siempre queriendo imponer su opinión sobre con quiénes debería hablar y verme, buscando ejercer sobre mí su poder y su control. 

Es tan agotador que se hace mejor estar sola. 

Aunque cada vez más, la vida y un amante se esfumen.


*Protagonista de la novela del mismo nombre de Virginia Woolf, al inicio un joven caballero, que un día despierta convertido en mujer teniendo que afrontar las vicisitudes de su nuevo sexo, desde detalles como el vestuario hasta la elección de sus pretendientes. Es un viaje en el tiempo y en últimas, la búsqueda de un lugar en el mundo en el cual ser ellx mismx.

martes, 23 de abril de 2024

Diatriba contra un hombre cualquiera

 Esta va para un torpe que dijo sentir "algo especial":

¿Debí entender que especial no era sinónimo de "bueno" o  "bonito"?

Daría la impresión de ser más bien un deseo muy intenso de dañar y herir

¿Por qué tan presto a lanzar el improperio, a rebajar y a restregar lo poco, mínimo dado o hecho?

¿Por qué se esfumó tan pronto la intención de cuidar, ese solo aparente deseo de protección?

Ahora el ser al que supuestamente amabas te parece una sanguijuela dispuesta a chupar la sangre de cualquier criatura

¿Crees que estuviste con Mata Hari, con Cleopatra, con la Malinche?

¿Y acaso no tenían ellas el derecho de ser traidoras como lo han sido ellos?

¿Qué te duele a ti que sus besos y sus caricias sean de otro, te arde la pasión o te enerva la pérdida de un terreno que creías conquistado?

Torpe, bajo, en cuestión de segundos tu lengua que tanto saboreaba escupe veneno

No lamento que no sepas amar, lamento que sepas mentir

Vete por tu senda, aunque sigas dejando tras de ti corazones destrozados

Los que alguna vez creyeron que habían alcanzado el Olimpo, 

Cuando en realidad estaban descendiendo al Hades.



lunes, 15 de abril de 2024

Meditaciones

Caminaba bajo la lluvia y veía caer las gotas delante de mí, pero no las sentía en mi cuerpo

El suelo era una plancha caliente que las esferas de agua no podían mojar

Me sentía como rodeada por una cúpula de cristal

(Aunque el ruido y el hedor me llegaban no de tan lejos) 

Algo me aquejaba y el dolor me hacía pensar

En el miedo que tenemos de cualquier cosa:

De amar y ser engañados

De morir resbalando en el baño

De un robo en el que tomen nuestra bolsa y nuestra vida

De enfermar gravemente o quedar lisiado, en cama

("vegetal" decían antes, ofendiendo a todo un reino).

Pensaba en cuántos se ama y se han ido

En la vejez, que me pisa los talones

En cómo estamos atrapados en esta rueda aunque no queramos

Que todos, padres, hijos, marido, jefe

Piden algo

Que seas lo que no eres o hagas lo que no quieres

Y al final: el silencio, la nada

Por allá, la salida,

De esto, que es la vida.

sábado, 30 de marzo de 2024

Ciudad esdrújula

 Ella sabe cuánto la odio a veces

y cuando más la estoy repudiando

se tira unos días lluviosos

en los que corre el viento fresco

trayendo el olor húmedo 

de la tierra antes reseca,

unas mañanas con cantos alborozados de pájaros

o atardeceres arrebolados con olor a tinto fresco.

Es una amante hábil, ella.

Me escupe en la cara su chorro de aire caliente

su acento gangoso

su alma despiadada

sin compasión

para recordarme que moriré añorando

su sol de los venados.

¿Cuántas veces quise irme y un amor apasionado me detuvo?

¿Por qué fue mi piel tan débil, mi alma tan cándida?

¿Por qué permití que dentro de mí creciera su mandrágora, circulara su veneno?

¿Por qué las hojas de los árboles nunca son tan verdes en otros parajes?

jueves, 7 de marzo de 2024

Firulais

Pequeño can sin nombre

que acompañaste mi camino angustioso

en esa noche oscura

de olores a bazuco y caucho quemado

quisiera decirte que las costillas de tu lomo

esa colita desproporcionada y fea

las orejas gachas en señal del respeto que no merezco

y tu lengua que lamió cariñosamente mis manos

me perseguirán siempre,

aunque mañana mueras

bajo las llantas sobre las que se encaraman esos miserables bípedos

-A los que desprevenidamente ofreces tu sonrisa-

en un andén cualquiera de esta ciudad sin alma.

viernes, 23 de febrero de 2024

Fuera de lugar

 Vivimos en una época saturada de ruido, eventos, celebridades, productos, entretenimiento; pero estamos cada vez más solos, cansados, distraídos y aburridos.

No sé si atribuirlo a la edad, cada vez siento menos deseos de salir de la casa -a menos que sea para ir a un lugar silencioso y rodeado de verde-: la idea de deambular por terminales de buses o aeropuertos atestados me genera una angustia tremenda; imaginar en cada lugar en el que me quiera tomar una foto a un enjambre de seres con el mismo deseo con sus bermudas, gorras, botellas de agua, su ruido incesante y basura tecnológica me hace no querer ya conocer la torre Eiffel, la Fontana de Trevi, el Peñón de Guatapé o las pirámides de Chichen Itzá. Aunque, ¡a quién engaño! Tampoco iba a tener nunca el dinero suficiente para ir a ningún lado; tal vez esta amargura no sea más que un consuelo de pobre.

Tampoco me interesan ya los conciertos multitudinarios (y pensar que a los 18 hice hasta colecta para ir al que sería el primero, de Gloria Estefan) ni porque reúnan a un montón de mis cantantes favoritos, casi todos en la plenitud de su vejez, me motivan a pagar pasajes hasta la capital (donde ocurre la mayoría) y una entrada carísima a través de una empresa especuladora, ni mucho menos a hacer una fila de horas bajo el sol y la lluvia para escucharlos con sus voces distorsionadas por los amplificadores y verlos pequeñitos a través de una pantalla pensando en que debo aguantar indefinidamente las ganas de orinar y preguntándome cada 20 segundos: ¿qué hago aquí?

Casi no quiero ir al cine o al menos no en mi ciudad, no me interesa lo que nos quieren vender, que no son películas sino franquicias, como la comida chatarra y casi todo lo demás que nos meten por los ojos. Sentirme obligada no solo a ver los éxitos de taquilla, sino a soportar durante más de tres horas a gente que masca sus palomitas como si fueran rumiantes y no puede dejar de mirar y enviar mensajes en su teléfono cuando no está hablando -como no serían capaces de hacerlo en un café, porque allí estarían absortos en las pantallas de sus celulares-, me exaspera.

Así que ¿qué podría haber allá afuera para mí? Tal vez el amor, pero sinceramente, lo dudo.


sábado, 3 de febrero de 2024

Las palabras del humano

  Se habla con frecuencia de lo importante que era para los abuelos "la palabra empeñada", que pesaba más que un documento notariado, ¿cuándo dejó de ser valiosa para sellar tratos y establecer todo tipo de compromisos? Ya nadie respeta ni la propia palabra, aunque no deja de ser fundamental para la vida en comunidad; su importancia es tal, que constantemente comprobamos la capacidad que tiene de estimular o de dañar.

Por ejemplo, lo que los padres digan a sus hijos en sus más tempranos años los marcará para siempre; lo que la pareja comunique o no en todo momento de la relación será determinante; lo que unos y otros expresen en redes acerca de una persona podrá afectar positiva o negativamente su autoconcepto y su equilibrio mental.

 Somos seres de lenguaje verbal y no verbal, como tantos otros seres vivos, pero nuestro código es propio del humano y con frecuencia lo usamos indiscriminada e irresponsablemente: palabras que hieren y matan, palabras como puñales y como dardos... Palabras que a veces no son suficientes para decir lo que se siente, que se quedan cortas para describir la belleza, que traicionan hasta su propio significado, como cuando el hombre le dice a su compañera que la ama, pero no deja de engañarla; o cuando la madre le dice a su hijo que es lo más importante pero no respeta el camino que escogió para su vida.

¿Qué es más importante, las palabras o los actos? Porque cuando son vanas, escasas o mentirosas, cuando no alcanzan a decir lo que se quiere, ¿no son más contundentes los hechos?

Ese atributo tan humano que nos da vida y nos la arrebata (o, ¿quién no se ha derretido ante un “te amo"? ¿Quién no ha necesitado como el aire un “gracias”, “estás linda(o)" o “lo hiciste bien"? ¿Quién no se ha sentido devastado por una crítica negativa o un insulto?); que nos marca desde nuestra emergencia como sujetos -pues mucho antes de nacer se nos otorga un nombre, se nos entrega el legado familiar con un apellido y se nos hace balbucear las palabras más necesarias para la existencia como mamá, papá, agua, teta, tete-; que así como nos crea puede destruirnos, marcar un destino, una personalidad, un destino venturoso o trágico.

Quienes nos dejamos seducir por ellas e intentamos dominarlas, desentrañar sus misterios, encontrar las precisas y conocer sus miles de sinónimos, lamentamos que muchas estén cayendo en desuso y a punto de desaparecer de nuestro vocabulario; insistimos en rescatarlas del olvido, seguirlas acariciando con nuestros labios y deleitándonos con su sonido, con su forma, con su sentido. 

Porque amamos el arte de las palabras seguimos intentando hacerles justicia, aunque continuemos errando y  no pasemos de ser más que simples aprendices. 


Solo tu nombre

 Imposible escribir sobre ti sin pensar en inventar  un nuevo alfabeto -tendría que llenarme de neologismos para que las trajinadas palabras...